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254- Recuerda. Por Alfred Hitchcock

–¬†¬†¬†¬† Y √©ste peque√Īajo, ¬Ņsabes qui√©n es?

√Ālvaro se√Īala con el √≠ndice a un ni√Īo de unos cuatro a√Īos que aparece en la fotograf√≠a en blanco y negro que sostiene entre sus dedos. Es muy antigua, con los bordes amarillos cuarteados por el tiempo. Est√° ligeramente desenfocada pero a√ļn as√≠ se aprecia con claridad a un chiquillo con el cabello alborotado que, ajeno a la c√°mara, r√≠e a carcajadas. Se agarra con sus dos manitas a la barra que sujeta a un caballo de madera preso en un carrusel.

–¬†¬†¬†¬† ¬ŅLo conoces?

Paulina mira la imagen con ojos cansados. Se siente un poco aturdida y no le apetece seguir con ese juego. Alza la vista y pregunta:

–¬†¬†¬†¬† ¬ŅQu√© hay para cenar?

√Ālvaro calla. Incapaz de mantener la mirada de la anciana, se levanta de la banqueta, deja el mont√≥n de fotos en la mesilla met√°lica del rinc√≥n y se dirige a la salida. A mitad de camino se detiene y¬† vuelve sobre sus pasos. Se agacha para besar la frente cuajada de arrugas de la mujer sentada sobre la cama. Sale de la habitaci√≥n sin decir nada. Paulina se queda mirando la espalda un poco encorvada de aquel hombre a quien no conoce.

***

Pero, ¬Ņcu√°ndo ocurri√≥ eso? ¬Ņayer? ¬Ņo fue hace una semana? ¬ŅM√°s de un mes? Paulina no lo recuerda con claridad, pero la imagen de la criatura de la fotograf√≠a ha vuelto a su memoria en este preciso momento porque, enfrente de ella, un ni√Īo con una bolsa gigante de palomitas la mira sin pesta√Īear. A pocos metros, un peque√Īo tiovivo con cuatro caballitos de colores intenta atraer a los clientes con una m√ļsica estridente que no cesa ni un segundo.

Est√° sentada en un banco junto a un peque√Īo jard√≠n de plantas artificiales alrededor de un estanque, en donde un pu√Īado de peces anaranjados nadan aburridos. Frota su mu√Īeca sin parar. La pulsera que lleva le deja una marca ros√°cea en su p√°lida piel. Demasiado apretada. Se nota fatigada y un poco mareada por todo el ruido que hay alrededor, por el gent√≠o que cruza de un sitio a otro dentro del enorme centro comercial. Lamenta no haber tra√≠do su muleta. Afortunadamente, en la entrada ha encontrado un carrito perdido de supermercado y lo utiliza como andador para desplazarse entre esa marea humana.

El ni√Īo no cesa de mirarla ni de comer palomitas. Tal vez quiere montar en la atracci√≥n, piensa ¬†Paulina, as√≠ que busca en sus bolsillos una moneda, pero todo lo que halla es un par de caramelos de fresa que tiende hacia el peque√Īo con mano tr√©mula. El chico adelanta su mano para alcanzarlos.

–¬†¬†¬†¬† ¬°David! ¬ŅQu√© te he dicho muchas veces? No tienes que coger nada de extra√Īos. Deja de molestar.

Una mujer de mediana edad acaba de aparecer y arrastra por el brazo al crío, alejándolo de allí mientras le reprende. La anciana se queda con el brazo extendido. Los caramelos se deslizan entre sus dedos y caen al suelo.

Frota de nuevo su mu√Īeca hinchada para intentar aliviar el dolor, pero es in√ļtil. Se levanta con dificultad y, apoy√°ndose en el carrito, camina sin rumbo esquivando a la multitud que parece ir contracorriente. Sin saber c√≥mo, se encuentra frente al escaparate de una joyer√≠a en donde se muestran en perfecto orden, sobre un pa√Īo dorado, una tentadora colecci√≥n de relojes, brazaletes,¬† colgantes, pendientes, collares y anillos.

Pasa al interior, se acerca a la dependienta y le tiende la mano. √Čsta la observa desde la atalaya de sus tacones, con su maquillaje perfecto y la blusa desabotonada justo hasta donde los clientes exigentes desean. Transcurre apenas un segundo. El tiempo necesario para que su sonrisa artificial delineada en rojo se trunque en una mueca de desconcierto.

–¬†¬†¬†¬† Me aprieta mucho esta pulsera. Me hace da√Īo. No puedo quit√°rmela.

