La cotidiana risa de la muerte. Por Bernarda Enriquez
Acostumbrándonos a respirar el dulce olor a muerte, viviendo entre dos mundos, el surrealista y el inexistente, tropezando con los cuerpos ajenos, sintiendo nada en los propios, indiferentes ante los violentos episodios, preocupados por el precio de la nueva tecnologia, que nos dará la frágil y falaz tranquilidad de alma….

