
Mundo Mundano.
Mundo mundano,
la ley del más fuerte preserva
estigmas y prejuicios;
combate a muerte entre varios contrincantes;
rivalizan, fervorosos,
en una disputa apabullante;
se retuercen, se enderezan,
esperando ser vencedores
de una gala alardeante.
Mundo mundano,
seres con vida
discriminan sin sentido,
critican, despotrican
e incriminan al prójimo sin piedad;
revistas, periódicos y medios
ensalzan a famosos,
perdiendo la objetividad;
se rifan el honor y la reputación
por pura vanidad.
Mundo mundano,
discursos y escritos
agudos y mordaces;
vidas privadas,
desnudas de principios morales;
de sus bocas, veneno colosal.
Mundo mundano,
hijos huérfanos
que han perdido el calor
del seno materno;
almas errantes
que vagan por un mundo horrendo,
en una oscuridad tan cegadora como letal.
Mundo mundano,
enfermos excluidos
de un marco social;
voces que reivindican
derechos y libertades;
médicos que diagnostican con frenesí;
seres que merecen
un asilo y una labor
en el ahora y aquí.
Mundo mundano,
personas codiciosas
que presumen del poder;
roles débiles
con conductas de sumisión;
potestades que toman dirección
sin control ni deber;
obedientes que no pretenden hacer uso
de su justiciera razón.
Mundo mundano,
difamaciones entre generaciones
con liderazgo supremo;
despecho ante aquello
que exuda humildad y simpleza;
narcisismo que cuaja
hasta un alto baremo;
menoscabo sin límites
ni una pizca de sutileza.
Mundo mundano,
no te mofes de la pobreza,
el desvalimiento y la impotencia;
no te enorgullezcas
del elitismo y la ambición;
ten compasión y sufraga
los reclamos más urgentes,
tendiéndoles la mano
hasta formar entrelazados nudos,
canales y puentes.
Mundo mundano,
viajamos contigo
hacia el horizonte más fehaciente;
permítenos respirar
del mismo oxígeno,
hablar con la misma voz,
llorar con el mismo rocío de lágrimas,
hasta que el aire depure
las palabras prohibidas,
las tristezas antes reprimidas,
y podamos balancearnos
todos juntos,
sin distinciones,
en un presente
equitativo y reluciente.
Mónica Arias Llorens
