Preámbulos y ausencias de Javier Claure Covarrubias

Preámbulos y ausencias de Javier Claure Covarrubias

 

Preámbulos y ausencias 

Luis Andrade Sanjinés

En este primer poemario titulado «Preámbulos y ausencias», el joven poeta Javier Claure Covarrubias nos presenta un conjunto de veinticuatro poemas de tono coloquial intimista escrito en verso libre. La temática del libro gira principalmente en torno al amor, lo social y lo metaliterario. Esta obra es, sin duda alguna, producto de un largo recorrido existencial. Se advierte un itinerario que va desde poemas de juventud hasta nuevos poemas, donde el poeta se expresa con mayor madurez. Pero siempre signado por una alta sensibilidad humana, una sostenida búsqueda estética y una configuración definida del verso, y esta realidad dota a la obra de un ritmo sostenido y personal.

Javier aparece repentinamente de contraluz con un lenguaje de poeta apasionado y con abecedario cosmopolita. Viene de la península escandinava y lanza su zarpazo poético por entre el bullicio y la confusión del mundo contemporáneo. No canjea injusticias por falsos documentos ni vende objetos con etiqueta de doble cara. Tampoco ataca con sus poemas por los flancos construidos a medias tintas. Hoy, hace un alto en el camino, después de adentrarse en el laberinto de la palabra y nos entrega su primera obra, donde escribe sin buscar más destino que dejarse llevar por la tinta. Unas veces es ermitaño, trovador y poeta nocturno. Otras veces es alfarero de la palabra y eterno amante de la poesía.

Cuando Javier empezó a escribir, se dio cuenta que amaba la poesía y si algún poema no le salía bien solía consolarse creyendo que era bueno. Nunca fue su intención que nos quedáramos con sus poemas. Sin embargo, esta obra es fruto de innumerables peripecias, luchas, trabajos y, por supuesto, esfuerzo. Y ahora nos entrega estos versos como prueba de su amor a la poesía, a la vida y al mundo que le tocó vivir. Lo que sucederá después ya no importa. A partir de hoy el joven poeta torna la palabra y se aferra a la poesía a veces inasible, desgarradora, misteriosa, pero bella. Y se desdobla en palabras de asombro ante lo maravilloso de la vida, por eso mismo rechaza el veneno agridulce del destino y se sumerge en la enigmática e indecible aventura de vivir y crear.

Necesitamos poesía como las plantas necesitan de agua, como necesitamos del aire que nos rodea y vivifica, porque la vida sin poesía es triste, aburrida, insustancial y fría. Necesitamos poesía porque es lo mítico, lo sublime, lo telúrico, lo sustancial del universo y parte de nuestro corazón que nosotros mismos amamos. Necesitamos poesía porque con ella nos enfrentamos al desamor, y sin ella se nos ofusca la vista. Necesitamos poesía, concretamente, porque amamos al mundo, al universo y la vida infinita que nos rodea. Es necesario decir todo esto, en este instante, porque el mañana no existe todavía.

Estimado Javier, te decimos gracias y felicidades por este tu primer presente poético. Gracias por tus palabras y tus sueños. Gracias por tu testimonio, por tus ansias de crear y compartir. Sigue creando con más bríos, el camino es largo y difícil, tenlo por seguro; pero también ten la certeza que después vendrán abundantes y sazonados frutos.

 
* Discurso pronunciado en la «5ª Feria Internacional del Libro en Santa Cruz», 27 de mayo de 2004, Santa Cruz (Bolivia)

Este discurso se basa en paráfrasis del poemario «Preámbulos y ausencias».

Luis Andrade Sanjinés

 

 

Luis Andrade Sanjinés es un poeta nacido en Sucre. Gran parte de su vida y trayectoria literaria se ha desarrollado en Santa Cruz. Tiene varios libros publicados. Es miembro de la Academia Boliviana de Literatura Infantil. Ha asistido al «Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Estocolmo, 1991»

 
 

El siguiente poema pertenece al poemario «Preámbulos y ausencias»

 

Cenicienta de mi vida

 

                                      A mi hija Alicia Martha

 

Quise escribir
las palabras más bellas de mi vida
sin buscar más destino
que dejarse llevar por la tinta
escribir por ejemplo
de la pintura celeste de tu cuarto
de las gaviotas que tragan ausencias
de tus muñecas que sueñan con la luna
de la calidez de tus frases cuando me hablas
en resumidas cuentas:
de ti, cenicienta de mi vida
que día a día inundas mi existencia
con melodías que animan mis sentidos.

En esta hora de levante
de oleaje espumoso
que huele a hierba fresca
quiero gastar el tiempo
en tardes en que se toca casi el cielo
en días en que se sabe
que algo bueno ocurre en la Tierra.

Por eso quise redactar
una carta que rompiese
el odio entre los pueblos
que inaugurase las leyes
que protegen a los niños
de tal manera que quién la leyese
quedase paralítico por varios días
que llorasen y riesen a la misma vez
como en el circo
cuando habla el payaso triste.

Debería contar mis pasos
desde el momento
en que corté el cordón umbilical
y me regalaste el tiempo
con el reloj de tu pulso
amasijos del milagro dorado
que en mis quince abriles soñé
cuando tú; eras imaginación tierna y pura
bajo un cielo multicolor
y rituales inocentes
que llegaban a mi puerta.

Yo estuve entonces
en la casa de la abuela
cazando mariposas, abejas negras y amarillas
subía al cerro a jugar con las piedras
y en la colina más alta
hacía fuego con tus manos
una gran colilla encendida
que alumbraba la ciudad en agosto.

Mi querida ratonita de peluche
eres el verano, la libertad,
la lluvia que cae a las rosas,
a los limoneros y jacarandas
pluma pisada por un colibrí.

Eres el aire que entra a mis pulmones
la llave de las paredes de mi corazón
de los pliegues de mi alma
la estrella del camino
contigo nazco nuevamente
a la vida bella y dolorosa
soy militante del universo
mis ojos son fuego
mis pómulos invencibles
cuando me crece la barba.

Ayer es hoy día
rujo como trueno enfurecido
para romper la mentira
y zanjar la distancia
de este mundo equivocado.

Te quiero tanto
que me duelen los huesos cuando suspiro
duele mi carne con tu carne
mis brazos crujen con los tuyos
en el instante
que tienden la cobarde emboscada.

Si tú supieras
de mis cicatrices a flor de piel
de mis fracasos y progresos
si tú supieras
de mis viajes nocturnos
cuando te cubro con mis brazos
y te llevo en mi alfombra mágica
si tú supieras
que vivo contigo a mi lado
y te saco a pasear por senderos floridos
si tú supieras
que los bosques me conversan de ti
y se me llenan los oídos con fábulas de amor.

Cuando sepas la verdad desdoblada
nos guiñaremos el ojo
como símbolo de triunfo
y en mi regazo me dirás
papá: he guardado acordes
que sonarán en el momento justo y necesario

Hace unos días
te compré un traje de Blanca Nieves
con lentejuelas plateadas
un anillo de corales para que luzcas
un sol de cobre para tu pelo
y quiero pedirte
que me envíes un dibujo
las golondrinas una estrofa
las azucenas puntos, comas, acentos
y con tu voz de muñequita porcelana
cuando los malhechores estén durmiendo
se convertirá este poema
en patrimonio de la humanidad.  

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