
Abril se descolgó por la pereza,
por los gestos de rabia y desconsuelo,
por las lluvias airadas, por las risas perdidas,
por las hojas marchitas, los poemas incompletos…
Abril fue un pasajero que caminó descalzo
por la dura corteza de los hielos
y congeló su miedo en la mirada
más triste y fría de todos los inviernos.
Abril se deslizó como un intruso
parapetando su brío en la maleza
y provocando el vértigo, le puso
alas de hierro a la esperanza muerta.
Abril se complicó igual que un teorema.
Sus espacios abiertos se achicaron, y sus ansias,
que venían del invierno con tono desafiante
sucumbieron cobardes a la niebla.

María Dolores Almeyda
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De momento se ha hecho presente con un sol radiante.
Melancólico poema que nombra entre líneas muchos abriles.
Besos Lola