Y la dependienta no sabe muy bien qu√© hacer ni qu√© decir. Su discurso, repetido docenas de veces, sobre la prohibici√≥n de entrar con carritos en la joyer√≠a ha quedado ahogado en su garganta. Sin darse cuenta,¬† se encuentra sujetando de forma blanda la mu√Īeca de Paulina, mirando su pulsera, alzando los ojos para encontrarse con la cara de la anciana que, ahora s√≠, muestra una sonrisa inocente que hace que las bolsas que se forman bajo sus p√°rpados se¬† marquen a√ļn m√°s. Tartamudea, musita unas palabras que no tienen sentido. Desea soltar esa mano arrugada y repleta de manchas oscuras que tiembla entre las suyas y, al mismo tiempo, no se atreve a hacerlo porque le parece tan fr√°gil que piensa que si lo hace golpear√° sobre el mostrador y se quebrar√°. Acierta finalmente a llamar a don Mat√≠as, el propietario de la joyer√≠a, quien acude sol√≠cito desde la trastienda, enfundado en un traje planchado de forma impecable y mostrando la m√°s seductora de sus sonrisas. Sabe que si la dependienta le requiere es porque hay un cliente importante que necesita de su atenci√≥n personal y ‚Ķ¬† Pero no. Aquella mujer no es un cliente importante. La delata su vestido estampado de manga corta pese a la √©poca del a√Īo, sus zapatos desgastados y algo descoloridos, los calcetines grises por debajo de las rodillas, sus mechones cenicientos de cabello desordenados y la ausencia total de pintura en el rostro.

Inc√≥modo ante la situaci√≥n, bordea el mostrador y se acerca a Paulina quien lo mira embobada. Hace mucho tiempo que no ve a alguien tan apuesto y, no sabe muy bien el porqu√©, le recuerda a don Gregorio, un profesor que tuvo de geograf√≠a cuando estaba en la escuela primaria y del que se hab√≠a enamorado, como el resto de sus compa√Īeras. Era muy apuesto, muy t√≠mido y nadie como √©l recitaba la letan√≠a de los l√≠mites de Espa√Īa, las cordilleras y los afluentes de los r√≠os, por la derecha y por la izquierda. Paulina se deja llevar hasta la entrada de la tienda, apoyada en el brazo de don Mat√≠as, cojeando sin el carrito, incapaz de apartar los ojos del joyero, olvid√°ndose del dolor en su mu√Īeca.¬† Huele muy bien, del mismo modo que se imaginaba que oler√≠an aquellos actores tan atractivos que ve√≠a en el cine cuando iba con… ¬Ņc√≥mo se llamaba? Lo tiene en la punta de la lengua, pero s√≥lo alcanza a tener una visi√≥n borrosa de su rostro. Tan absorta est√° tratando de recordar que no se da cuenta del gesto que el joyero hace con la mano al vigilante jurado que est√° unos metros m√°s all√°, fuerte como un toro, imponente dentro de su traje marr√≥n. Don Mat√≠as se siente liberado cuando ve alejarse a la anciana del brazo del guardia de seguridad camino de la salida.

Llegan al exterior justo en el mismo momento en el que dos hombres suben corriendo las escaleras que conduce a la puerta del centro comercial. Uno de ellos, un joven vestido de blanco con el pelo muy corto y una tarjeta de identificaci√≥n en el pecho, a√ļn jadeando, se dirige a la anciana:

–¬†¬†¬†¬† Pero, Paulina ¬°vaya susto que nos ha dado! ¬ŅC√≥mo se la ha ocurrido salir usted sola sin avisar?

Conoce a ese joven. Claro, es quien la lleva de un sitio a otro por los pasillos empujando su silla de ruedas para evitar que se fatigue. El hombre que est√° junto a √©l tiene el semblante serio. ¬ŅNo es el mismo que durante muchas tardes ha estado mostr√°ndole fotos? A Paulina le parece que ha llorado, o que est√° a punto de hacerlo, porque tiene los ojos enrojecidos y una liger√≠sima bolsa de agua flota sobre ellos. Un impulso la lleva a acercar su mano al rostro de aqu√©l hombre y sus dedos rugosos dibujan el contorno de sus labios, trepan por su cara y acaban recogiendo una l√°grima que, incapaz de contenerse, ha comenzado a descolgarse por la mejilla.

