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Página destinada al 9 Certamen de Narrativa Breve 2012, relatos, ganadores, entrevistas, noticias, finalistas, crónicas, literatura,premios.

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108- Alma de carrusel. Por Dies Irae

Hoy hace justo un a√Īo, pap√° le regal√≥ por su cumplea√Īos la caja de plastilina con piezas de todos los colores. Ahora falta el rojo. √Āngel toma otra pieza, ya no importa el color, y la aprieta entre los dedos.

Cuando terminaron de comer juntos la tarta, retir√≥ el resto de los libros y juguetes, rompi√≥ el celof√°n transparente y empez√≥ a amasar las piezas de colores. Se levant√≥ y cerr√≥ la puerta para no distraerse con las voces de pap√° y mam√° en la cocina, medio ahogadas por los goles cantados del Carrusel Deportivo. √Āngel cre√≠a que los partidos de f√ļtbol en la radio eran la afici√≥n favorita de pap√° y mam√°. La plastilina roja se le amans√≥ en las manos hasta ser traspasada y sinti√≥ el filo de las u√Īas rasgando el dibujo fr√°gil de su vida. Tir√≥ la caja al suelo y aplast√≥ las piezas a golpes con los peque√Īos pu√Īos cerrados. El √ļltimo son√≥ como un chasquido de madera o huesos, pero √©l no sinti√≥ dolor. Luego escuch√≥ el ruido de la puerta de entrada y se asom√≥ a la cocina sin hacer ruido. Pap√° no estaba, mam√° estaba sentada, de espaldas, escuchando el partido de la jornada. Sin volverse, lo mand√≥ a su cuarto con su voz de palomas temblorosas.

Volvi√≥ al comedor y recogi√≥ con esmero los pegotes de colores adheridos en las baldosas fr√≠as, raspando con la u√Īa las junturas. Luego model√≥ un coraz√≥n de plastilina, grande, rojo, con ojos verdes y sonrisa amarilla y lo dej√≥ sobre la mesa. Llev√≥ a su cuarto los regalos, se puso el pijama, hizo pis, se lav√≥ las manos y los dientes, apag√≥ la luz y se acost√≥.

Se durmi√≥ pensando en que, despu√©s del verano, el tiempo se convert√≠a en un reloj de arena al que le engordaba la cintura casi hasta desaparecer. Empezaba el colegio, pasaba su cumplea√Īos y, antes de darse cuenta, ca√≠an las hojas de los plataneros, volv√≠an las bufandas al armario y ten√≠a que ir al cementerio. √Āngel odiaba la espesa altura de los cipreses, la linealidad de las l√°pidas y el miedo atroz a leer los nombres inscritos en ellas, y no quer√≠a otra Navidad sin mam√°, de visitas al hospital, de sabor a sangre o v√≥mito que le sub√≠a por el es√≥fago cuando ve√≠a al m√©dico que no hab√≠a sabido salvar a su hermanito. No quer√≠a otra Navidad cenando solos y en silencio, pap√° corriendo los muebles, montando la pista de carreras en el sal√≥n, antes de decirle que no se acostase tarde y encerrarse en el dormitorio. Ella hab√≠a vuelto a casa en Reyes: le abraz√≥ tan fuerte que le hizo da√Īo. Entonces tuvo la pista de carreras y un tren el√©ctrico, pero los muebles del sal√≥n volvieron a su sitio y le obligaron a montarlos en su cuarto y a tener la puerta cerrada porque el ruido de los motores les molestaba. Era cierto que los de sus coches de carreras sonaban casi como los de verdad cuando los ve√≠a en la tele con pap√°. Le gustaba ver las carreras con pap√°, ese ballet de ruedas y alerones, el trazado perfecto de las curvas, aunque cerraba los ojos si hab√≠a un accidente. No le gustaban los accidentes, le daba miedo la sangre. Incluso le asustaba la escayola de mam√° cuando se rompi√≥ el brazo en marzo, justo antes de Semana Santa, en una ca√≠da al bajar del autob√ļs, qu√© tonta, le parec√≠a una excrecencia fantasmal y obscena.

