89- El temporal no arrecia. Por Ulises

El temporal no arrecia

 

Las sirenas que en el mar azul amamantan la quilla de los veleros me miran desde sus
ojos zarcos, con pestañas de algas y forma de mejillón. Como conchas marinas, sus
pezones se estrían por la leche que no sale de sus pechos. Los marineros me
recuerdan que sólo cantan para ahogarnos en sus aguas, pero yo daría mis sogas y mi
nave por probar su leche salada. (Ulises)

Un temporal de gritos levanta un mar de dudas
y escora los veleros en cuya piel se aprecia
un naufragio inminente de sirenas desnudas
que sueñan un Ulises que no regrese a Grecia.

Mas Ulises ha vuelto, el temporal no arrecia,
las vestales de Delfos caminan sordomudas
y entre zarzas feroces se desangran con recia
certeza de derrota las olas más agudas.

Ni siquiera hay vestigios de aquella peripecia:
Las sirenas de entonces, ahora bestias cornudas,
cantan a los marinos su armonía más necia.

No arrecia el temporal, solo quedan menudas
sombras que contaminan el canal de Venecia
y sirenas borrachas en las noches más crudas.

 

 

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Un comentario

  1. ¡Bello y contunente soneto! ¡Sí señor!

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