Oscuridad.
Luz. Escasa.
Consciencia. Viene acompañada de de un leve gemido.
Realidad. Empiezas a temerla. (más…)
21 Oct
Oscuridad.
Luz. Escasa.
Consciencia. Viene acompañada de de un leve gemido.
Realidad. Empiezas a temerla. (más…)
20 Oct
Que Gilberto me llamara desde el aeropuerto y se autoinvitara a cenar en mi casa no me sorprendió en lo más mínimo. Ni siquiera pude negarme, porque me dejó con la palabra en la boca en el mismo instante en que empecé a titubear. (más…)
20 Oct
El día en que Inés decidió escribir un libro y plantar un árbol (dos actividades que todos, dicen, deberíamos realizar), había participado en una fructífera entrevista de trabajo que le había dejado claro cuál era su función en el mundo. En vez de descargarles a aquellos tipos un par de bofetadas bien dadas (¡qué a gusto se hubiera quedado!), su digna opción fue seguir su camino y mirar al frente, aunque fuera a través de los cristales, a menudo empañados, de sus gafas. (más…)
20 Oct
Nati teclea en su ordenador: – Hola, Ángel. Hace días que no te conectas.
-Estaba fuera. ¿Y tú, qué haces?
-Lo de siempre. Esperarte. (más…)
20 Oct
Todavía recuerdo al viejo Pietro, encendiendo la primera lumbre en mi cuerpo. Yo tenía dieciséis, y él cuarenta años más, sobre los míos.
Era mi cumpleaños y, por coincidencia, mi primer día laboral en: Bugatti Abogados. Llegué porque necesitaba trabajar. (más…)
19 Oct
¡Evacuad Madrid! era una de las consignas, mientras los obuses seguían atravesando las calles madrileñas ocasionando nuevas víctimas cada día.
Nunca olvidaré el otoño de 1936, acababa de cumplir 10 años. (más…)
19 Oct
Una corriente de aire introdujo por la ventana una pluma de águila real en el despacho de la reina. La pluma, tras volar por encima del escritorio, el escabel y la araña de cristal de Bohemia, fue a posarse sobre un piano de cola, cuyas teclas, tocadas hábilmente por el cálamo, emitieron el momento en que “Sigfrido” coge su espada “Nothung” y la forja. (más…)
19 Oct
Una madrugada cualquiera del mes de mayo, el de las flores, una mujer es internada en la séptima planta del hospital emocional Virgen de Cruces. Trae bastante mala cara, los ojos rojos e hinchados, su tensión arterial está por encima de veinte y de diez, y los análisis constatan una anemia acuciante y las defensas bajas. Los diagnósticos emitidos en primera instancia por el facultativo de urgencias y a posteriori por el encargado de ala, son rotundos y coincidentes: Mal de amores. (más…)
18 Oct
Movió con cuidado la aguja hasta colocarla sobre el surco del pequeño vinilo negro. Bono comenzó a cantar: “with or without you…”, con o sin ti, yo no puedo vivir… Cerró los ojos y dejó que la música la transportara lejos de las cuatro paredes de su habitación, lejos de ese quinto sin ascensor, lejos de todo lo existente detrás de la puerta. (más…)
18 Oct
Iván llego a ser mi mejor amigo. Lo conocí en la etapa de la secundaria. Ni siquiera iba en la misma escuela que yo. En realidad era amigo de Álvaro, un compañero de grupo. A la hora de salida siempre estaba ahí, en las afueras esperando nuestra salida y la de las chicas. No parecía tener problemas, era de carácter alegre y extrovertido. (más…)
18 Oct
El escaparate antiguo a un paso de los pies de la cama, la percha atiborrada con ropas de hombre y las butacas, apenas dejaban espacio para caminar en la pequeña habitación. En el extremo opuesto a las butacas el balcón se ofrecía como un remedio oportuno para salvar de claustrofobia. Una cortina roja colgaba de la puerta que daba al balcón, dándole a la habitación el aspecto de una tarima de cabaret. La brisa de la madrugada iba y venía, trayendo el fresco de la noche y llevándose consigo un aroma afrodisiaco de incienso, aliento y fluidos corporales. (más…)
18 Oct
El lunes soñé que yo era la chica de James Bond. Bueno, para ser exacta, la chica de tres agentes 007 porque en mi sueño aparecían Roger Moore, Sean Connery y Pierce Brosnan. Todos locamente enamorados de mí. Con Roger era magnífica y fría como un glaciar y aún sabiendo que yo era una agente doble no se me pudo resistir. (más…)
18 Oct
Bajo el cálido manto lumínico de una lámpara de aceite, el hispano Caius Quinto Druso trabajaba intensamente. Tratando de abstraerse del sopor de la noche y el cansancio, insertó con precisión la fina punta de su cuchillo en el extremo de un dado hecho de hueso y realizó un diminuto boquete en la cara donde estaban marcados seis puntos. (más…)
18 Oct
Maite encontró la caja de galletas mientras hacía limpieza en el trastero. Tenía tanta herrumbre que para abrirla necesitó de toda su fuerza y mafia pero lo que halló en su interior mereció sobradamente la pena. Regresó al salón donde Gabriela, su hija, se había quedado dormida con la televisión encendida. (más…)
18 Oct
Hacía meses que no nos veíamos, desde aquellas asambleas de parados que Walter encendía con sus soflamas. No era tan incisiva su oratoria, solían contar, como su fuerza incendiaria para la movilización social. Empapado como un panadero ante su horno, Walter puteaba certero contra todos, ministros, sindicalistas, curas, banqueros…. Siempre achicharraba alguno en su peculiar barbacoa. (más…)
18 Oct
Se dio cuenta 18 meses, 23 días y algunos segundos después: se había equivocado.
Nada le podía parecer más increíble. Y nada más probable. (más…)
18 Oct
La “Villa Wishes” era un pueblecito rural que se llamaba así porque se construyó alrededor de un pozo mágico. Si se tiraba una moneda y ésta tocaba el agua de su fondo, se haría realidad el deseo pedido. Pero esto sólo ocurría dos veces al año, sólo durante la media noche del solsticio de verano y el de invierno. En esas mágicas fechas todos los vecinos del pueblo celebraban una gran fiesta, reuniéndose alrededor del pozo, bailando y cantando en la gran placeta. (más…)
17 Oct
Dos veces al año, el blanco Renault-8 se convertía en pasto de maletas y bultos que rellenaban huecos hasta entonces no descubiertos. Sofía colocaba a las niñas en los asientos de atrás mientras Gerardo cerraba con fuerza el maletero y respiraba profundo, sabedor de las más de 16 horas de coche que quedaban por delante. (más…)
17 Oct
Me acurruco en mi ajado sofá, tratando de calentar, en vano, mis desgastadas rodillas. Este es mi rincón favorito para recordar: el cuarto de estar. Concretamente, cuando la luz se cuela traviesa y fina por el ventanal. Tanteo la mesa y cojo mi bolígrafo y mi libreta. Sus páginas están amarillentas y me traen aromas de otras épocas. Paso las páginas con mimo mientras trato de recordar los preciados y desafortunados encuentros que fijan y determinan eso que algunos llamamos vida. (más…)
17 Oct
Sabia que algo iba mal nada mas llegar al tercer piso. El corazón comenzó a latirme a tal velocidad que pensé que me daría un infarto. Aun quedaban tres plantas y ese pequeño trayecto se hizo interminable. (más…)