58- Erguirse. Por Lechuza24h

ERGUIRSE

 

Con tierno pie de caracol
te detienes ante el follaje amargo
del tiempo,
y caes
desnudo,
pesado,
sobre la fría arena.

De espaldas quedas
a todo lo que no sea
el ascua sola de tu pecho.
De espaldas
al rasguido matinal de las rosas,
al miedo,
al estallido de trenes tras la niebla,
al beso punzante
de la belleza en el trébol.

La marea viene helada y te recuerda
que tienes el vientre
dolorido por el hambre
de ternura.

Cara al suelo,
te atraviesan
los ecos de la luna,
y un ala de silencio
recorre tu espalda.

Tu cuerpo espera
la hora de sacudirse
los graznidos rotos.

Erguirse es la palabra.

Adelante. Despega la otra rodilla del fondo
del llanto.
Un poco más y tendrás a Dios
cogido de la mano.
Ya está.
Lo has conseguido.
Te has erguido
sobre los infinitos granos
de tus células,
sobre el clavo
del abismo.

Ya eres paso,
ya camino.
Ya te siguen
los lobos aulladores de la luz.

 

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3 comentarios

  1. La chica del andén.

    Hola Lechuza. Vengo a erguirme ante tu poema que es exactamente lo que entiendo por poesía. La imagen pura emergida de la palabra. El cambio que hace posible la mariposa. Quiero despegar la otra rodilla del llanto contigo y alzarnos sobre el clavo de nuestros abismos. Matar el hambre de tu vientre en el estraperlo de la calle ternura de mi poema. Somos muchos los que nos hemos erguido desde la nada y ahora… toca enfrentarse a la luz. Enhorabuena por esta forma de expresar y de emocionar.

  2. Hola Lechuza:

    Visión agridulce la tuya para describirnos la fragilidad y el milagro de cualquier despertar a la existencia. Magníficas imágenes, y magníficos los versos.

    Mi más sincera enhorabuena!!. Un abrazo.

  3. Me gusta este poema, la intensidad de sus imágenes en la emoción del ‘caer desnudo’, ‘dolorido por el hambre de ternura’, y esa ‘ala de silencio’ que ‘recorre tu espalda’. Y en esa emoción temblorosa del ‘erguirse’, indefenso y torpe, veo los primeros pasos de esos animalillos recién nacidos, que siguen la llamada de la luz y de la vida, ajenos a los lobos aulladores.
    Espléndido poema. Me rindo a tu fuerza, Lechuza. Enhorabuena

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