Bichos, por Dies Irae

Al encender la luz comprobé que los bichos salían del libro, recorrían mi brazo y se escondían debajo del colchón. Salté hacia atrás, sacudiendo el brazo. Luego levanté el colchón. El canapé estaba hueco, formado por celdillas de distintos tamaños. En cada celda cabían ocho o diez libros. En las…

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