Creo que aún estoy viva.
Creo que aún estoy viva.
A pesar de que no escucho latir a mi corazón,
cada día al despertar,
noto que mis huesos quebradizos
intentan sobrevivir a una nueva jornada.
Me susurran que aún quedan restos
de mí en los atardeceres de agosto.
Y que, por los bordes de tu piel,
todavía permanece mi perfume.
Aún me llega el sonido de tu risa,
y el aroma del café
me reconforta las mañanas.
El dolor me acecha cada día y
en cada esquina,
y algunas veces por cansancio
lo alojo en mis entrañas sin cobrar
ninguna renta.
Creo que aún estoy viva,
siento como me acarician
aquellas noches de vino y de besos,
cuando abrazados a la madrugada
bailábamos juntos «yesterday».
Tus ojos merodeaban
por mi vientre, y tus manos
colonizaban todas mis orillas.
Creo que aún sigo viva,
estoy segura,
he leído un poema de amor
de Ángel González
y las lágrimas me despertaron
del letargo.
Puri Teruel Robledillo.