Tránsito. Por Rodolfo Puig Barber

A ver detrás de éste…, tampoco, joder, es que van pegados, como sigan así volveré a llegar tarde y, hala, otra vez soportar a Teo con su cara de víctima, como si yo no hubiera quitado los postigos solo mil… Ahora, ahora, ahora, por fin, menos mal.

El record fue el viernes pasado, claro que los viernes ya se sabe, tardé cinco minutos en salir del portal. Pero hoy no voy tan mal, si voy deprisa… Ahora podré adelantar. No. ¿Y éste? ¡Qué manera de cerrar!, luego pasa lo que pasa, joder, por poco se la pega con el del cabestrillo, estará acostumbrado a que le insulten…, y con el suelo mojado, ¡ya te digo! Y estará así por el bochorno, no sé, porque llover no ha llovido.

Menudo agosto nos espera… hoy volverá a pegar fuerte. ¡Pero…! A ver si se cree éste que por ser joven va a correr más que yo.

Eso, tú rechifla, rechifla, que yo adelanto. «¡Eh, sin insultar! que apenas has tenido que aminorar» ¿Será capullo? Y el moderno ese no se va a burlar de mí, qué se habrá creído… con su viserita para atrás… ¡Hala!, si se ha metido en Portal del Ángel sin mirar, ¿a qué tanta prisa? Se creen obligados a demostrar su energía y… Total, en el semáforo de Telefónica nos encontramos todos.

Voy bien, aún me quedan tres minutos, luego en la Plaza recupero. Y si adelanto a este pasmarote…, eso, sin necesidad de correr, que tampoco hay que matarse. ¡Joder, aquí! Es que da vértigo ¡eh!, desde que han alternado los carriles… Si por lo menos no hubiera tantos obstáculos, pero cuando no es el coche anuncio son los morenos del hip-hop, y si no, los guripas del control, y con carriles tan estrechos a la que te distraes metes el pie en un alcorque, y si te pillan la hemos liado… Anda el corro que han montado los músicos. Y tocan bien los cabrones… ¿Y ésa? ¡Joder, joder, joder! Pero ¿cómo pueden aguantarse unos pantalones tan abajo? Y mira que está buena la…, con esa cinturita, si por poco enseña el felpudo… ¡Y qué culito tiene la tía! «¡Uy!, perdón señora, lo siento. ¡Eh!, sin faltar, que he dicho que lo siento». Es que no puede uno distraerse… Aunque ella también, tanto bolso y tanto balanceo. Toma el guiri, ¿pues no me gira a la izquierda sin mirar? «¡Cabrón!» Por poco nos la pegamos. Y encima el tío con el móvil pegado a la oreja y el codo en ristre. ¡La jodimos, coño, un atasco! Lo que me faltaba… ¡Y mira ahora el moderno de la viserita, eh! ¡Tanta prisa, tanta prisa…! Ahí lo tienes, parado. Menos mal, ya tiran. ¡Pero hay que ver, hay que ver, hay que ver…! Mira tú quien provocaba el atasco… Si no lo veo no lo creo! Es que los tiene cuadrados. Los jodidos «ecos», ahí, en medio, leyéndole los derechos… ¡Pobre, le habrán pillado fumando! Si no te digo yo que no, pero que se lo lleven fuera del carril, joder, y no, ahí en medio, que los demás tenemos prisa. Pero no, claro, como la Ecopolicía tiene prioridad… Y ese qué chasquea ahora. «No ves que hay cola, mamón, o quieres que me eche encima de los perros». ¡Joder, qué agobio!, a ver si destinan uno o dos carriles para los cojos y los turistas…, y las mujeres con cestos, que así no hay quien transite. Y no me gusta correr, pero al final tendré que hacerlo, y en la Plaza, allí sí que hay peligro. A ver si aguanta el verde…, no, a joderse, pero yo no me la juego, que espere Teo. ¡Anda ése!, qué manera de jugarse la vida, en rojo que ha pasado, y luego se lamentan, claro… El de Telefónica es siempre el de más follón. Por lo menos desde que suprimieron los coches y prohibieron habitar fuera de las ciudades…

Mi nombre es RODOLFO PUIG BARBER, vivo en Vilassar de Mar (Barcelona) y los veinte los he cumplido ya tres veces.

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