Inteligencia artificial. Por Rebecca van Winter

Inteligencia artificial

¿Temer o transcender?

Se dice que para gustos los colores y es lo que ocurre cuando intentas encontrar una reseña sobre la película Transcendence protagonizada por Johnny Deepp y Rebecca Hall que también cuenta con un gran reparto como Morgan Freeman y Cilliam Murphy (El caballero oscuro) entre otros.

Explicaré de qué trata la película más adelante porque primero me gustaría realizar la reflexión.
La tecnología nos ha ayudado a no seguir en la Edad Media, pero en la Edad Media ese avance daba miedo y sabemos que el hombre es miedoso por naturaleza, teme instin-tivamente aquello que desconoce.

Pienso firmemente que es lo que ocurre con esta película: da miedo, respeto.

Antes de ir a verla, busqué reseñas que me indicaran algo de ella y sinceramente poco encontré y lo que encontraba se situaba en las antípodas en cuanto a crítica se refiere. ¡Mejor! me dije, así podré forjarme mi propia opinión.

Pienso humildemente que da miedo o respeto la película de marras porque enfrentarte a una conciencia instalada en un ordenador… ¡Uf! Da que pensar.
¡Pues sí, hombre! Solo hace falta que un ordenador tenga conciencia. Para eso tenemos nuestra propio raciocinio, nuestra familia, nuestros amigos; en definitiva, nuestro propio sentido moral.

¿O no?

Da que pensar, porque encontramos comodidad en todo lo que nos rodea, y no queremos vivir sin esa comodidad que ofrecen las máquinas que encima no tienen con-ciencia.mundo cibernetico
Comodidad en los dispositivos móviles, comodidad en los electrodomésticos «que hacen tu vida mejor» —como reza en un anuncio—. Comodidad en las redes sociales y aquí me detengo porque hay un paso demasiado corto entre comodidad y adicción.

Sí, porque lo que empezó siendo una comodidad, meterte en chat, en redes sociales varias y encontrar «amigos», muchos y variados «amigos» a distancia, es bueno, muy bueno pero no debe sustituir a la emoción, al amparo, al cobijo, de una amistad hablada cara a cara.
Hemos sustituido el «corte», la «vergüenza», que nos genera entablar una nueva amistad o relación por la comodidad y el anonimato que proporcionan el teclado y la caja tonta, el ordenador o sus hijos, los dispositivos móviles, y eso en la película Transcendence lo refleja muy bien su protagonista Rebecca Hall, que, a pesar de tener la mente de su esposo, su cerebro en un ordenador por muy cuántico que sea, la carestía, la dolencia que experimenta al no poder sentir en carne y hueso a su amigo, compañero, esposo y amante es más que palpable, y sientes como algo tuyo su angustia y desesperación.

He comenzado primero por lo que verdaderamente me importa, el ser humano y sus emociones encontradas, para ahora meterme de lleno con alguno de los avances que se muestran en el filme y que pienso desencadenan ese miedo existencial que posee el hombre hacia lo que desconoce y por ende hacia el futuro.

transcender futuroEl avance tecnológico más relevante, de los muchos que ofrece el filme, sin duda es el volcado de información del cerebro en un ordenador. Y aquí el más iluso ríe y dice: «sí, claro, como que eso puede ocurrir». Pues bien, soy defensora a ultranza de que cuando estas películas denominadas de «ciencia ficción» se nos ofrecen al gran público están sustentadas en algo. De hecho en mis tres artículos sobre la glándula pineal que están barriendo en las redes sociales hago alusión al cine y a los científicos que colaboran en cada película convirtiendo la ciencia ficción en una realidad a futuro.

Pues bien, no quiero desviarme del tema y te diré que esto de la inteligencia artificial no es algo nuevo y ya IBM junto con cinco universidades (Standford, California, Wisconsin, Cornell y Columbia) apostaron hace años por el estudio de la computación cognitiva, es decir, estudiar y realizar experimentos para que un ordenador piense y tenga sentimientos como los humanos, y te adelanto que desarrollaré un artículo especial sobre esto porque es muy muy prometedor.

