EL EXTRAÑO VIAJERO. Por Isidro R. Ayestarán

Surca mil senderos un extraño viajero en un intento por olvidar su terrible pasado. Atraviesa miradas inquisitivas acerca de su origen y su posible destino. Traspasa paredes de incertidumbre y gestos de indiferencia. No permite comentario alguno y los monosílabos son su arma preferida. Es un extraño viajero que guarda para sí las respuestas a sus incógnitas…

Camina un extraño viajero entre corazones acogedores de nombres diferentes. Abandona camas hospitalarias resquebrajando sentimientos de imposibles historias de amor. Destroza el anhelo de cautivados enamorados que caen presos por el encanto de su taciturno semblante…

Naufraga en su propia soledad, en su huída hacia el horizonte para evitar dar el paso que lo pueda llevar al encuentro doloroso de su ayer. Y enmudece ante el recuerdo al tiempo que detiene el paso…

Es la luz de la luna quien pone freno a su viaje, a su intento por olvidar las espinas que yacen en lo profundo de su corazón. Y entonces, deja de ser un extraño viajero para descubrirse como un poeta abandonado que, en el intento por olvidar su tormentoso pasado, entona su verdad a su única compañera:

«Ay, amor, por ti camino mi silencio en un mundo solitario que ya no me habla de sentimientos. Ay, mi vida, por ti ya no soy yo, sino la sombra de nuestra historia de amor, que desea estar a tu lado mientras haya sol y luz que ilumine mi sendero. Ay, amor, aparta de mí esta tiniebla, porque ya no estás junto a mí. Y en mi corazón, tan sólo tu recuerdo y tu aroma. Ay, amor…»

Y a la salida del sol, vuelve a caminar el extraño viajero junto a su sombra, su recuerdo… y el pasado de unas tinieblas en su historia de amor.


© Isidro R. Ayestarán, 2007
www.isidrorayestaran.blogspot.com – NOCTURNOS

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