Las orquídeas. Por Fernando Rusquellas

¡Parece mentira que seas tan descuidada! – Hortensia no estaba enojada, simplemente contrariada, tal vez desilusionada o impresionada. La taza del desayuno, yacía volcada sobre el apenas unos instantes atrás impoluto mantel de hilo blanco. –La culpa es de la cucharita, tiene el mango demasiado largo y… – Protestó Gertrudis…

leer más