24-Diego y Josefina. Por Candela Moreno

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009

Diego hace más de 60 años que la quiere, Josefina hace 13 años que se olvidó de todo, excepto de su nombre. Ahora tienen 81 y 73 años respectivamente.

Aquel día entré en su casa para levantarla, asearla y vestirla, cuando pude contemplar como él la observaba desde la puerta de la habitación. Nunca había tenido ocasión de asistir a semejante alarde de belleza en una mirada cargada con tanta devoción.

El le pregunta ¿Quién soy? Y ella le dice convencida: mi padre.

Luego sonrisas, pellizcos en la mejilla, y apuro por levantarla para llevarla a dar el obligado paseo matutino e invitarla a tostadas con mermelada. El tiene mala memoria, pero nunca se olvida de ponerle ese collar que hace 40 años le regaló y que es el preferido de su mujer, de su compañera perfecta, que nunca se quejó, que siempre le apoyó y ahora estaba recompensando por todo lo bueno. Que lástima que ella no sea consciente de ello.

Por el camino le explica su vida, le cuenta historias del pasado, quizá recuerde alguna, y ella de vez en cuando lo mira y le dice: “ven aquí” y le da un beso. Pero él se emociona y hace como que no le da la menor importancia. Lo que ocurre es que no puede evitarlo, y cuando llegan a casa, exhaustos de tanto caminar sin poder, enchufa el equipo de música, prepara un aperitivo delicioso, y comienza el espectáculo. Ella sonríe y él la recoge por la cintura invitándola a bailar. Cual muñequita de trapo se mece pegada a él, que saca fuerzas de donde no las hay y baila con ella. Alguna vez Josefina recuerda un estribillo, y Diego le va cantando el resto al oído. La comida se va haciendo lentamente en la cocina.

En la mesa no le falta ni un detalle, le habla y canta canciones en todos los idiomas que conoce pero ella está pendiente de la mayonesa, aunque sabe que todo lo que oye es bueno, porque siempre le sonríe.

Cuando tiene ganas de recibir un beso le dice que se marcha solo de compras para que ella acerque su boca a la cara de su marido y le regale ese beso sonoro que él tanto desea.

Comparten cama cada noche y cada siesta y él siempre le cantará y la mirará como el niño que admira aquello que más desea.

Candela Moreno

Pincha en la imagen para acceder a la web especial de este premio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *