Contrapunto
Cuando una canción de amor quise escribir,
no tuve ocurrencia alguna:
de los violines no me acordé,
ni de estampas llenas de dulzura.
Recordar tu deseo intenté en vano,
y, sin sentir la energía que antes me dabas,
me olvidé de seducción y entrega,
y del reposo de estar contigo echada
arropada tan sólo con el peso de tu mano.
Y es que nada recuerdo de lo que ya no tengo
y ya no despierto en ti,
nada de nada porque nada me queda
ni de tus ojos la mirada
de confianza o simpatía,
porque todo, si he de creerte,
pasado es o mera fantasía.
Dorotea Fulde Benke
