
Estoy aquí.
Quiero que me cures de la vida
y de mí.
Que me saques de la sombra.
Que me abras la puerta de los cuartos más oscuros.
Que me quites la costumbre de la pena.
Enséñame el último rincón de la noche,
a rezar para que no se marchiten las rosas.
A limpiar la polvareda de mis labios.
A regresar con mi madre, y tender su ropa
y besar sus manos.
Enséñame…
A llamar a Dios ¿ por qué nos hizo tan débiles?.
Enséñame a frotar la lámpara maravillosa,
a husmear, a devorar a tientas los sueños.
A cambio, te enseñaré a escoger el camino más fácil
de llegarme.
Ven…
Estoy aquí,
colgando en la pared
inmóvil,
esperándote.
Puri Teruel Robledillo
