‘Diego y la historia de España’, el cuento infantil de Albert Alarcón.

   Albert Alarcón Fibla es poeta y escritor (me gusta separar ambas cosas porque la poesía siempre ha sido una vuelta de tuerca en la escritura para mí). Y en esta última faceta, ha comenzado su andadura dentro del género infanto–juvenil con un cuento de Historia, adaptado para niños y niñas, como se suele decir, de todas las edades. Lo más característico es que Albert tiene una amplia formación política e histórica y, además, ha pensado en este cuento como un legado por parte de abuelos de todo el mundo. Todos aquellos que se dedicaron a contarnos historias y vivencias que hoy llevamos en el corazón.
Diego y la historia de España

 

   Tienes un cuento infanto–juvenil en el que has decidido narrar un hecho histórico de nuestro país. ¿Cuál es tu relación con la Historia, Albert?

   Desde pequeño la Historia me ha gustado mucho, creo sinceramente que, en parte, por influencia de mi abuelo paterno, al explicarme él sus vivencias, tanto en la época republicana como en la Guerra Civil como todo lo acontecido después, cuando fue mandado a un Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores, previo paso por Campos de Concentración, como el Miguel de Unamuno o el de Rota. Esas historias, junto a su pasión por la política, independientemente de que sea algo innato en mí, forjaron algunas de mis pasiones y la historia es una de ellas, haya sido desde muy joven leyendo, investigando como aficionado, viendo documentales, etc.

   Has participado en congresos y tienes formación en genealogía. ¡Me parece muy interesante! ¿Nos hablas de esta faceta de tu vida?

   En mi época de estudiante de instituto, más precisamente en el año 2000, gracias a la propuesta de un profesor, pude participar como voluntario en el II Congreso de Historia de Alcanar; claro, para un chico de 16 años, poder colaborar en un esperado congreso (el primero había sido en 1989), con unos ponentes espectaculares, como el arqueólogo Eudald Carbonell, codirector del yacimiento de Atapuerca y premio Principe de Asturias, o los historiadores Josep Sánchez Cervelló o Josep María Solé i Sabaté, del que realicé la transcripción escrita de su ponencia. En ese congreso trabajé en el departamento de prensa, junto con dos excelentes maestros, uno director de la escuela y el otro un histórico periodista local, con ellos, hicimos un arduo trabajo preparar notas de prensa con todo lo que ello conlleva, aprendí muchísimo en esos días. Respecto a la genealogía es un tema que siempre me ha interesado, intentando siempre saber quiénes eran nuestros ancestros, saber de nuestros orígenes. Buscando formación específica en la materia por internet conocí la Real Asociación de Hidalgos de España y a su Escuela de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria que imparte online un completo curso de un año sobre estas materias, y me animé a cursarlo, consiguiendo superarlo. A parte de esa formación, llevo años investigando la genealogía familiar, tanto físicamente como de forma online utilizando plataformas de creación de árboles genealógicos y de investigación; gracias a esa investigación he podido conocer a primos por parte de mi abuelo paterno en Cuevas del Almanzora, con todo lo que eso ha significado para mí, de reconexión con mis raíces.

   ¿Crees que la literatura puede suplir carencias del sistema educativo? Si Diego y la historia de España se llevase a las aulas, ¿cómo podrían los profesores integrarlo?

   Más que suplir carencias creo que puede complementarlo, aunque también tiene que salir esa necesidad del estudiante. En mi época escolar, por iniciativa propia, leía, fueran cuentos que con mucho esfuerzo mi madre me compraba, o cómics, o libros históricos, lo que fuera, tenía esa necesidad de saber más, de conocer, de imaginar…también en esa época nos hacían leer varios libros y los profesores de lengua sobre todo te sugerían lecturas adicionales. Hoy en día, que el acceso a la literatura es tan sencillo para la juventud, sea de forma física o electrónica, creo que lo que no encuentren en el sistema educativo, sea por posible carencia de este o por pura inquietud intelectual, pueden y creo que deben buscarlo en los libros. Que el sistema educativo probablemente se tendría que reformular para buscar siempre mejorarlo tanto para los docentes como para los alumnos, dotándolos de infraestructuras dignas, modernas y con un plan educativo moderno es algo, bajo mi humilde punto de vista, necesario. Un libro como Diego y la Historia de España podría ser integrado por los profesores por dos motivos, el primero aprender nuestra historia – independientemente que el hecho explicado sea por algunos considerado mito o leyenda y para otros, hecho histórico – pues el inicio de la Reconquista es para algunos el punto de partida de lo que hoy somos y por otra parte es un libro que enseña valores, como el respeto, la educación, la familia y el amor por nuestros mayores.

   ¿Has pensado cuál será el siguiente libro de la serie?

   Pues hay un tema, también controversial a nivel histórico, que probablemente será el próximo, es más, tengo pensados algunos escenarios para los próximos títulos. Todas mis elecciones suelen ser de los pocos conocidos, poco explicados o incluso alguno de ellos parte de la leyenda negra de la que ha sido víctima nuestra historia.

   Tu paso por la política, ¿te ayudó o te alejó de la escritura? ¿Cómo se siente formar parte del sistema político? Hay cierta visión generalizada y negativa del mismo. ¿Cuál es tu opinión?

