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111- La respuesta. Por Sol

El capit√°n Luca miraba hacia la proa. Ce√Īo fruncido, manos a la espalda, piernas abiertas, era su estilo cuando ¬†torbellinos de ideas se presentaban en su mente. Parec√≠a haber envejecido veinte a√Īos en un pu√Īado de malas jornadas. La piel¬† seca, cuarteada, √°spera como pergamino; los ojos hundidos, marchitos, bailaban en sus cuencas. √Čl, comandante de una flota ya extinta, continuaba luchando con lo poco que le quedaba. Estaba solo enfrent√°ndose a un enemigo implacable y despiadado. Las velas de lo que alguna vez fue su buque insignia, eran como fantasmas deshilachados que buscaban con desesperaci√≥n la suave y fresca brisa perdida tiempo atr√°s.

Dos d√≠as varados en la quietud del mar, noches sin luna, pero envueltos en sutil neblina, por las ma√Īanas el sol te√Ī√≠a de naranjas y ocres las tranquilas aguas.¬† Todos¬† los puertos¬† hab√≠an sido diezmados. Las ciudades estaban vac√≠as. El ¬†calor sofocante, espeso, no desaparec√≠a nunca. Arrasaba la tierra, sin misericordia; todo se dibujaba gris desde la lejan√≠a.

El capitán decidió poner rumbo norte, seguía buscando respuestas que no encontraba y yo había decidido estar a su lado hasta el final. Luca había sido un marino de ley, de esos que siempre se guardan un as en la manga, de los que gobiernan con mano férrea a la tripulación y a los vientos. Querido y temido por todos. Sentí que merecía morir con honor, luchando a sablazos, despellejando vivo a todo cristo que se cruzara en su camino, sembrando justicia. Pero él, era una sombra de lo que alguna vez había sido.

Al siguiente d√≠a, la niebla se puso tan espesa que no se pod√≠a ver desde la toldilla el baupr√©s, el calor arreciaba, como si las puertas del infierno se hubiesen abierto dejando escapar toda su furia. Sent√≠ por un instante, que en ese sitio, en medio de ninguna parte, ¬†no nos encontrar√≠an. Que ya estaba bien. Cerca del mediod√≠a las velas se hincharon, cazamos escotas, arriba todo el trapo, las gr√≠mpolas indicaban viento fuerza cuatro. Luca quer√≠a volar sobre el agua, aprovechar las r√°fagas calientes que tanto necesitaba, navegar proa a alg√ļn lugar seguro, intentar volver a vaya saber qu√© puerto. Los gavieros avisaron que la tensi√≥n destrozar√≠a las jarcias, el capit√°n, como si no los escuchara, segu√≠a all√≠, en el baupr√©s, aferrado al estays, absorto, con los ojos fijos en el horizonte. Sub√≠ a la cofa, desde donde pod√≠a observar a los marineros con sus uniformes andrajosos, pestilentes, solo quedaban harapos de lo que en alg√ļn momento se sintieron orgullosos de lucir. Doscientas ¬†almas a la deriva, a pesar de todos sus esfuerzos por comprender lo que ocurr√≠a.

Duarte, el jefe de los carpinteros, cargaba en sus ratos libres con una pesada Biblia, las finas hojas estaban amarillentas, ajadas por el uso y el paso del tiempo. No hab√≠a d√≠a que no leyera la historia de los siete sellos y esos jinetes que anunciaban la total destrucci√≥n. Siempre me buscaba con la mirada, me la clavaba en espera de alguna respuesta y, ante mi negativa, terminaba diciendo, ‚ÄúPer instan sanctam unctionem et suam piissimam misericordiam, Am√©n‚ÄĚ y la cerraba con fuerza.¬†¬† Todos estaban convencidos de que era el alcohol lo que lo hab√≠a puesto as√≠.¬† Menos yo.