Y es entonces cuando se produce un peque√Īo milagro. Puede que sea el contacto de esa l√°grima sobre sus dedos, o el cari√Īo y la ternura que desprende esa forma de mirar, o tal vez sea un capricho del azar que viene oculto entre las suaves r√°fagas de viento cargadas de un oto√Īo tard√≠o¬† ¬Ņqui√©n sabe? ¬Ņacaso importa? Durante unos segundos las pupilas de Paulina se inundan de luz y su memoria despierta para traerle recuerdos del pasado. Hay un ni√Īo. Es muy parecido al hombre que tiene enfrente, con los mismos rasgos y la misma sonrisa de tunante; un chiquillo que grita alborozado a lomos de un caballo azul con crines doradas que sube y baja mientras gira en un carrusel repleto de luces. Ella le saluda agitando la mano cada vez que pasa y le dice que tenga cuidado, que se agarre fuerte. A su lado est√° su marido que, c√°mara en mano,¬† sigue las vueltas del tiovivo tratando de sacar alguna foto del peque√Īo. √Ālvaro. S√≠, eso es. Ese es su nombre. El nombre de su esposo. El nombre de su hijo. El mismo que est√° grabado en el interior de la pulsera de eslabones de plata que cuelga de su mu√Īeca. Y tambi√©n est√° grabada una fecha. Treinta de septiembre de 1949. Un recuerdo encadena otro. Revive entonces el d√≠a en el qu√©, en una cafeter√≠a de la Gran V√≠a de Madrid, √©l se la regal√≥. Era lunes, est√° segura. Llov√≠a. A trav√©s de los cristales del caf√©, pod√≠an ver a la gente correr y arremolinarse bajo la marquesina de un cine al otro lado de la avenida. Un¬† cartel gigante mostraba a Ingrid Bergman abrazando a Gregory Peck y, bajo sus nombres, el t√≠tulo de la pel√≠cula: Recuerda.

–¬†¬†¬†¬† Mam√°, ¬Ņte encuentras bien? ¬ŅSabes qui√©n eres? Mira, lo pone aqu√≠, en la pulsera: Pau-li-na.

La anciana mira la pulsera de pl√°stico atada a su mu√Īeca con su nombre grabado y el n√ļmero de habitaci√≥n. Quiere hablar, explicar, decir que. Pero de nuevo un denso velo cubre su memoria mientras comienza a tejerse dentro de ella una tela de ara√Īa en donde se quedan colgadas las im√°genes que apenas unos segundos antes la han invadido. Busca nombres, lugares; tantea palabras que descarrilan antes de llegar a sus labios. Balbucea algo ininteligible antes de bajar la vista hacia el suelo y s√≥lo acierta a decir:

–¬†¬†¬†¬† Tengo fr√≠o.

Una fina lluvia ha comenzado a caer y pinta lunares grises en las baldosas. Como aquella tarde.

–¬†¬†¬†¬† Vamos a ‚Ķ

 

93 Comentarios a “254- Recuerda. Por Alfred Hitchcock”

  1. Dies Irae dice:

    Vuelvo aqu√≠ a despedirme del autor de Recuerda. Ojal√° Carlos hubiera sido en su aparici√≥n p√ļblica Alfred Hitchcock y dejado el disfraz de H√≥skar arrugado en el suelo… Pero no, la menci√≥n es para H√≥skar, y √©ste juega hasta el final su esquizofr√©nico pasatiempo con un maquiav√©lico e ingenios√≠simo derroche cin√©filo-literario.

    Me gustaba mucho m√°s tu Hitch, como es f√°cil suponer. El asociado a, para m√≠, uno de los mejores relatos concursantes; el de los comentarios y las respuestas amables; el que, con una sonrisa tan dulce como la de √Ālvaro, consideraba que algunos comentarios dejados en el concurso eran (exagerado, pero gratificante) “derramar talento”. L√°stima que H√≥skar haya seguido siendo H√≥skar hasta el final… S√≠, me gustaba m√°s Hitch, pero ahora ha desaparecido, y cr√©eme, aunque poco te importe, que lo siento.

    No sé si te lo digo entre el sarcasmo y la mansedumbre. Te lo dice Cristina, que no ha andado muy escondida en el certamen. Sus antifaces (ni a máscara han llegado, y me duraron poco) de Condesa y Dies Irae son sólo el reflejo de sus pecados: la soberbia y la ira, de los que el sarcasmo podría ser un fruto podrido. De todos modos, hace falta ser más inteligente que yo para ser sarcástico (al menos, tanto como Hóskar). La mansedumbre será la que aconsejaba el protagonista del mayor best-seller de la historia, pero no veo la herencia. Será que tampoco lo hago demasiado bien, aunque me venga por aquí para echarte (allá va que va que va) la despedida:

    http://www.youtube.com/watch?v=6hmGst627ME

    Chau, Carlos. Fue un placer mientras fuiste Alfred Hitchcock.

