
Miel
Bellas y tiernas se expresan
tus manos de luz,
que reparten lucidez, certezas,
cariños sin fin y vida.
Plácidos tus abrazos
en la infinidad de este sueño,
en nuestro renacer que nunca termina.
Y en tu pecho iluminado
hallo la dicha y la calma,
como en los cielos nuevos y claros…
En armonía.
Son tus ojos de miel
los que abrigan mis temores,
dibujando eternidades
con amplios colores,
y derramando alegrías.
Y en tu regazo me recuesto
para sanar ansiedades,
para disolver tantas dudas
y acercarme a una realidad más sentida.
Francisco Gallardo Perogil.
Poeta
