
I
Cautivo de ti, vivo en silencio,
contemplando serio y mudo en el vacío,
como pasa ese segundo con el tiempo,
y estoy solo, mi carácter seco y frío.
Solitario, en un rincón que me recibe,
como una simple realidad oscura y cuerda,
acompañado al pensamiento que no pide,
y sin embargo, prevalece en mi sentir,
tal, que me inquieta.
Y luego, ¿qué estoy sintiendo?
¿qué estoy viviendo?
o ¿qué intento perseguir
en mi abismo incorregible?
Tú, eres vida que yo amo,
pienso que al soñar soy inflexible,
pero no sé del amor;
quizá en vano juzgue mal
y es preferible,
que el tiempo dictamine con los años,
lo que solo, en este instante, afirmo yo.
II
No me digas que ya se ha marchitado
el amor florecido en nuestra alma,
o el placer de vivir por el hastío
de silenciosas y pérfidas mañanas,
No me digas, que ese mar de la tristeza,
de donde emergen tus húmedas palabras,
agonizó para siempre ese cariño,
que tantas, tantas veces me entregabas.
Si la ilusión en tu risa desvanece
y se torna en desamor como una daga,
¿qué será de tu vida y mi existencia
si se deshoja la flor de la fragancia?
Si nos recubre un sequedal de espinas,
junto al rosal, donde hoy brota esa añoranza,
y ante el dolor agudo del silencio
hoy siento que me hieren tus palabras…
No seguiré pensando en la pureza,
ni en esa flor sencilla que adoraba,
ni en el fulgor del cielo y de la aurora
cuyo arrebol de gozo me inundaba.
Caminaré en silencio y en la esquina,
vigilaré impaciente tu llegada,
para que nadie se lleve con engaños
el ciego y vano amor de una esperanza.

Galeote

Que delicada expresión del amor y el desamor.
Discurre la mirada por los versos dejandose llevar dulcemente.
Enhorabuena 🙂
Brujapiruja, muchas gracias por tu comentario. Saludos JAG.