   Aunque suene raro, ambas cosas, pues escribí mucho al redactar artículos, mociones, discursos, etc. pero quizá me alejó de la parte que me hacía sentir escribiendo, la que me aportaba a nivel interno, a nivel personal. Cuando escribes un artículo de opinión política a parte de plasmar tus ideas en él hay parte de responsabilidad primero con el pueblo y otra con tu visión de los hechos, con lo que para ti tendría que ser y no es, muchas veces hay crítica implícita en ellos, lo que te poco a poco te va alejando de tu ser.

   Es una gran pregunta la cuestión planteada de cómo se siente uno formando parte del sistema político, y como se ve desde fuera y estando o habiendo estado dentro. Hay que empezar diciendo que encontrar mi lugar en la política no fue fácil, como a la mayoría de las personas que tienen claro desde que tienen razón de ser que ideología tienen, mis vivencias, influencias, recorrido personal, me tuvieron buscando mi lugar hasta que lo encontré y una vez encontrado di el salto a las candidaturas electorales. En todo este recorrido conocí gente  implicada en la política, simpatizantes, afiliados, cargos electos de mayor o menor rango, buenas personas con buenas intenciones en su mayoría tanto de mi partido como de otros partidos; una vez fui cargo electo pude conocer la política desde más adentro, desde las instituciones, aunque por un periodo corto, pues a mitad de legislatura dimití después del referéndum de independencia catalán, pues no era fácil mi postura, la repercusión personal que tuve que aguantar, etc. pues eran momentos en que los nervios estaban a flor de piel, la visceralidad se palpaba en el ambiente y ni la situación interna ni externa me hacían sentir bien y ver como lo que yo estaba sufriendo afectaba a mi familia sobremanera me hizo decidir por irme. Como supongo que se adivinará yo no estaba – ni estoy – a favor de la independencia de Catalunya, pero lo vivido por la gente – de todas ideologías – en esos días no lo recomiendo a nadie. Cargas policiales, heridos (tanto manifestantes como policías), no se tenía que llegar a esos extremos, pero se llegó, se jugó con los sentimientos de la gente, tanto los que querían un referéndum como para los que, como yo, queremos estar unidos con el resto de España, con respeto por la democracia, las leyes y con solidaridad y igualdad con el resto de las regiones.

   Es normal que hoy haya una visión negativa de la política y el ser político esté denostado, pues cada caso de corrupción que aparece, cada caso de presunta utilización del poder que uno ostenta para beneficiarse personalmente, que proliferan los cargos de confianza y asesores, todo eso ensucia la labor de esos políticos vocacionales, que son mayoría alrededor de toda nuestro país, esos alcaldes y concejales que no viven de la política, que no tienen apego al cargo, que viven por la política y no de la política, como era mi caso.

Albert Alarcón.

   Escribir se siente como refugio y creo que para ti así ha sido en algunos momentos. Lo podemos percibir en el poemario de Sentimiento fluyente. ¿Qué opinas?

   ¡Si, totalmente! En el poemario se pueden ver capturas de instantes en que las palabras han sido mi paréntesis, mi escondite en una hoja, en una pantalla o en mi mente para tiempo después versar sobre ello. Hay poemas en los que se ve la mirada plasmada en los pequeños detalles de la vida, como esconderme en el aroma del azahar mientras me refugiaba del dolor de la pérdida.

   ¿Qué responsabilidad siente un escritor cuando habla del pasado?

   Pues una responsabilidad muy grande, sobre todo con uno mismo, pues, aunque se ven las cosas con perspectiva hay que ser fiel con lo sentido, con lo sucedido, pero, aunque se narre con crudeza hay que tener tacto con la memoria y las palabras; no usarlo como arma, sino como reflexión sincera; sin imponer una voz única, pero si propia; y cuando se habla de hechos ocurridos, estar documentado, leído sin traicionar tu identidad.

   ¿Qué más te gustaría escribir? ¿Vas a explorar más géneros aparte de la poesía y el cuento?

   Pues hoy mismo estaba hablando de esto; me gustaría explorar otros registros como el ensayo y la novela, son géneros que me seducen, pues los consumo habitualmente. Admiro profundamente a los autores que tienen la capacidad de crear desde la reflexión profunda, desde la creación de un personaje o de una historia, aunque esté basado en hechos reales, pero esa construcción literaria me llama mucho la atención.

   ¿Cómo son tus lectores? ¿Son niños, adultos, ancianos? ¿Es un lector emocional o un lector más racional? ¿Te lo has preguntado alguna vez?

   Pues hasta la fecha puedo decir que hay de todas las edades, pues por ejemplo Diego y la Historia de España lo están leyendo en una misma casa los abuelos, los padres y los nietos, aportándoles experiencias diferentes, a los nietos les aporta pasión por la aventura y les genera preguntas; y a los padres y los abuelos les transporta a instantes de su niñez, a recuerdos con sus abuelos por lo que por un instante vuelven a ser pequeños por lo que hay una mezcla de emoción y racionalidad dependiendo de la franja de edad. Respecto al poemario el lector y el efecto es diferente, más emocional, pues ya es un público más específico, que está dispuesto a sentir, a romperse leyendo, a llorar y a sonreír, viviendo cada verso como si fuera suyo.

   ¿Cuáles son tus siguientes pasos en el mundo editorial?

   La idea principal es sacar el segundo capítulo de Diego y la Historia de España y un nuevo poemario buscando afianzar ambos proyectos literarios y quien sabe si poder cumplir otros sueños como la internacionalización o la participación en grandes eventos, la vida está para luchar por esos sueños, con ambición, pero sin perder jamás la humildad. Que el público vaya conociendo mi obra, ir paso a paso subiendo peldaños en este apasionante mundo del libro.

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