Fue al cuarto día, cuando el sol se me antojó más grande, más luminoso, se había despojado de su tono naranja y brillaba lacerando la piel. Blanco, muy blanco. Levanté la vista y descubrí una alargada mancha negra que avanzaba pegada al agua, el vigía dio la voz de alarma.

‚ÄĒ¬°Por avante, capit√°n! ¬°Algo se nos echa encima!

Un chillido penetrante dej√≥ de piedra a m√°s de un veterano. En segundos una nube negra se apoder√≥ del buque. Miles de diminutos murci√©lagos se enredaron en las jarcias, chocaron contra los palos y el velamen. Otros ca√≠an en picado abriendo cabezas, vaciando ojos, mordiendo con sus afilados dientes hasta que la sangre comenzaba a brotar, se ensa√Īaban en los cuerpos contorsionados por el dolor de aquellos que hab√≠an sido escogidos para morir as√≠. Las armas comenzaron a disparar, pero su vuelo vertiginoso hac√≠a imposible rechazar el ataque, algunos hombres huyeron en busca de resguardo en medio del griter√≠o, sin mirar atr√°s.

El capit√°n, a empujones y contra su voluntad fue metido al foso por un guardiamarina catal√°n, que le salv√≥ la vida pero perdi√≥ la suya. Me sorprend√≠ al descubrir, m√°s tarde, su cuerpo destrozado, sin piel, con las venas hechas hilachas y los √≥rganos desparramados junto al palo mayor: a√ļn conservaba su sable aferrado en lo que adivin√© ¬†fue su mano. Las portas y las trampillas se cerraron, los que pudieron buscaron refugio en el primer nivel, all√≠ estaba lo que quedaba de¬† la dotaci√≥n, poco menos de la mitad quedaron con vida. Luca llevaba su arma preparada, fue necesario que tres oficiales lo sujetaran para evitar que saliera de all√≠, blasfemaba, insultaba entre la penumbra, se sent√≠a como un animal herido, acorralado sin posibilidad alguna. La furia de su mirada, la desesperaci√≥n de aquel gran capit√°n, me hizo flaquear por un instante. ¬ŅEra necesario este fin? Pero no habr√≠a cambio de rumbo, a estas alturas ya no exist√≠a ninguna posibilidad. Fuera, el griter√≠o y los chillidos continuaron por un largo rato, hasta que el silencio m√°s profundo nos envolvi√≥. Hab√≠an levantado vuelo, dejando atr√°s cad√°veres casi irreconocibles. Luca fue el primero en salir.

‚ÄĒ¬°Mal parido, ven, aqu√≠ me tienes! ‚ÄĒEl pobre hombre voceaba¬† como¬† un loco, mientras los que quedaban de la tripulaci√≥n¬† tiraban por la borda los cuerpos mutilados de los que fueron sus compa√Īeros. Luego volvi√≥ a gritar, diciendo:

‚ÄĒ¬°Dios! ¬Ņd√≥nde est√°s?

Caminaba casi en c√≠rculos, recorriendo la toldilla. Ten√≠a el rostro desencajado, los dientes apretados con furia, el ce√Īo fruncido. M√°s de una vez sus pies patinaron en la sangre que hab√≠a inundado la tablaz√≥n de cubierta.

Ser√≠an como las dos de la madrugada del d√≠a siguiente, porque la campana volvi√≥ a ta√Īir, indicando cambio de guardia, pero el sol estaba all√≠, en el cenit, era una gigantesca bola de fuego que cegaba, parec√≠a que lat√≠a a ritmo lento, como un coraz√≥n a punto de detenerse. La fragata brillaba bajo su hiriente blancura, al igual que el mar y ca√≠ en la cuenta de que las estrellas y la inmensidad de la noche, en alg√ļn momento, tambi√©n se hab√≠an marchado. El vig√≠a volvi√≥ a gritar:

‚ÄĒ¬°Velas por amura, capit√°n! ¬°Parece una flota!

