Qué guardas, mar, tejido entre tus rocas;

qué sargazo de azul añil, qué viento;

qué infinitud acoges, qué ternura

(o qué dolor a veces, qué distancia).

Me recojo a tus pies, sobre la arena,

sobre la duna efímera a escribirte

un ruego, una caricia, una plegaria,

un mandamiento en flor que te sosiegue.

De agua y sal estás hecho, y yo de carne,

y de lágrima y lodo y de ternura.

Te pido tu perdón sobre los hombres:

que tu faz sea el camino, y no la ausencia.

Eres la plenitud: danos tu ejemplo.

No abatas con tu ola al que te surca,

al refugiado, al triste, al habitante

de este mundo sin paz. Danos tu mano.

Tiende tu piel de espuma, de alga y brisa;

sé puente al peregrino y sé refugio.

Si eres mar y eres paz nadie sabría

llevarle la contraria al universo.

tucabello-Betty

 

Elena Marqués

Blog de la autora

 

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Oraciones al mar. Por Elena Marqués, 8.1 out of 10 based on 11 ratings
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