A la rueda, rueda, que canta y que baila, juego que de niña tú, siempre jugabas. De allí, hasta mi patio, corriendo llegabas, cantando en el corro llena de elegancia. Oía tus voces, tu risa escuchaba, cascabeles vivos que a mi balconada los traía el viento, y yo, respondía con…
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