«APOCATÁSTASIS » Por Ángel Medina

apocatástasis

 

Apocatástasis

 

«APOCATÁSTASIS»(del griego αποκαθιστώ, ‘poner una cosa en su puesto primitivo, «restaurar’»)

(ensayo teológico)

 

Si la filosofía es el arte de ejercitar el pensamiento y la teología es custodia de la revelación, habrá de ejercitarse la primera para profundizar en la segunda. Esta es la labor del teólogo: ir en la proa de la Barca de la Iglesia para abrir nuevas vías que permitan ahondar en el conocer humano, aun a riesgo de equivocarse.

Orígenes, el gran pensador denominaba “apocatástasis” a la idea y anhelo de la reconciliación universal, como objeto último de la Redención de Cristo, esperando que todas las personas pudieran alcanzar la salvación, si bien tuvo cuidado de mantener que tal pensamiento era sólo una especulación, porque la teología católica enseña que las penas del infierno son eternas.

Giovanni Papini, aquel incansable fabulador capaz de explicar lo profundo de la filosofía con la sencillez del poeta, autor de la obra universal “El Juicio Final”, deja flotar una pregunta inquietante en otro de sus libros, un bestseller titulado “El diablo”— lo cual le valió recibir una condena superflua en el número 119 de L´Osservatore Romano”, como comentario no oficial de la Iglesia— Por su parte, el escritor, hombre de convicciones cristianas, en la página 279 del mismo viene a decir que los tratados de teología seguirán diciendo “no” a la reconciliación total y final, pero su corazón, que tiene sus propias razones que la razón no conoce, anhelará un “sí”.

«¿Cómo entender la figura del maligno? ¿Cómo un espíritu? ¿Cómo causante del mal en el mundo? ¿Cómo la representación del mal?

«A este respecto escribía Graham Green. «Allí donde Dios está más presente, allá también se encuentra su enemigo; y a la inversa, a veces desesperamos de hallarlo en el lugar donde el enemigo está ausente. Uno se siente tentado de creer que el Mal no es sino la sombra que el Bien en su perfección lleva consigo, y que un día llegaremos a comprender hasta la sombra»

«El apóstol de los gentiles en la carta a los corintios invita a profundizar la reflexión teológica.

→ 1 Cor 15/26 “El último enemigo en ser destruido será la Muerte” (28) “Cuando hayan sido sometidas a Él todas las cosas, entonces también el Hijo se someterá a Aquel que ha sometido a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todo”

La lectura sugiere dos consideraciones. Una que antes que la Muerte habrán sido doblegados todos sus adversarios. Por tanto, ningún poder maléfico existirá en aquel día. ¿No podría acontecer en la apocatástasis la reconciliación de Satanás igualmente? Otra, el sojuzgamiento de “todo”. De tal manera, si algo o alguien quedase excluido ya no sería todo. En consecuencia, ¿no deberá de incluirse en el sometimiento de la reconciliación también a los inquilinos del infierno? Si todo lo creado es caduco ¿no habrá de tener un fin ese lugar llamado condenación, que es la ausencia del Eterno?

Y continúa la carta.

→ 1 Cor 13/26 “Porque ahora vemos como en un espejo, veladamente, pero entonces veremos cara a cara; ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido”

En este fragmento se encuentra el nudo gordiano que podría ser la llave para abrir la puerta de la comprensión de la apocatástasis: la libertad y la misericordia. Lo cual implica a su vez una contradicción. Pues, si en el uso de la libertad se realiza el mal, el condenado habrá recibido justicia, pero si es reconciliado tras ella, ¿dónde quedará la justicia?

Es aquí donde debe reflexionar la teología y arriesgar una respuesta.

Todo cuando existe es un TODO compuesto por partes. Lo que conocemos son partes. Los atributos son parte de la divinidad, pero para conocer su esencia (el Ser-en-sí-mismo) es necesario conocer el «todo» (omnipotencia, infabilidad, omnisciencia, ubicuidad, omnipresencia, amor…)— las virtudes elevadas al infinito en grado infinito.

La tentación del hombre fue la autosuficiencia. Es la aspiración del existencialista cuando trata de ser-él sin Dios. Pero, ¿lo conoció realmente para desear emanciparse? Durante todo su peregrinar el pueblo de Israel reconoció su falta gritando: “Muéstranos tu Rostro”. Ciertamente, su conocimiento era muy limitado y grande su arrogancia. Pudo conocer sólo parcialmente el Bien, y por eso en su libre albedrío pecó. No fue totalmente consciente de lo que hacía. Conviene recordar las palabras del crucificado: “Perdónalos, pues no saben lo que hacen”.

Según las Escrituras el tentador sí tuvo un mayor conocimiento y su tentación fue la de querer ser como Él. Pero, ¿percibió el TODO? Ciertamente conoció su Omnipotencia— la cual es un atributo—, una parte de su esencia, pero no el Todo-del-Ser-divino.

¿Llegó a conocer el diablo la omnisciencia del Creador?, es decir, el conocimiento de antemano de lo que aún no había llegado a producirse— el conocimiento no se crea, sino que existe en la mente divina desde la eternidad— y Satanás fue creado, luego no es eterno. Por tanto, ¿no debió de ser parcial su conocimiento?

En el transcurso de los tiempos, siendo un ángel caído fue testigo del Dios-Amor, hasta el extremo de entregarse al mundo en la redención de Cristo, anonadándose hasta abajarse a la condición humana para poder mostrar y entregar su amor infinito (Jn 1).

Por tanto, si su conocer no fue pleno en su rebelión, ¿habrá de permanecer condenado por la eternidad? ¿No podrá finalmente aquel día acogerse al último perdón?

La voluntad del cielo es la de ser TODO en todo. Si el conocimiento real del Eterno no pudo darse ni para el hombre ni para el diablo, ahora que pueden conocer como son conocidos, disponiendo en el último instante de la suprema libertad, ¿no habrán de ser redimidos?

Así, la apocatástasis podría darse al amparo del Amor (= misericordia) sin menoscabo de la justicia (=condena) al no haberse dispuesto antes del conocimiento de la totalidad divina.

 

Ángel Medina

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