Cogimos¬† un poco de viento, lo suficiente para movernos gracias a la pericia del capit√°n, que con tres √≥rdenes precisas logr√≥ que las velas se hincharan, en ese desierto de agua. Poco a poco nos acercamos. Silencio. Frente a nosotros ten√≠amos a cinco nav√≠os de primera l√≠nea, aquello era un bosque de palos casi desnudos, cabos revueltos, rotos, abiertos. Las cuadernas cruj√≠an sin moverse y algunas lonas se golpeaban, sonando como los acordes de una l√ļgubre y macabra letan√≠a.

‚ÄĒSe√Īores, preparen un abordaje r√°pido ‚ÄĒfue la escueta orden del capit√°n, que durante unos instantes me pareci√≥ que volv√≠a a hacerse con la situaci√≥n.

Se lanzaron los garfios de enganche y la fragata amur√≥ sin problema. Yo segu√≠a pegado a √©l, su pecho se hinchaba con cada bocanada que llenaba sus pulmones, le temblaban las manos, su frente se cubri√≥ de peque√Īas gotas de sudor, parec√≠a que le costaba respirar. Entorn√≥ los ojos para¬† luego¬† abrirlos sin dar cr√©dito a lo que descubrieron. Su rostro se puso p√°lido y un tenue temblor le recorri√≥ el cuerpo. Sombras, sombras negras¬† vagaban sin rumbo, recorriendo el nav√≠o de proa a popa sin cesar. Algunos hombres retrocedieron, otros, los menos, saltaron con Luca a la vanguardia, que llevaba su sable desenvainado en una mano y en la otra un arma lista para disparar, nos posicionamos en el castillo, sin embargo solo encontramos desolaci√≥n. Las √°nimas nos atravesaban impregn√°ndonos¬† del¬† fr√≠o que solo la muerte pod√≠a transmitir. Un marinero de segunda ¬†baj√≥ hacia las entra√Īas del buque junto con dos m√°s, sus gritos fueron una mezcla de espanto y terror, los que pudieron moverse siguieron sus pasos. Y all√≠ en la primera bater√≠a encontramos lo que fue la tripulaci√≥n.¬† Cuerpos carbonizados preparados para la lucha, en posici√≥n de ataque, listos para arremeter contra el enemigo, pero alguien les hab√≠a robado sus almas sin que se dieran cuenta, all√≠ estaban todos esos pobres condenados a pasar el resto de la eternidad, en medio de la nada.

Duarte volvi√≥ a clavarme los ojos, no pude sostener su mirada. Se sent√≥ en el primer pelda√Īo de la escala sin temor alguno, como viejo lobo de mar que era, y abri√≥ su Biblia. Algo ocurri√≥, no pudo comenzar a leer; unos¬† hilillos de saliva escaparon por las comisuras de su boca, los ojos se pusieron en blanco, ech√≥ la cabeza hacia atr√°s, comenz√≥ a temblar. El carpintero, en medio de sus convulsiones, sac√≥ fuerzas de donde pudo, envolvi√≥ su cuerpo en una pesada cadena y se lanz√≥ al mar en b√ļsqueda ¬†de evitar lo inevitable. Fue en ese momento cuando comprend√≠ que hab√≠amos ca√≠do en sus redes. Nos hab√≠a cazado.

Entonces me lo imaginé trepando por el carcomido casco, envuelto de negro, con esa sonrisa encantadora que disfrazaba con arte lo que en realidad era. Sí, muy de él, siempre tan astuto. Limpio, extremadamente pulcro, llevaría las manos enguantadas con fina piel blanca, cruzándolas en la espalda, caminando sin premura, ni impaciencia, observándonos con su mirada sin vida, y así recorrería toda la cubierta en busca de un buen sitio para controlar la situación y luego comenzar su trabajo. Estábamos donde nos quería tener.

