Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009
Le quitó el último rulo del pelo, ya blanco y algo escaso, con la habilidad de un avezado peluquero.
– Ya está, y ahora- dijo cogiendo una barra de labios de un delicado tono rosa- el último toque antes de irnos. Siempre decías que el único día de tu vida que saliste a la calle sin pintarte los labios, te sentiste desnuda delante del mundo, por eso nunca me olvido. Hoy tenemos un plan especial, niña, es el primer día de la primavera. Te pondré este chal, que todavía refresca un poco tan temprano.
La cogió del codo y la condujo suavemente hacia la puerta.
-Vamos a ir a la verbena de las Vistillas. Nos vamos a marcar unos bailes, como cuando nos conocimos en las fiestas de tu pueblo ¡Qué guapa estabas! Sentada entre tus amigas, destacabas entre todas. ¡Cuidado con este escalón, que es traicionero! Tomás, mi querido amigo, también se fijó en ti, pero no tenía nada que hacer. Ya sabes que a las chicas, aunque suene chuleta, siempre les he gustado mucho. Mucho más que el soso de Tomás, o el larguirucho de Antonio. Así me lo dijiste más tarde, cuando ya éramos novios formales. Que lo tuyo también había sido amor a primera vista ¡Y tu padre! Lo que me costó convencerle de que lo nuestro iba en serio. Pensaba que yo era un zangolotino, pero yo por ti fui capaz de comerme el mundo. Y aquí estamos, con nuestro pisito pagado, y aunque la pensión no da para lujos no podemos decir que nos falte de nada. Te voy a comprar unos claveles, tus favoritos. ¿Por qué esperar hasta tu cumpleaños? Tenemos que celebrar cada día que estamos juntos. Vamos a tirar la casa por la ventana, niña. Así me gusta, que me sonrías, tienes la sonrisa más dulce del mundo. Si se enterase tu sobrina Marimar ya sé la cara que iba a poner. Piensa que estoy como una cabra cuando le digo que te enteras de todo lo que te cuento. Se pasa el día diciendo que estamos muy mayores para vivir solos, que un día va a pasar una desgracia y nadie se va a enterar, que estaríamos mucho mejor en una residencia… ¡Bobadas! El día en que te encierren a ti en un sitio de ésos significará que yo ya no estoy en este mundo, y si no ¡al tiempo!
Isabel Bennet
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