Aunque no hay grandes novedades, lo cierto es que en el proceso de recuperar la normalidad los días pasan y dejan su huella, en forma de noticias, ilusiones, esperanzas o sueños.
En los últimos días he recibido la felicitación personal del alcalde de mi ciudad, don Alejandro Soler Mur (que tampoco es mi primo), por haber quedado finalista en el Premio Azorín de Novela. Por el mismo motivo recibí también la felicitación del Ilustre Colegio de Abogados de Elche, donde me encuentro colegiada en la actualidad como abogada no ejerciente. A ambos, por supuesto, les expreso mi agradecimiento.
Sigo sorprendida por el interés que me demuestra toda la gente en leer mi novela, EL PESO DE LAS HORAS, y me consta, incluso, que la han llegado a pedir en una librería, es decir que alguien pidió al librero la novela finalista del Premio Azorín. Y lo más chocante (estrategia del vendedor) es que el librero le dijo que la recibiría en las próximas semanas. Espero que este interés por mi obra les llegue a los de Planeta, con los que, por cierto, todavía no he podido hablar. Sí que he tenido contacto, pero no he podido tratar el tema con la persona a la que le compete. Todo llegará. Seguiré peleando por esta novela fantasma de la que todo el mundo habla sin que exista y de la que espero que todo el mundo hable cuando sea una realidad. Todo transcurre con cierta calma, sin estridencias, pero dejando un poso, una huella que ya es inseparable de mi persona.
Pero hasta que esto ocurra la vida sigue y hay otros asuntos que también quiero compartir. Uno de ellos es que, a finales de febrero, recibí la invitación de mi buena amiga Arlette Geneve, gran escritora como todos sabéis, para que participara con un relato mío en la revista Romantica’s. Me pedía una historia con tintes románticos y para mí fue todo un reto porque Arlette es una artista en el género, genio y figura, pero yo no me muevo con esa facilidad en terrenos del corazón. No obstante acepté agradecida su invitación y participé con el relato LAS AGUJAS DEL RELOJ, que hoy ya se encuentra publicado y se puede leer en el número correspondiente a los meses de marzo y abril. Os dejo el enlace por si queréis echar un vistazo a la revista, muy extensa y de variados contenidos.
En otro orden de cosas, el pasado lunes, día 5, se publicó la lista de finalistas del Certamen de Relato Histórico convocado por Ediciones Fergutson, y tengo la satisfacción de que un relato mío se encuentre entre ellos. El ganador se sabrá el próximo lunes pero el hecho de ser finalista implica que el relato formará parte de un libro que promete ser muy interesante por su contenido histórico.
Conocí a Ediciones Fergutson a través de Marien Garrido, Ladypetera, y participé por primera vez en su certamen de relato convocado el pasado mes de diciembre, en el que ya quedé finalista. En esta ocasión, el reto me parecía muy interesante puesto que nunca había escrito un relato histórico. Tengo que reconocer que disfruté enormemente con el proceso de documentación y con el momento de encajar las piezas de mi particular rompecabezas, en el que fechas, hitos y personajes auténticos tenían que convivir en una trama de ficción. El resultado no ha podido ser más favorable con este reconocimiento como finalista. El próximo lunes sabremos quién es el ganador. De paso os informo de que en la actualidad tienen abierto un certamen de novela corta por entregas, por si alguien se anima a participar.
Y para terminar, y alejándome de lo literario, os diré que la primavera ha entrado en mi casa como una explosión de vida. Hemos plantado petunias en el jardín (de ahí la foto), blancas, rosas y moradas, y nuestros periquitos van a ser padres por primera vez. Se pasan el día en el nido incubando sus dos lindos huevitos (el macho también, que es muy responsable) y este acontecimiento nos tiene a todos embobados delante de la jaula en espera del más mínimo movimiento. No sé si será la fuerza de la vida pero a pesar de los pesares (que los hay) me siento feliz.
Maribel Romero Soler
Blog de la autora