El cielo carec√≠a de nubes, hab√≠a pasado un d√≠a m√°s sin balanceo ni viento. La sombra hab√≠a tomado posiciones y as√≠ comenzar√≠a a desarrollar su plan. Fue cerca del mediod√≠a cuando se desat√≥ la furia. Los hombres enloquecieron, los rostros comenzaron a desfigurarse por un odio repentino, y¬† comenzaron a luchar. Algunos cogieron¬† chuzos y atacaron abriendo las carnes sin piedad. Rodaban cabezas como bolas de ca√Ī√≥n, los oficiales, sable en mano, corr√≠an en busca de m√°s v√≠ctimas, les daban caza con sa√Īa a todo lo que pillaban.¬† Los gritos de angustia, de pavura y desesperaci√≥n llenaron el silencio y la soledad de las aguas que nos rodeaba, sin compasi√≥n.

S√©ptimo d√≠a. Sin hombres ni fuerzas, el capit√°n era el √ļnico sobreviviente de su fragata. No comprend√≠a por qu√© continuaba vivo. Un destello cegador apareci√≥ en el horizonte, el mar comenz√≥ a dibujar ondas conc√©ntricas que movieron el buque como si fuera un juguete en malas manos. Entonces el reci√©n llegado me descubri√≥ detr√°s de Luca, all√≠ junto al tim√≥n.

‚ÄĒNos volvemos a ver ‚ÄĒme dijo‚ÄĒ ¬ŅCu√°nto tiempo ha pasado?

‚ÄĒNo lo s√©, mucho tal vez.

Toqu√© mi blanca barba, miles de a√Īos, pens√©. √Čl se acerc√≥ tanto que pude respirar su fr√≠o aliento.

‚ÄĒSabes que no sirve de nada que lo protejas. Sabes muy bien que, hagas lo que hagas¬† ser√° m√≠o, al igual que todos los dem√°s ‚ÄĒUna sonrisa de ni√Īo malo se dibuj√≥ en sus labios‚ÄĒ Tienes que reconocer que he vencido, mira a tu alrededor: ¬ŅQu√© ves? Nada. Porque los tengo a todos. Solo quedamos t√ļ, tu capit√°n y servidor.

‚ÄĒNo est√° dicha la √ļltima palabra ‚ÄĒle contest√©.

Cerré los ojos. Solté un suspiro. De inmediato un  fuerte viento, envuelto en fuego, nos rodeó quemando velas, gallardete, palos, masteleros, jarcias… todo.

‚ÄĒ¬°Dios! ¬Ņd√≥nde est√°s? ¬Ņd√≥nde te has metido? ‚ÄĒgritaba Luca entre l√°grimas, una vez m√°s,¬† mientras se aferraba con todas sus fuerzas al pasamanos.

¬†El reci√©n llegado abri√≥ mucho sus ojos, estaba tan sorprendido que no tuvo tiempo de reaccionar. Toqu√© su pecho con mi mano y as√≠ apres√© su alma milenaria, el capit√°n por primera vez clav√≥ su mirada en la m√≠a. Hab√≠amos llegado al final del camino. El sol hab√≠a estallado y con √©l, todo lo conocido. Me volv√≠ hacia Luca con el pu√Īo en alto y en un susurro le dije:

‚ÄĒQuiz√° ya tengas las respuestas que buscas.

48 Comentarios a “111- La respuesta. Por Sol”

  1. Asesino de Morfeo dice:

    ¬°Como me alegro de conocerte, Claudia Andrea! Siempre ser√°s Sol, lo siento. Un d√≠a te presentaste en la bodega, con una botella de Ron y oliendo a mar…y ahora se porqu√©. Entre tu y Firmin me hab√©is hecho volver a leer La Isla del tesoro, encontrar caracolas en las eras de mi pueblo y desempolvar el velero de conchas que mis ni√Īos me regalaron. Muchas gracias por todo y un beso con todos mis deseos de que tengas suerte.

