155-Lucía. Por Löwe P.
Conocí a Lucía la mañana que regresaba de enterrar a Clara. La encontré junto a su coche, mirando al río desde el promontorio que forma el camino frente a casa; su pelo corto retozaba despreocupado con el aire.
Relatos a concurso
Conocí a Lucía la mañana que regresaba de enterrar a Clara. La encontré junto a su coche, mirando al río desde el promontorio que forma el camino frente a casa; su pelo corto retozaba despreocupado con el aire.
Desde primeras horas de la mañana el ofis es un hervidero. Los carros de los desayunos, atestados de bandejas, hacen fila en el estrecho pasillo.
El chófer no se aclaraba con las teclas del GPS. Era la segunda vez que lo activaba desde que comenzó el trayecto. Pulsaciones compulsivas para reubicar el camino, para desentrañar la huidiza combinación.
Hoy me ha preguntado una persona a quien quiero mucho y que lleva toda la vida a mi lado: -¿dónde andas alma de mi alma? Y le he respondido: – Ando escribiendo y recuperando un relato perdido que alguien dejó olvidado. Te quiero.
Cuando terminaron de hacer el amor, Jorge supo que algo raro pasaba con Catalina. Había estado fría y distante.
Carla conoce el silencio, pero desconoce el amor. Esa ausencia crea el íntimo temor que obliga a los hombres a mirarla sin acercarse, a quererla como a una prohibición.