  2. leforeverdelamari dice:

    Mi admirado Alfred.

    Vengo a este rincón apartado a dejarle algo que usted mismo dijo sobre el suspense.

    ” Imag√≠nese a un hombre sentado en el sof√° favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. √Čl lo ignora, pero el p√ļblico lo sabe. Esto es el suspense.

    Otra…

    ” Si es una pel√≠cula buena, el sonido podr√≠a irse y la audiencia todav√≠a tendr√≠a una idea perfectamente clara de lo que pasa.”

    Ha sido buena, muy buena.

    Inteligencia y astucia.

    Gracias por el öscar, verdaderamente me lo merezco, pero no soy digna de que entre en mi casa, más una palabra suya, bastará para jajajaja ridiculizarme jajajajajaaj

    lamari y oleeeee

  3. Dies Irae dice:

    Voy acabando mi recorrido de felicitaciones, y c√≥mo me duele que algunas no sean m√°s festivas. Pero no paso de largo por tu hermos√≠simo retrato del alzheimer, por esta realidad cocinada a partes iguales con la dura verdad y la dulce ternura. Mi m√°s sincera enhorabuena por tu escritura, Alfred. Me gustar√≠a haberte visto entre los finalistas, y estaba segura de que estar√≠as all√≠. Pero la realidad es terca y…

    ¬ŅNos veremos cuando lo publiques rodeado de otras magn√≠ficas historias? Ojal√° sea as√≠. Suerte en tu camino, nos vemos en los cuentos, en las pelis, en la vida.

  4. leforeverdelamari dice:

    _De acuerdo amigo, hablaremos tranquilos sobre esto.

    El relato qued√≥ a media luz y las 400 butacas con el temblor esencial de Paulina.Las puertas se fueron cerrando sucesivamente , pero el √ļltimo espectador regordete y barrig√≥n, dej√≥ la √ļltima entornada.

    Wilde dispara al alfredo con una del calibre de la Paramount

    _”Esto es lo que le pasa a los chicos malos?”

    Alfredo no contesta ,le mira de arriba abajo con ojos de linterna de acomodador y piensa que el de las bromas pesadas no es ese victoriano que tiene al lado peinado con la raya enmedio y que quiere invitarle a una copa. seg√ļn su biograf√≠a es √©l, osea yo, osea el mejor de los directores de cine.

    __”No voy a dejar de hablarle s√≥lo porque no me est√© escuchando. Me gusta escucharme a m√≠ mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo‚ÄĚ

    Al Alfredo le hubiera gustado que en ese preciso momento, una bandada de pájaros, hubieran salido de su peli y se hubieran posado sobre su cabeza, pero ese tio también era muy bueno, tan bueno como él y no descartaba dirigirle uno de sus trabajos.

    “Hay algo m√°s importante que la l√≥gica:es la imaginaci√≥n” y el “estilo de plagiarse a uno mismo”?…

    Se√Īor Alfred, le nominaron infinitas veces, pero qu√© pena!! siendo el director de directores, ni un √≥scar como tal.Yo le nomin√© desde que vi ese fotograma donde Paulina ofrec√≠a unos caramelillos a ese ni√Īo, hijo de una madre que la pari√≥ otra madre.Siento no verle en esa lista de ” Los 15″.

    Perdóneme si juego a plumilla a medías, porque la mayoría son frases suyas y de ese Wilde..por cierto qué pinta el Rey de Suspense aquí? jejejeje

    lamari

  5. Hóskar-wild is back dice:

    Vamos, amigo. Ve apagando luces y cerrando puertas. Lo hiciste bien, nada que reprochar. Conozco un tugurio cerca de aquí en donde podemos sentarnos a tomar un buen whiski y a charlar en silencio. Yo pago, no te preocupes. Aquí ya no nos queda nada por hacer.

  6. Alfredo Hitchcock dice:

    Muchas gracias, amigo Juliki, por su voto. Muchas gracias también por su estupenda e infravalorada, hasta ahora, historia que merece un corto. Cuente conmigo para su realización.

  7. Juliki dice:

    Voto por este relato.