  2. isótopo dice:

    Sol, cómo me alegro de que estés en la finalísima. Que este excelente relato marinero surque los mares raudo y veloz y te lleve a buen puerto.
    Un abrazo,

    Isótopo

  3. nuak dice:

    Enhorabuena, Sol. !Y suerte en la recta final!

  4. sacha dice:

    S√≠, Sol, he llegado ¬ŅLo han hecho los dem√°s? Pues: ¬°Rumbo a Murcia!

  5. Patagon dice:

    felicidades, es un buen relato.
    Quiza la primera vez que lo leí yo estaba en manos del hibuprofeno y no me entere muy bien de lo que leia, mereces ser finalista

  6. Dies Irae dice:

    Durante mucho tiempo s√© que asociar√© los t√©rminos marineros con tu enorme relato. Mi enhorabuena por un excelente trabajo desbordante de imaginaci√≥n, misterio, terror y preguntas. Te lo dije en su d√≠a y, sin embargo, confesar√© que no esperaba verte entre los finalistas, quiz√° por el tema o… no s√©. Ha sido una sorpresa de la que me alegro much√≠simo.

    Felicidades, Sol. Mucha suerte para la gran final y, sobre todo, sigue sorprendiéndonos con tus relatos. Nos vemos, mar adentro o en tierra firme, pero seguro que nos vemos.

  7. Bons√°i dice:

    Mi queridísima Sol:
    Desde el comienzo elogié este cuento. Tiene todo lo necesario para ser el ganador.
    Me encant√≥ tu forma de narrarlo, los misterios‚Ķ lo inquietante… La lucha interior y exterior de los personajes‚Ķ
    He disfrutado de cada palabra.
    Te deseo lo mejor!!!!!
    FELICIDADES Y ADELANTE!!!
    Un gran abrazo y beso.

  8. Hóskar-wild is back dice:

    Enhorabuena por estar entre los finalistas. Humildemente reconozco que no estaba entre mis favoritos pero puede que sea por mi aversión a todo lo que no está en tierra firme. La historia es sólida; el vocabulario, impecable. Mucha suerte.

  9. Sol dice:

    Gracias a todos!!!!

    Una gran sorpresa.

  10. Muchas Felicidades, Sol, siempre has estado entre mis favoritos.

  11. Asesino de Morfeo dice:

    Un abrazo y muchas felicidades por la nominación. Buscaré el mejor ron para celebrarlo.

  12. Asesino de Morfeo dice:

    Por fin te encuentro para invitarte a la vieja bodega. ¬°Fiesta!

  13. leforeverdelamari dice:

    Bastante bien trabajado.Es usted mujer?, porque si fuera hombre seguro que tiene en su casa a bien seguro el barco de Play m√≥vil.No es una broma pesada que muchos terminaron estudiando Ciencias del Mar, na√ļtica y pilotan barcos, y mira hasta tenemos piratas.Yo prefiero los enfrentamientos en el espacio, las naves espaciales, pero he de reconocer que lo describe con tanta exactitud que parece que lo vives, un poco de mareo,de naussse…aggg tranquilos que controlo.

    Mucha suerte

    Lamari

  14. Hóskar-wild is back dice:

    Me voy a hacer todo un experto en la terminolog√≠a de las diferentes materias por lo variado de historias del Canal. √Čsta es todo un tratado de navegaci√≥n que me ha convencido para quedarme en tierra los pr√≥ximos cien a√Īos. Suerte.

  15. Ms Rioja dice:

    Me he costado encontrarte, Sol. Tuve que echar un mensaje en una botella para descubrir tu n√ļmero porque al poner ‘Sol’ en el buscador no aparece nada!

    cómo admiro tu capacidad para recrear la vida en alta mar en un barco de vela. Tienes que ser experta/muy aficionada en el tema para saber tanto vocabulario y los detalles no resultan aburrido en absoluto. He vivido el calor del sol y la angustia y horror de la tripulación. Un tremendo relato de aventuras marineros y visual como una película

  16. Pigmalión dice:

    Hoy se cumplen 70 a√Īos del estreno de Casablanca, amigos, vamos a celebrarlo al caf√© de Rick,
    ‚Äúpresiento que este es el comienzo de una hermosa amistad‚ÄĚ. Dies, Morfeo, Bons√°i, Rioja, Sol, Is√≥topo, Lovecraft, don Juan‚Ķ Y t√ļ tambi√©n. Todos juntos a conmemorarlo sin gui√≥n preconcebido (como Casablanca y como la vida misma). Volveremos a o√≠r ‚Äút√≥cala Sam, d√©jame recordar‚Ķ T√≥cala Sam, toca‚Ķ‚ÄĚ
    Si no pudierais venir, me ha dicho Rick que no os preocup√©is, que ‚Äúsiempre tendremos Par√≠s‚ÄĚ.
    Tararará, tararará… El tiempo pasará…

  17. Lotte Goodwin dice:

    Me he sentido tripulación maldita de El holandés errante leyendo tu relato. Has conseguido que sintiera la madera bajo mis pies y oliera la sangre. Del miedo mejor no hablamos.
    Enhorabuena y mucha suerte.

  18. Sol dice:

    Muchas gracias a todos.!!!!

  19. La Morisca dice:

    Enhorabuena por un relato tan bueno y tan entretenido.

    Que la buena estrella te guie por estos mares.

    Un abrazo

    La Morisca.

  20. Dies Irae dice:

    ¡Por aquí pasa el barco de Sol, con las jarcias al viento y las velas al pairo!

    ¬°Muchas estrellitas para ti!

  21. jazzmina dice:

    Hola Sol
    En un relato de aventuras lo importante es recrear bien las acciones, lo que va ocurriendo. El tema te va de maravilla, se te ve muy puesto en esto de la mar. Nunca se me había ocurrido escribir un tema así, pero te ha salido estupendo. Sólo conocer las palabras ya es un triunfo: sotavento, amurar, cuadernas, portas, trampillas, garfios…. En fin todo un léxico que alguna vez habría oído en alguna peli de piratas, pero poco más. Muy logrado sol. El final es inesperado. Que apareciese el sol para dictar sentencia y llevarse todo por delante, no me lo esperaba
    Enhorabuena y suerte

  22. Sol dice:

    Gracias bonsai!!!

  23. Celeste dice:

    Muy bueno. Me encantó

  24. Pigmalión dice:

    Sol:

    Mi voto te doy y de diez

  25. Bons√°i dice:

    Sol:

    Aquí te dejo mi voto con sus 10 merecidas estrellas.
    Gran relato.

    Un abrazo muy fuerte.

  26. Rulfo dice:

    Un buen relato de aventuras, con una prosa acorde para ese tema. Violencia, muertos, cabezas rodando y carnes abiertas sin piedad. Hay algunos p√°rrafos realmente espl√©ndidos para contar ese mundo feroz de la pirater√≠a. Y al final, el sol, juez due√Īo y se√Īor del universo, impone su ley. Como dicen algunos por ah√≠, quiz√° te interese contactar con alg√ļn productor con carn√© de navegante.
    Suerte en el certamen, Sol

  27. caos dice:

    Tras leer tu relato me han entrado ganas de soltar amarras, izar mayor y g√©nova, arrumbar hacia Cabrera y navegar por el archipi√©lago para pasar unos d√≠as saboreando el mar. En fin, que ma√Īana me levantar√© a las siete, tomar√© un caf√©, subir√© al coche y me ir√© al trabajo repiti√©ndome que tengo suerte por tenerlo; un enga√Īo m√°s de mi mente. ¬ŅTu relato? Pues claro que me ha gustado, como a todo el que lo ha le√≠do. Suerte

  28. sacha dice:

    Est√° muy bien escrito.
    Suerte.

