
de los días se paga
imperceptiblemente.
En gotas no se cuenta, ni en monedas.
En palabras tampoco.
La fábula difícil de mis días
no merece poema”.
(Juan Antonio González Iglesias).
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Qué pena no haber legitimado mi promesa en un beso
ni haber dicho “hasta luego” en lugar de “adiós”.
Qué pena no ser en él lo que él – puro y cristal- es en mí
y no ser el verbo de la oración que no se pronuncia.
No se hace canto, no se hace eterna…
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Qué pena no ser el bautizo de alma y sí el sacramento renovado.
Qué pena no haber enjugado aquella última lágrima,
no haber visto aquella alma partir a Cielos desconocidos
ni escuchar mi nombre a bramidos en esa hora de esa noche.
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Qué pena las distancias, los reproches, las nostalgias
y las melancolías que mecen las hipnosis menos cicatrizadas.
Qué pena no saber si tú te pierdes en mil acordes de recuerdo
cuando yo lloro buscando los detalles más desgajados de mi memoria.
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Qué pena descubrir un nuevo sol cuando el secreto tú no lo compartes,
qué pena respirar un aire que no es mío cuando tú no lo respiras,
qué pena buscarte en las mejillas que secan mis llantos de ojera cansada
y en los brazos que me calientan las tiriteras de ti cada día por cumplir.
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Despertar es una batalla, siempre perdida, nueva llaga
y marcada cicatriz, renovado suplicio para encontrar lo perdido.
profanar lo sagrado, sacralizar lo vacuo e inane y despojarme de superstición.
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No merece poema el trote inadecuado de niña que no sabe dónde va
aunque resista el vencimiento de las tierras que le dan cobijo,
ni la ilusión pasajera de la mujer inocente que se piensa corazón
en un pecho ajeno incrustado que ama y canta y cuida y adora
cuando duda es la aguja del reloj marchito de cada tiento y cada hora.
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Qué pena no merecer de poema ni lance ni canto
ni ajusticiar un nudo con una sextilla de doble sentido.
Qué pena latirse, secamente, y sin estridencia alguna,
para saberse pulsación una vez más de un esporádico latido.
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Sin ruta, con mancha y sin sentido.

Verónica Victoria Romero Reyes
Blog de la autora
“A perro hambriento, todo le son magdalenas”.
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