
La noche te ha llevado hasta su fondo;
se abre ante ti la puerta
y en la antesala oscura del olvido
que precede a tu sueño,
hay un tenaz murmullo de preguntas
golpeando tus sienes.
Sales de ti y observas desde lejos
tu soledad esparcida entre las sábanas;
¿quién habita ese cuerpo sin tu nombre?
¿qué vacíos convergen en su carne?
Las fauces del silencio
desvelan entre sombras sus colmillos
y comprendes la pauta:
Hay un río en tu sino y otra orilla
¿quién te ama para darte la moneda?

Mari Cruz Agüera