  29. Sol dice:

    Quiz√°s, el sentir tanta desolaci√≥n o el fr√≠o de los cuerpos sin alma, sin vida, demuestra, cuanta soledad hay en el universo, cuando no hay amor. Pero s√≠ existe el tiempo, que no es otra cosa que esperanza, para que se disipe la bruma envuelta en dolor, y ver ,que por fin, todo pasa, que la felicidad est√° a tiro de ca√Īon, en otras tierras o en otros mares. Juntos.

    Sol

  30. Sol dice:

    Dicen que no hay gozo marinero, de cuantos gozos hay, comparable a la voz de un tripulante de otro nav√≠o, que grita desde su cofa ” buenos vientos y buena arribada” al pasar casi rozando las velas en tan grande inmensidad. Pronto buscar√©, aquella cala en donde te refugias Pigmali√≥n y leer√©, con el viento en mi cara, aquellos que nos cuentas, con mucho inter√©s.

    Sol

  31. Sol dice:

    Entre el sol abrasador y una mar socegada, Don Juan se presenta blandiendo su espada. No queda tumba, ni epitafio para aquellos que se perdieron en los desiertos de agua, sí un breve recuerdo de sus vidas, al saberse que algunos pasaron y dejaron sus rimas.

    Sol

  32. Mario dice:

    Magn√≠fico relato. Me has hecho sentir el sol abrasador, el olor del mar, de la sangre, el fr√≠o de las almas atravesando el cuerpo, la desolaci√≥n…
    Me gustaría ver este relato hecho película, en manos de Quentin Tarantino.
    Felicitaciones!

  33. Pigmalión dice:

    Prosa trepidante, me ha llevado su lectura “a toda vela”. Buenas descripciones y amor a la palabra. S√≠, me ha gustado. Suerte.

  34. Don Juan Tenorio dice:

    “Buen lance, ¬°viven los cielos!
    Estos son los que dan fama”.

    A punto estuve de desenvainar mi espada para acometer a tan invisibles bellacos.
    Sale el sol y me disipo,cegado por tu estilo pertinaz y elocuente. T√ļ tambi√©n,¬°oh,Sol! tienes tumba y epitafio en este cementerio de escritores ignorados.
    Gracias por tu relato.

  35. Sol dice:

    Marajada??? eso ha sido el ron
    El viento trae aroma a tortilla.Viro en redondo rumbo a su bodega.
    Espérenme!!!!

  36. El asesino de Morfeo dice:

    ¬°Hombre…lo de marajada no se c√≥mo tom√°rmelo! Mi dixlesia me dice algo como “majarada”y, bueno, algo loco si que estoy y tambi√©n es cierto que, a veces se me nubla la vista y las entendederas. Pero, en fin, me ce√Īir√© a las lecciones de navegacion sin hacerme preguntas impertinentes.
    Anda, deja el puente de mando y vente con Dies Irae a casa, que hay tortillita y buen vino para quitarnos el mareo.

  37. Sol dice:

    Haga la guardia, Sr Asesino. Le diré que buen capitán nunca abandona el barco.
    Alg√ļn d√≠a le dar√© un curso r√°pido de na√ļtica, para que no se me pierda entre la bruma y la marajada.
    Besos y buenos vientos.

  38. El asesino de Morfeo dice:

    Aviso a navegantes: pedimos permiso a Sol para quedarnos en el buque mientras ella se va a casa de Fanny Prices, en el n¬™ 180; de alguna manera tendremos que pagarle la hospitalidad, eso si, no se que pu√Īetas es lo de sotavento y tengo un buen coloc√≥n de ron, pero intentar√© hacer la guardia con cierta dignidad. Un abrazo

  39. Bons√°i dice:

    He tenido que navegar por aguas turbulentas para poder llegar hasta tu embarcación. En el buscador ponía: La respuesta y nada, ponía Sol y nada…
    Ha sido una lucha llegar hasta aquí. Pero ha valido la pena. La destrucción del mundo no es algo que veamos todos los días. ¡Por fortuna!
    Algunos buenos relatos los vuelvo a leer y el tuyo es uno de ellos.
    Felicitaciones.

