Publicaciones homenaje al Día Internacional del Teatro (el 27 de marzo) de CIINOE Y COMOARTES

La Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE) y Ediciones COMOARTES, en homenaje al Día Internacional del Teatro, el 27 de marzo, han publicado digitalmente Quince dramaturgas iberoamericanas de monoteatro hiperbreve, en consonancia con una de sus líneas, la de estudios escénicos, de promoción y difusión de la dramaturgia y de la dramaturgia hiperbreve por medio de investigaciones e indagaciones, de convocatorias de concursos, y de ediciones de libros y cuadernos teatrales.

Quince dramaturgas iberoamericanas de monoteatro hiperbreve es uno de los libros breves con los que Ediciones COMOARTES inaugura su nuevo proyecto: Colección Mínima (el otro publicado ha sido Los 20 mejores pequeños cuentos del loco), y reúne una selección de las obras escritas por mujeres que ha premiado en sus concursos; selección realizada por el hombre de la escena y dramaturgo Francisco Garzón Céspedes.

Quince dramaturgas iberoamericanas de monoteatro hiperbreve

Un libro con quince textos –igual al número de dramaturgas–, con dos autoras de extensa trayectoria, gran prestigio y decenas de estrenos y publicaciones: Sara Joffré (Perú, 1935-2014) y Mar Pfeiffer (Argentina, 1958); con otra autora por tres veces Premio Internacional de Microficción Dramatúrgica: Salomé Guadalupe Ingelmo (España, 1973);  acompañadas por las valiosas escritoras y mayoritariamente nuevas dramaturgas: Mila Argueta Románova (Costa Rica); Elaine Vilar Madruga (Cuba); Elena Arribas Delgado, Noemí Benito Sánchez-Monge, Fátima Martínez Cortijo y Mónica Rodríguez Jiménez (España); Mercedes Gómez Benet, Lucía Mendoza Cano y Liliana Pedroza Castillo (México); Tanya Tynjälä (Perú/Finlandia); Liliana Candeias (Portugal/Suiza); y Margarita Iguina Bravo (Puerto Rico).

Este libro de COMOARTES (una editorial potente que desde el 2007 con más de quinientos títulos sorprende de continuo) incluye como una suerte de lente con el que se ha seleccionado un texto que reproducimos por su trascendencia:

Definición ética de dramaturgia

Francisco Garzón Céspedes

La dramaturgia es el diálogo artístico por excelencia entre creador y sociedad: cuando en la composición dramática dialogan los personajes, dialoga implícitamente el dramaturgo con su contexto.

El ser humano, aunque transita un camino de perfeccionamiento como especie, dista mucho de lo humano ideal. Esto es más que evidente y se expresa no sólo en el conjunto de las relaciones humanas de nuestro planeta, muchas injustamente trágicas, sino, primero, en el transcurrir y las acciones de cada vida.

El arte, en este caso la dramaturgia, engarzando (salvo una u otra excepción) los eslabones de la exposición, el nudo y el desenlace, tiene como tarea esencial el recrear desde el texto dramático: los conflictos y contradicciones, las fuerzas en pugna, los propósitos y los obstáculos de la existencia, los sucesos singulares de las relaciones y la comunicación humanas, todo para contribuir al mejoramiento humano y como materia atrayente a ser finalmente moldeada al montarse y representarse sobre escenario.

La dramaturgia, desde su poética, su técnica y sus sugerencias de representación, debe iluminar de nuevo lo quizás ya tantas veces iluminado, arriesgarse a iluminarlo a plenitud; iluminarlo críticamente en su complejidad y en sus matices, en sus zonas más incomprensibles y en sus zonas más recónditas, y en aquellas particularidades y circunstancias tal vez en otras ocasiones pasadas por alto.

La dramaturgia, desde uno u otro tema, argumento, lenguaje, estructura, estilo, objetivos, además, debe ser: sagaz y lúcida, muchas veces analítica y vaticinadora, otras, o a la par, lúdica, capaz de experimentar, y siempre sorprendente; debe ser: llamada de atención, de conciencia, de decisión, de acción; todo como arte, como belleza, originalidad, innovación, maestría, profundización e irradiación.

La dramaturgia tiene que cumplir, desde la más amplia información y formación posibles del dramaturgo como ser social y profesional, con su responsabilidad crítica en tanto que arte, con su tarea de revelar errores y enigmas, encuentros y desencuentros, aciertos y retos; y mostrar, recreándolas, áreas escondidas de la realidad e imprevisibles puntos de partida, destrenzando, por medio de sus personajes, ideas, sentimientos, sensibilidades, hechos e interacciones, energías sospechadas e insospechadas.

Cada vez más los dramaturgos deseamos que la dramaturgia, el texto literario dramatúrgico creado, pueda coincidir en lo ideológico y en lo ético, más que en lo estético, con quien o quienes la conviertan en representación teatral.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *