La ciudad de los payasos. Por Bernarda Enriquez
En medio de un pasillo frio, perfumado con formol y cloro. bajo las viejas lámparas deslumbrantes que destellaban desprecio, se escucho un grito angustioso, detrás de una jadeante respiración resignada, nacía el tercer hijo de una mujer sola, con sus diminutas alas casi inexistentes que en el momento preciso, no…