  8. Alfredo Hitchcock dice:

    Mi m√°s sincero agradecimiento para E. Mendoza y Nairobi por creer que los peque√Īos milagros son a√ļn posibles. Siempre lo ser√°n, mientras haya personas que escriban historias y decidan abrirlas a los dem√°s.

  9. E. Mendoza dice:

    voto por este relato

  10. Nairobi dice:

    Voto por este relato.

  11. Alfredo Hitchcock dice:

    Quería agaradeceros, Patagón y Jokerman, la visita por este minicine para ver esta película y el hecho de haber mostrado vuestra satisfacción en forma de votos. Muchas suerte en todo lo que os propongáis.

  12. Patagon dice:

    voto por este relato

  13. jokerman dice:

    Voto por este relato.

  14. Alfredo Hitchcock dice:

    Mi agradecimiento a las √ļltimas personas que han pasado de nuevo por esta sala para ver las im√°genes de Paulina y sus recuerdos escondidos en la niebla. Gracias Edgar (precioso pseud√≥nimo) porque usted es mucho m√°s que un aprendiz de escritor, gracias √Āgatha por no llamarse Rosa, gracias Dies Irae por ir derramando su talento por los rincones de este canal. Abrazos para todos.

  15. Edgar Alan Bécquer dice:

    Voto por este relato

  16. Agatha dice:

    Voto por este relato.

  17. Dies Irae dice:

    Voto por este relato.

  18. Alfredo Hichtcock dice:

    De nuevo por este escenario para agradecer vuestra generosidad a la hora de repartir esos votos cuya cotizaci√≥n va en alza a medida que pasan los d√≠as. Gracias Pigmali√≥n por su voto y por compartir el secreto envuelto en recuerdos de su personaje; gracias Biznaga por su voto y por esa ventana en forma de libro en blanco; gracias Charlot por su voto y por recordarnos que la lluvia siempre trae paisajes hermosos del pasado; gracias Camino a la cima por su voto y por todo el cari√Īo que demuestra hacia esos peque√Īuelos revoltosos. Cu√≠delos y recuerde que Hitchcock no morir√° jam√°s mientras haya alguien, en alguna parte, que disfrute de sus pel√≠culas.

  19. Charlot dice:

    Voto por este relato.

  20. biznaga dice:

    Voto por este relato

  21. Voto por este relato.

  22. Voto por este relato.

    Sr. Alfred Hitchcock, me alegro de que haya Ud. resucitado para escribir este texto tan emotivo y cargado de detalles que me han hecho estar junto a Paulina en su “peque√Īa escapada”.

    Mucha suerte en la final.

  23. Alfredo Hitchcock dice:

    Mi agradecimientoi por vuestros votos y vuestro tiempo, m√°xime cuando muchos de ellos vienen directamente de los finalistas. Eso os engrandece.
    Mucha suerte.

  24. Firmin dice:

    Voto por este relato

  25. Kothbiro (relato 221) dice:

    Voto por este relato.

  26. Voto por este relato

    Mucha suerte.

  27. Lovecraft dice:

    Voto por este relato

  28. El asesino de Morfeo dice:

    Voto por este relato.

  29. Alfredo Hitchcock dice:

    Admirada crítica Mari:
    S√≥lo quer√≠a agradecerle su regalo en forma de banda sonora de una de las mejores pel√≠culas de todos los tiempos. Tambi√©n d√©jeme que le confiese que me ha descubierto y que soy, en efecto, el peque√Īo del carrusel. En realidad nunca he dejado de serlo, por m√°s que el tiempo se empe√Īe en neg√°rmelo.
    Mis mejores deseos para usted

  30. leforeverdelamari dice:

    Y usted Alfredo cre√≠a que se iba a escapar de mi regalito?.Cree que no me he dado cuenta que usted vuelve hacer de las suyas, con esos ” ameos” y no iba a aparecer en su relato?.Usted es el ni√Īo de las palomitas, ese horrendo personaje que en silencio jode como nadie al de la butaca de al lado sorbiendo la cocacola de garrafa y meti√©ndose a pu√Īados esos maices reventados de pringe.S√≠, ese ni√Īo barrig√≥n que miraba a la pobre paulina como si fuera un ser de otro planeta porque la pobrecita sali√≥ con lo puesto y cuatro caramelos en sus bolsillos, por si le daba una hipoglucem√≠a.Mira qu√© inocente!!! unos gramos de glucosa que quer√≠a compartir y que…

