
Un día más.
Sólo es un día más, pero… me pesa
como si fuese el mundo en desbandada, añorando tu voz, tu sombra con la mía al caminar,
incluso esa
forma de serlo todo, siendo nada.
Sólo una tarde más en que me quema
el hueco que me dejas en los brazos,
la música que ahora no es canto, sino tú,
un buen poema
a salvo de verguenzas y rechazos.
Sólo una noche más, un sueño apenas,
que cambia el malestar por dolor fiero,
buscando tu recuerdo, arañando el cielo con las manos
antes llenas,
eternas tejedoras de un “te quiero”.
Sólo una vida más, pero… ¡qué intenso
puede vivir aquél que se enamora!
ya hay demasiadas piedras que sortear,
y pienso
que he de ir a por ti… porque ya es hora.
© Segismundo Fernandez Tizón
