
El semáforo se incendia en un rojo indecente.
Paro el coche y subo el volumen de la radio.
Alguien ha llamado para decir cual es su canción del verano y el locutor la nombra: te quiero.
Vuelvo a subir el volumen y mi pecho.
Esa letra me abofetea la realidad:
Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos…
El techo del coche se desliza.
El cielo, con su lengua, lo ha chupado y absorbido, apartándolo de mi cabeza.
Ahora no hay nada que me impida crecer…
Y me hago grande,
mientras te quiero.
El semáforo sigue en rojo y yo cada vez soy más del aire y menos de mi sangre.
Llego,
incluso,
a tocar las nubes…
Imaginad la escena: mis pies apretando aún el pedal del freno y mi pecho abrazado a un hidrometeoro formado por cristales de nieve.
Allí,
en lo alto
de nuestros ojos.
Siento el vello arder,
y toda esta exageración (que le parecerá un sueño al del coche de atrás) por escuchar en mitad de un trayecto hacia el supermercado una canción de amor.
Y todo
por vivir tan a fondo
lo que oigo y lo que siento.
Y todo,
porque te quiero. ..
Yolanda Sáez de Tejada
Imagen:MLN

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Inmenso…como todo lo que escribes. Una vez mas felicitaciones.