    Cre√≠a usted que porque me han quitado la paga de navidad no hab√≠a comprado mi ” polvo_r√≥n”?, pues voy a dejarle uno en toda la sabana( sin acento) por haber despreciado el final de mi Ex_paco.Mozart se hubiera sentido “aut” si levanta la cabeza y viera que le hubieran recordado uno de sus temas magistrales ,por una pel√≠cula del “Zanahor√≠a” y la Merril”.Venga vamos con las ” memorias”!!!V√°monos con el pic√ļ rodeado de leones y esa Karen contando cuentos chinos a su “piloto”. jejejejej

    http://www.youtube.com/watch?v=8zFgRPwWPwk

    lamari

  31. Alfredo Hitchcok dice:

    Admirado Nuak:
    Agradezco el gentil comentario de alguien como t√ļ que maneja con tanta habilidad las palabras y que construye historias tan fant√°sticas como la que nos has regalado en este Certamen. Muchas gracias y mucha suerte.

  32. Alfredo Hitchcok dice:

    Estimada Esther:
    Quiero darte las gracias por tu comentario y, por encima de todo, por tu tiempo. Puede que las palabras sean el puente que necesitamos para cruzar al otro lado, alejados de la rutina y las prisas. Muchas gracias

  33. nuak dice:

    bonito, emotivo, humano. Y, ante todo, cre√≠ble, sin √Īo√Īer√≠as y sin cargar las tintas. Todo en su justa medida: al punto.
    Enhorabuena

  34. Alfredo Hitchcock dice:

    Me alegra infinito, querido Elduc, que le guste la historia y que la vea como una pel√≠cula dentro de otra, a modo de un juego de mu√Īecas rusas que siempre me fascinaron. Le quedo agradecido por sus palabras y por el tiempo invertido en acercarse a las m√≠as.

  35. Alfredo Hitchcock dice:

    Querida Sylvia:
    Pocas cosas podrían alegrarme más que ver que ha estado usted paseando por estas páginas y se ha acercado a una historia que, me consta, le es muy familar. Mis mejores deseos para usted en todo lo que se proponga y, particularmente, en este nuevo camino que ha comenzado a recorrer.

  36. Alfredo Hitchcock dice:

    Querido Markos:
    Mi más sincero agradecimiento por el tiempo dedicado a la lectura, máxime cuando soy consciente de que tiene otras tareas más cercanas y prioritarias que merecen su atención.
    Un fuerte abrazo

  37. Alfredo Hitchcok dice:

    Queridísima Grace:
    Fant√°stica mujer, qu√© puedo decir…
    Un admirador

  38. Esther dice:

    Impresionante como el Alfred Hitchcock es capaz de llevarte por la historia, haciendote sentir en cada momento lo que sienten los personajes.
    Espectacular manejo de las emociones y los sentimientos.

  39. elduc dice:

    Alfredo tu historia parece una pelicula dentro de otra película, un poco nostálgica y a veces triste.Aunque no conozco el cine de ese tiempo porque yo soy del color, me he asomado a ver de qué iba la peli y creo que lo relacionas muy bien.

    Me gustó y digo suerte!!!

    Jes√ļs elduc

  40. Sylvia dice:

    Impresionante historia que por suerte o desgracia conozco ya que trabajo a diario con personas con Alzheimer y es muy difícil ponerse en su lugar y escribir una historia desde ese punto de vista y sin ofender a nadie. Genial. Mucha suerte aunque, como ya te han dicho, no la necesitas.

  41. Markos dice:

    Simplemente emocionante, un relato que aunque sea breve te atrapa desde el primer p√°rrafo, sinceramente me quedo con ganas de seguir leyendo mas.
    Lo ha leido mi novia y has conseguido que se emocione, le toca la historia desde cerca ya que un familiar suyo tiene principios de esta enfermedad y saber transmitir lo que tu has hecho es dificilisimo por lo que no me queda otra opción de darte mi mas sincera ENHORABUENA por este gran trabajo.
    Te deseo todo lo mejor porque te lo mereces.

    10 estrellas

  42. Grace Kelly dice:

    Fant√°stico relato, que puedo decir……

    Una admiradora.

  43. Alfredo Hitchcock dice:

    Permitidme, ‘Asesino de Morfeo’ y ‘Lovecraft’ que os agradezca que hay√°is vuelto a visitar esta peque√Īa sala de cine. Nunca sobran las buenas palabras y los buenos deseos si son de coraz√≥n y si permiten a los que encadenamos palabras mantener a un nivel aceptable el dep√≥sito de la vanidad.
    Mucha suerte a ambos en todo lo que os propong√°is.

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