  40. Sol dice:

    Muchas gracias a todos por sus generosos comentarios.

  41. Isótopo dice:

    Sol, eso mismo pareces, un sol que se eleva sobre una lucha de titanes. M√°gicas palabras las de la mariner√≠a y los veleros que empleas con tanta maestr√≠a y acierto. Impecable factura, tono de aventura de las buenas. A√ļn me parece sentir un regusto de sal en los labios.
    Enhorabuena,
    Isótopo

  42. Bons√°i dice:

    El mar, los marinos, las luchas navales. Todos estoy condimentos presentes en tantas pel√≠culas de aventura‚Ķ Has logrado crear un clima de expectativa, de angustia, de estremecimiento hasta el √ļltimo minuto. Tu lenguaje marinero es destacable; se nota que te has empapado en el asunto y que narras a conciencia. Nos traes el tema del apocalipsis, con una gran diferencia, cuando todos hablan de inundaciones, t√ļ narras sobre un sol que nos eliminar√° y dejas un final de suspenso: ¬Ņcu√°l es la respuesta? Muy buen relato. Suerte.

  43. Maurice Kraft dice:

    No s√© qu√© tienen el mar y los barcos, que resultan cautivadores para los profanos como yo. Claro, que para captar la atenci√≥n y hacer volar la imaginaci√≥n no basta con ensartar una serie de t√©rminos marineros, sino que hay que saber c√≥mo crear el ambiente y acompa√Īar esa ambientaci√≥n de una historia. Y t√ļ sabes hacerlo, vaya que s√≠. Aunque tal vez sea este √ļltimo aspecto, el de la historia, el que menos me convenza de tu relato, porque encuentro que pasan demasiadas cosas en demasiado poco tiempo. Con el m√°gico escenario que has creado, habr√≠a sido suficiente con desarrollar una sola escena, en lugar de saltar a tres distintas. Esto, por supuesto, no es un fallo de tu cuento, sino una diferencia de criterio con mi forma de contar historias, que seguramente es mucho m√°s sosegada. En cualquier caso, cuentas con mi m√°s sincera admiraci√≥n: la que despiertan los relatos que s√© que yo nunca ser√≠a capaz de escribir.

    Enhorabuena y mucha suerte.

  44. Dies Irae dice:

    ¡Rayos y truenos! Un tema original en el que se han mezclado sabiamente distintos elementos. Excelente -al menos para alguien, como yo, de secano- descripción de la marinería y sus artes, buenas dosis de horror y vísceras en una calma tensa y angustiosa que desemboca en un enfrentamiento entre los auténticos protagonistas del fin del mundo que Sol nos propone para satisfacer las preguntas de su capitán Luca. Suerte en el concurso, pero si no hubiera suficiente, envíaselo al productor de Piratas del Caribe: le va a encantar.

    Un saludo.

  45. Lovecraft dice:

    Un relato de aventuras y horror con un final enigm√°tico. Te recomiendo la lectura de los relatos fant√°sticos de ambiente marinero de William Hope Hodgson. Si no he interpretado m√°l tu relato, creo que te gustar√°n.

    SzczńôŇõcie

  46. yaguarete dice:

    Me gusta t√ļ relato. El me lleva desde una batalla naval estupendamente expresada a un apocalipsis b√≠blico, descrito seg√ļn los evangelios ap√≥crifos de la autora.

  47. Agatha dice:

    Hola Sol:
    Sin duda es un relato muy interesante. Parece escrito por un artista de raza y huele a mar del bueno, del mar removido y oscuro donde puede ocurrir cualquier cosa.
    Enhorabuena por tu trabajo. ( no encuentro el modo de poner las estrellitas, ya lo encontraré )

    Agatha.

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