Crimen sin Castigo. Por Marita.

Hacía meses que no la veía. Recuerdo cuando la tuve que perseguir, sin resultados, una tarde entera. Tal era mi obsesión. Soñaba con ella, su cuerpo amorfo era mi mayor pesadilla. No quería volver a verla nunca más, pero, a la vez, necesitaba encontrarla, tenía que verla. Era para mí…

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¡Son flores! por Marita

Cada vez que se iba a una casa nueva, llenaba el jardín de flores, de todos los colores, de todos los tipos, grandes chicas, delicadas, «carn’e perro», muy fragantes algunas, otras hedionditas; sanadoras algunas, de simple adorno la mayoría. A sus setenta y cinco años, había hecho nueve mudanzas, a…

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Cita prohibida. Por Ketsya.

Salía a media noche, conducía hacia el bar de siempre. A esa hora en la que los trabajadores dejan la jornada, bien pagada o no. La lluvia débil humedecía el cristal del autocar y hacía chirriar la goma de las ruedas en cada curva y en cada esquina de la…

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Otra vez más. Por Ketsya

Era la misma hora, el sol caía sobre los tejados de Toledo. Ni un segundo más, ni uno menos, ni un minuto adelantado y mucho menos atrasado. Sonaba nuestras canción, la canción que siempre me dedicaba a las misma hora. Cuando me lo dijiste me parecía casi imposible que hubieras…

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LA VOYEUR. Por Marita

Llegué a mi casa agotada. Había trabajado todo el santo día, tuve que verle la cara a miles de personas y ninguna agradable, puras caras aburridas, enfermas, dolientes, magulladas, agonizantes. Debí saber que la enfermería sería así. Debí adivinarlo, como debí adivinar lo que pasaría esa noche. Herví una salchicha…

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