
Todos,
cuatro niños carne de mi carne y un gato,
duermen.
Fuera
aúlla un viento
sediento de sangre.
Dentro
el fuego y yo
hacemos guardia.
Sentada frente a él
me miro en la combustión
de su espejo.
Marisol Oviaño
proscritosblog.com

Todos,
cuatro niños carne de mi carne y un gato,
duermen.
Fuera
aúlla un viento
sediento de sangre.
Dentro
el fuego y yo
hacemos guardia.
Sentada frente a él
me miro en la combustión
de su espejo.
Marisol Oviaño
proscritosblog.com
Comparto esa sensación que expresas con esa preciosa imagen.
Un abrazo Marisol 🙂
El viento aúlla, no obstante me dejó una sensación de dulce placidez.
Un abrazo
Betty