Concierto para nadie. Por María Elena López González
Las notas comienzan a fluir con total soltura del piano. Mis manos, máquinas perfectas, caen con garra sobre las teclas marfil, intentando encontrar una temperatura acorde a ellas, y creando, a la vez, una melodía melancólica, triste quizás, impropia de una noche de sábado. Sin duda alguna, me gusta mi…
