Poesía para un mágico viaje. Francisco Gallardo Perogil

DIÁFANA

 

Tan nítida se despliega la vida a tu paso, y enciende farolas de paz, alegre por todo lo que regalas…

Hoy he sentido el brillo de tu alma blanca, el palpitar de la energía que derramas con tu mirada.

Y danzas junto a mí, extendiendo tus brazos, expandiendo la dulzura que nace cada mañana…

Admiro el latido de tus gestos serenos, el resplandor de tu espíritu limpio y de tu aura clara.

En ti hallo la calma que creía perdida, el cobijo para mis nuevos sueños y el refugio que abriga mis manos cansadas.

 

NO NECESITAS MÁS

 

Suficiente es el regalo increíble de un corazón que palpita con cada suspiro de vida.

Inmenso el valor de contemplar tu propia consciencia en todos los gestos de pura alegría.

Dichoso si aprecias con sumo gusto el despertar de mil colores cada primavera florida.

Solo necesitas tu presencia infinita que se derrama sin parar en los amables detalles, en las cosas más sencillas.

Feliz eres al respirar la existencia entre tus células, al sentirte y reconocerte como un precioso ser repartiendo semillas.

 

FLORECER

 

Y de repente, un día la vida te invita a florecer… Y renaces… Y te expandes… Y todo es diferente.

El tiempo se detiene para que tomes con calma tus pétalos de colores, y te conectas con el amor que sientes.

El cielo se abre luminoso, te saluda y te cobija… El más bello sol se hace presente.

La tierra late en ritmos de alegría al contemplar tu alma florida y dichosa… Te observa tan reluciente.

Y el universo es más feliz con tu brillante presencia… Y una nueva estrella se enciende.

 
Francisco Gallardo Perogil

Poesía para un Mágico Viaje. Francisco Gallardo Perogil

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