La lección aprendida. Por Marcelo Galliano
La supe distinta al verla en la infinita escalera de la entrada, una mejilla apoyada en la baranda, hurgando un libro, o más bien descifrándolo con paciencia. Arriba, en el comedor de la pensión, algunos jugaban un truco apenas hablado; la luz amarillenta les sombreaba las caras, las palabras parecían…