Avances tecnológicos como el uso de la nanotecnología, un campo multidisciplinar que puede ser aplicado a medicina, biología, ciencia, energías alternativas, química, física, ejército, ingeniería y un largo etcétera.
En el caso de la medicina que trata extensamente la película no es ciencia ficción, como he leído en algunos medios de comunicación, sino algo palpable, pues ya se están utilizando las nanopartículas como vehículos de transporte para la liberación controlada de fármacos desde dentro del cuerpo para ejercer de dardo sobre la diana, el órgano afectado.
Nanotecnología que también se está aplicando a las energías alternativas, como los paneles solares compuestos de este material a escala nanométrica que se expanden por los paneles solares como un virus para ampliar éstos yrecibir más y más energía del sol como ya expliqué en mi artículo «Planta de energía solar en el espacio», una realidad en breve realizada por la NASA.

También se nos muestra en la película tecnología puntera como los ordenadores cuánticos, capaces de procesar información mucho más rápidos que los actuales que funcionan con Gigas y Pentium. Aquí, en los ordenadores cuánticos la información se guarda en Qubit (unidad cuántica de información en un átomo) y eso que ahora nos parece «lo más» será obsoleto en breve.

La reprogramación del ADN también aparece en el film y me llamó especialmente la atención cuando el ciber-marido, el doctor Will Caster (Jhonny Deep), percibe y detecta como su esposa se aleja cada vez más de él a través de los bajos niveles de oxitocina en sangre. La llamada «hormona de la felicidad» que empieza a utilizarse para recuperar el aumento de confianza y empatía en personas con trastorno del espectro autista, entre otras, como expliqué en un artículo anterior en mi blog Lo inesperado.

Ahora sí: ¿De qué va la película? Transcender carátula

Transcendence narra la historia del doctor Will Caster (Jhonny Deepp), la mente más prodigiosa del planeta, un investigador en el campo de la inteligencia artificial que trabaja codo con codo con su esposa, amiga y compañera Evelyn (Rebecca Hall). Su misión, su tarea conjunta es el deseo de crear una máquina sensible, capaz de combinar la inteligencia universal con la capacidad del sentimiento humano, de discernir entre lo que está bien y lo que está mal para «cambiar el mundo, si es necesario» como desea la doctora Evelyn.
Esta fama del doctor Caster le ha granjeado buen número de enemigos, convirtiéndose así en el blanco perfecto de los extremistas anti-tecnología que harán lo que haga falta para detenerlo… entre otras cosas acabar con su vida.
Antes de desaparecer para siempre, el doctor Caster con la ayuda y consentimiento de su esposa y la ayuda de su mejor amigo Max Aguas (Paul Bettany) decidirá «volcar» todo su conocimiento, su sabiduría, su mente en un ordenador cuántico.

Como he indicado antes en mi reflexión, la película no estaría completa si no explotara el miedo a lo desconocido y aquí se refleja cuando la mente del profesor convertido ahora en un súper-ordenador desea más y más conocimiento. ¿Para qué? ¿Para poseer aparentemente más poder u otra realidad?

La realidad es que el hombre desea acercarse al paradigma que tenemos de Dios: un ser con un conocimiento exponencial, para así convertirnos en hombres evolucionados, en hombres dioses.

Rebecca van Winter (julio 2014)

Blog de la autora

rebeccavawinter

Rebecca Van Winter. Es el seudónimo de una española de mundo afincada en Alicante. Cursé estudios de grado medio en Administración y he estado vinculada al mundo empresarial durante más de quince años, pero la vida te da sorpresas y debo de admitir hoy tres años después, que es cierta tal afirmación. Mi sorpresa llegó de la mano de los sueños. Esos sueños, que todos tenemos y a los cuales pocas muy pocas veces hacemos caso. Yo nunca había escrito, al menos profesionalmente hablando. Leer sí, por supuesto, es mi pasión , mi relax, mi calma en mitad de la tormenta…pero de ahí a lanzarme al mundo de las letras, mediaba un abismo, pero mi historia en el recién estrenado año 2009 yo no la dirigía, otros osaron hacerlo por mí. ¿Quién os preguntareis?—Ahora viene encogerse de hombros…—¡No lo se! ¿O tal vez sí? Es aquí donde comienza una nueva vida para mí, el resurgir de las cenizas de una historia que también puede ser vuestra , porque lo que a mí me sucedió y dio origen a mi opera prima “LO INESPERADO-THE UNEXPECTED” también puede ocurrirte a ti. Un abrazo Rebecca

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