Curiosidad fatal. Por Dorotea Fulde Benke
La Señora Tere estaba algo impedida. Por ello vivió su vejez entre los confines de un estrecho marco, innumerables veces pintado y repintado de blanco. Los codos y antebrazos apoyados con comodidad sobre un cojín con funda bordada por su madre, y aplastada su cintura perdida desde hacía años contra…

