Yo decido…
Yo conduzco la nave del destino
y gobierno el futuro en su conjunto.
Nada existe sin mí, yo soy el punto
de inflexión, la palabra y el camino.
Soy la llave del tiempo. Yo origino
los sucesos y el ruido. Cada asunto
me oxigena o me impulsa hacia difunto
en función de mi enfoque. Soy divino
y a la vez terrenal. Del alma mía
se alimenta la luz que viste al día
y la furia que aviva los tornados.
Yo decido los cauces de la suerte,
cómo y cuándo hacer pactos con la muerte
y hasta el brillo del cielo en los tejados…
Ramón Olivares