Entre puertas anda el juego.

Entre puertas anda el juego

Entre puertas anda el juego

 

     Están ahí siempre. Calladas, artísticas, algunas sencillas, otras regias, triunfales y protocolarias. Cualquier viajero que recorra el mundo, se topará con ellas, inalteradas por el tiempo. Viéndolo pasar. Quizá algún despistado las atraviese raudo y veloz, sin apenas reparar en ellas, porque le interese más disfrutar de lo que le depara el otro lado del umbral. Su especial simbología e interés, no obstante, obliga a hacer un alto en el camino, a detenerse, a maravillarse y a recrearse con ellas.
Las diferentes Culturas del mundo siempre les han dado un papel protagonista. Dudo quizá si los ciudadanos del mundo les hemos otorgado el papel de Patrimonio que su indeleble presencia merece.
La simbología de las puertas depende de las culturas; no se le atribuye igual sentido según sea judeocristiana o musulmana que egipcia, griega, china o japonesa.
De acuerdo a la religión cristiana, la puerta simboliza el tránsito o el paso entre el cielo y la tierra, entre lo sagrado y lo profano. Algunas se denominan “puertas santas” para ganar un jubileo o “puertas del perdón”. Durante la dominación islámica en Granada, la Puerta de Elvira, declarada Monumento Artístico Histórico Nacional desde 1896, constituía el principal acceso a la ciudad y antigua Medina en Andalucía. Para el Antiguo Egipto, el “Libro de las Puertas” es un texto sagrado con una carga simbólica muy intensa. En el sitio arqueológico de Micenas en el Peloponeso, destaca la Puerta de los Leones por ser el único vestigio de escultura monumental que sobrevive en el Egeo. Según el Feng Shui chino, cuando la puerta de entrada abre hacia fuera representa el futuro, y hacia adentro revela la trayectoria vital. A la ciudad imperial china se accede por la puerta de Tianánmen o literalmente “Puerta de la Paz”. En Japón, podemos hablar de los torii. Puertas de entrada a los santuarios.
La lista es inmensa. La Puerta de Alcalá en Madrid, el Monumento a la Revolución en México, la puerta de Damasco en Jerusalén, la Puerta de Mérida o la del Sol en Toledo y el arco del Triunfo en Pionyang o en París, nos dan cuenta de su transcendencia histórica y artística patrimonial; pero también de elementos tan necesarios en un desarrollo urbanístico como la accesibilidad al ciudadano y su propia confortabilidad.
Granada no podía ser una excepción en esta lista de ciudades. El barrio del Albaicín inicia su presentación a través de su principal entrada: la Puerta de Elvira, uno de sus principales legados históricos. Una vez la atravesamos, nos dejaremos, a buen seguro, seducir por la hospitalidad colorista de las típicas buganvillas que cuelgan, juguetonas, de entre las paredes blancas de algún Carmen privado; tal vez busquemos la luz del sol, que a cierta hora de la tarde noche, incide amable y generosamente sobre la piedra roja de la Alhambra embrujada por el rayo, que intensifica su singular y especial belleza arabesca. Federico García Lorca, en su primer libro, “Impresiones y paisajes” dedica un capítulo a la ciudad que le vio crecer, y hace especial hincapié en “cómo se oye” su paisaje. Granada claro que se oye según la impresión del poeta, pero también pienso que se escucha. Y noblemente. Desde la Vega baja hasta los picos de Sierra nevada. Desde la hermosa Alpujarra hasta la vitalidad sonora del río Genil. Y desde el Camino del Darro hasta el Paseo del Salón.
La antigua capital del reino nazarí, se postula como firme Candidata a la Capitalidad Europea de la Cultura 2031. Veremos si los méritos y sacrificios de una ciudad – de pujante pasado, moderna y abierta al mundo-, consiguen hacerse con la llave hacia esta distinción acariciada.

USUE MENDAZA

Entre puertas anda el juego., 10.0 out of 10 based on 1 rating
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Usue

Nace en Vitoria-Gasteiz en 1975, reside en Benidorm (Alicante) desde hace 9 años y pertenece al Liceo Poético de Benidorm con el que ha participado en la Antología VOCES EN AZUL. También participó en la Antología DEL SILENCIO AL TEATRO DEL PARNASO en homenaje al poeta modernista hondureño Juan Ramón Molina, amigo de Ruben Darío. Acompañada por el cantautor Luis Eduardo Aute, están también sus letras en la edición virtual de Agosto 2013 de DOS POEMAS Y UN CAFE. Reside en Benidorm y trabaja en Alicante.

2 comentarios:

  1. Una delicia leer sobre la magia de las puertas y su simbología. Esas historias antiguas a las que ciertamente se presta poca atención. Gracias Usue 🙂

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