No es por presumir
No es por presumir,
pero mi corazón es de paja:
llegan los ruiseñores
cantándole al amor
y se posan en él porque es cómodo
y aprecia los cantos nuevos.
No, no es por presumir,
pero mi entrepierna
puede ser una cascada
y para serte sincera
dudo que murieras por sequía.
Tampoco es por presumir,
pero mis dedos son cartógrafos
y harían en tu espalda un buen mapa.
No te quiero enamorar,
pero también le sé hablar a una guitarra
y no quiero subir mi ego
pero ellas dicen
que les gusto para ser tu musa.
No quiero impresionarte,
pero no hablo de libros
y de poetas que mueren para vivir
para llamar la atención,
yo sé quién es García Lorca
y por qué habla de muslos
que son como peces;
yo me he tomado
uno que otro trago amargo con Sabines
y me ha dicho un montón de cosas sobre el amor;
por ejemplo, que no es que él se muera de eso ni yo tampoco.
No es por presumir,
pero los poetas son mis amigos
y de vez en cuando van a mi casa,
incluso tengo un librero donde están ellos,
ya en libros, ya eternos.
No te quiero asustar pero tú también estás ahí,
un día les pregunté cuánta poesía cabe en una palabra
y dijeron que toda si la palabra es tu nombre
y entonces metí toda la poesía en esas ocho letras
y las musas me odiaron y me dieron la espalda;
sin embargo, lo celebré con un poema
y tú, hombre, para mí pasaste de ser de carne y hueso
a ser de verso o prosa, según sea el caso.
No me debes nada;
no me debes porque yo te escribo
y entonces imagino tu rostro
y el big-bang se hace en mis entrañas:
un universo nuevo y privado me deslumbra
y lo habito a falta de interés en este.
No, te repito que no presumo nada,
pero mis manos entienden ese
«frágil, no maltratar» que está escrito en la vida
y jamás han roto una
y la tuya no será la primera
porque antes prefiero romper la mía.
Vaya, con todo esto,
¿no soy yo el hogar que buscas?
Lo pregunto porque tú sí eres el que buscaba yo.
Chalico