
Hoy siento mi corazón
Hoy siento mi corazón
latir con ansia y con pena,
y el interior de mi alma
se oculta tras de la niebla,
como un fantasma maldito
sin esperanza, que llega,
cubriendo la noche oscura
de penumbra y de tristeza.
*
¡Apartadme esa codicia
con garras de ave de presa!
¡Alejadme esa mentira
disfrazada y encubierta!
No quiero sentir su aroma,
¡que el viento me aleje de ella!
Su olor, ya cubre los campos
y enrarece la existencia,
manchando de necedad
tanta bondad e inocencia.
*
¡Callad! el mundo no es vuestro,
¿es qué no tenéis conciencia?
La ambición no es patrimonio,
y la escondéis tras la puerta,
como esas plantas malvadas
que crecen en la maleza,
y que a veces, ¡vanidosos!
las regáis con ansia plena.
*
Dejad que el tiempo os enseñe
y os demuestre en su elocuencia,
esos yugos del camino
de sabia naturaleza.
¡No tratéis de convencer
al alma con frases necias!
que empobrecen la palabra
y entristecen la nobleza.
*
Las manos se alzan al cielo
y en su abismo se contempla,
una infamia y un desprecio
que asusta y que desconsuela.
¡No quiero ver la crueldad!
¡No me dejéis que la vea!
quiero un mundo diferente
sin temores sin barreras,
donde se encuentren los hombres
y en esa amistad sincera,
permanezca un contenido
de amor, virtud y riqueza.
*
La ignorancia que consiente
brotar tantas malas lenguas,
no es responsable del hecho,
pero permite y se deja
seducir por ese juego.
¡Mirad al campo! En él brotan
todas esas flores bellas,
crecen cuando el tiempo quiere,
y el sol besa y alimenta,
y aunque el cierzo las humille,
se inclinan ante su fuerza,
como el junco aquí en el río,
ó el tomillo allá en la sierra.
*
¡No os dejéis llevar por odios!
que al alma asolan y aquejan!
¡Dad respiro al pensamiento!
desterrando esa soberbia,
que es tan cruel y tan mezquina,
pero que también se siembra,
en los huertos, en los campos,
y en el mar de la opulencia.
*
Habladme de la amistad,
de esa humildad que se encierra
dentro del conocimiento
y que ya nadie respeta.
¡No me habléis de otra amistad
obligada con promesas!
Ni de tratos, ni favores,
que solo crean miseria,
mentira y desasosiego,
por lo innoble y porque encierra,
tantos pagos materiales,
de argucia y de conveniencia.
*
El calor ya se ha perdido.
“Las campanas lo comentan”
Van golpeando en el silencio
con un sonido que expresa,
delirios de una nostalgia
y pregones de grandeza,
a un sofisma encanallado
y con ropaje de seda.
¡Habladme del corazón!
de esas esperanzas bellas,
y no de esos carnavales
de falsa sonrisa inquieta,
que van engañando al mundo
con su careta de feria.
*
De tantos y tantos niños
que trabajan y no sueñan,
porque así lo consentimos,
desvelándoles la siesta,
con redobles de tambores,
con hambre, temor y guerra.
*
Hoy siento una sinrazón
y no oculto esa flaqueza,
el interior de mi alma
se ha escondido tras la niebla.
¡No me habléis de una amistad
que sin cariño se aleja!
Habladme del sentimiento,
de tantas, tantas promesas,
que se fueron con el aire
y ya nadie las recuerda.
***
Juan A. Galisteo Luque
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