
La playa duerme
en su mundo tejido por el tiempo
más allá de la herida melancólica.
Atraviesa el instinto de la sangre
y seduce a la bruma
con su quietud preñada de horizontes.

Ana Muela Sopeña
Blog de la autora

La playa duerme
en su mundo tejido por el tiempo
más allá de la herida melancólica.
Atraviesa el instinto de la sangre
y seduce a la bruma
con su quietud preñada de horizontes.

Ana Muela Sopeña
Blog de la autora
Que delicadeza Ana. Miro a al mar a través de mi ventana y repito tu poema como una nana que mece la playa con un pequeño rumor.
Preciosa 🙂
Abrazos
Gracias, me alegra mucho que el poema te haya gustado.
Un abrazo fuerte
Ana
Hola, Ana:
Tu poema es una delicia, estoy con Brujapiruja 😉 Es como si todos los versos formaran un sutil y maravilloso epíteto sobre el mar. Te felicito.
Un abrazo.
Ana, preciosa la forma que has expresado en estos versos tan completos, la acaricia y posesión del mar, visto bajo la perspectiva de esta playa dormida de Las Arenas, que siempre me gustó por su situación y su quietud.
Te envío mis saludos y te felicito por el poema. Juan Antonio
Hola Mar. Gracias por acercarte a mis versos con esa lectura suave que capta el alma del poema.
Te dejo un abrazo
Ana
Juan Antonio:
Es un placer contar con lectores como tú.
Sí, esta playa está dormida. Diríase que pertenece a otro mundo. Al estar dentro de un puerto apenas tiene oleaje. Eso la hace bastante ambigua. A través de ella se puede conectar con un sentimiento casi zen. Pero también, si el observador tiene día negativo, puede sentir cierta tristeza…
Un abrazo
Ana