Te añoro. Por Mónica Arias Llorens

Te añoro

Te añoro.

 

En una isla perdida,

me encuentro sola y desperdigada;

como un náufrago aterrizo,

poseída bajo el poder de un hechizo.

 

Rompo los cristales del camarote;

a flote pretendo salir,

mi aliento pestilente me adolece 

y siento mi cuerpo partir

hacia compuertas inciertas

que me permitan sobrevivir.

 

Te añoro sin recelo;

aquí aislada lo admito:

has sido mi acertijo,

el talismán de mi cabello cobrizo.

 

 

Hace años me decía,

alguna vez en compañía,

que la soledad no pisaría

la suela de mis tacones

con sangre de hiel a borbotones.

 

Te añoro y te bendigo;

ese amor ambiguo

ha colmado mi alma

de un contento continuo.

 

Prefiero seguir con vida;

coger un barco y zarpar

hacia la senda del bienestar.

 

Un viaje sin brújula

que me conduzca

a un puerto

en el que no vuelva a notar

confusión y desconcierto.

 

Luna de plata, 

arrima tu hombro a mi vera…

 

Disecada calavera,

cruza la intrincada frontera

y recupera tu mundo,

recostado en el turno de espera.

 

No me permitas morir,

luna de plata;

recubre mi rostro

 y mantenlo viviente

bajo la virginidad de tu luz,

que se vierte en cascada

voraz y prominente.

 

Te añoro y te olvido,

apeada en el vergel 

de un presuntuoso olivo….

 

Mónica Arias Llorens

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *