No siempre es de día. Ni palpitan los pétalos al soplo susurrante del sol, desnudo y cálido, abrazando las pálidas cornisas del oriente. Hay veces que amanece y es de noche, que nunca se ilumina mi ceguera; las pálidas estrellas se desvisten negándome su luz, lejana y fría. No siempre…
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