Por eso hab√≠a pasado la Semana Santa en casa de los abuelos, asomado al balc√≥n desde donde, un atardecer, vio pasar a un Jes√ļs ensangrentado y sufriente, las llagas en carne viva, las espinas clavadas en su frente y la espalda con las heridas sinuosas de los l√°tigos. Y detr√°s de √©l, a Mar√≠a derramando l√°grimas como perlas blancas, acompa√Īados por un retumbar mon√≥tono pero creciente de tambores. √Āngel envidi√≥ el resplandor de las corazas y espadas que llevaban los romanos. Cuando termin√≥ la procesi√≥n, busc√≥ el cuchillo grande que el abuelo usaba para cortar cecina y lo escondi√≥ bajo su almohada. Pero antes del verano, y de las vacaciones, mam√° encontr√≥ el cuchillo, se lo devolvi√≥ al abuelo y lo mand√≥ castigado a su cuarto. Luego le llam√≥ para la cena y lo abraz√≥ y le hizo prometer que no iba a volver a hacerlo nunca m√°s.

Al terminar el curso, pasaron a despedirse de los abuelos antes de partir hacia quince d√≠as de apartamento alquilado con derecho a aire acondicionado y vistas al mar. Quince d√≠as de piel quem√°ndose capa tras capa en los que mam√° hace la compra y guisa y limpia el apartamento, mientras pap√° le vigila desde la sombra del chiringuito, la misma canci√≥n machacona de cada verano, el mismo suelo de cabezas de gamba y manchas de cerveza. √Āngel se mete en el agua apenas hasta mojarse el peque√Īo ba√Īador rojo porque no sabe nadar y le dan miedo las rid√≠culas olas llenas de algas con su espuma blanquecina y pegajosa.

Fue el √ļltimo d√≠a de vacaciones y la ciudad parec√≠a asfixiarse. Hab√≠a vuelto de la playa intentando que el ruido del motor no ahogase el recuerdo rumoroso de las mareas, sin querer ver en el retrovisor la mirada de pap√° concentrada en el horizonte bajo el ce√Īo fruncido, ni el lev√≠simo temblor de los hombros de mam√°. Ahora ella hab√≠a tendido la ropa y, mientras la lavadora emprend√≠a otro runr√ļn mon√≥tono, preparaba la plancha. Un sol que silenciaba los cantos de los jilgueros y una brisa de desiertos sin arena secaban tan deprisa las s√°banas y las toallas que quedaban r√≠gidas y apelmazadas. Pap√° sudaba en el sof√°, bebiendo cerveza helada para no pensar en la vuelta al trabajo, ante el televisor encendido y un ventilador que remov√≠a el aire espeso. √Čl estaba tumbado bocabajo sobre su cama, en calzoncillos, perdido en un pa√≠s desconocido donde cada lago escond√≠a un secreto que s√≥lo podr√≠a descifrar la mujer m√°s hermosa. De vez en cuando mov√≠a las piernas, buscando un poco de frescura en la colcha de ganchillo. Escuch√≥ un ronquido de pap√° y vio pasar a mam√° por delante de la puerta de su cuarto, cargada con la bandeja de mimbre trenzado, llena de ropa para planchar, y el cardenal en su p√≥mulo derecho, tintado de violetas, azules y amarillos hacia el arco del ojo. Id√©ntico al de las costillas que vislumbr√≥ cuando, despu√©s de ba√Īarle, se agach√≥ a recoger del suelo una toalla, el del golpe contra la puerta del armario, precisamente el d√≠a dela Madre, qu√© torpe. Parecido, quiz√° un poco m√°s azulado, que el de las vacaciones, mira que tropezarse con las maletas que ella misma alineaba en el pasillo la noche antes de irse, qu√© tonta, y que le oblig√≥ a ir de manga larga cuando, en la playa, sal√≠an del apartamento al anochecer a comerse la brisa fresca de las estrellas y ver la luna rota en el reflejo del mar. Los p√ļrpuras, quiz√°, menos vivos que los que sobresal√≠an del borde de la escayola de Semana Santa. El cerco amarillo no tan verdoso como el que le qued√≥ en la tripa en Reyes, los Reyes anteriores, despu√©s de haber perdido a su hermanito porque se le enganch√≥ el tac√≥n en la escalera mec√°nica y se peg√≥ contra la barandilla, pero qu√© tonta. Los √ļltimos Reyes se hab√≠a partido el labio contra un grifo del ba√Īo, limpiando la ba√Īera. Hay que ser torpe y tonta. √Čste del ojo, piensa mientras vuelve al libro, no sabe c√≥mo se lo ha hecho, pero pap√° le gritaba ‚Äúeres tonta‚ÄĚ por encima de los goles del partido de la jornada del Carrusel Deportivo de la Cadena Ser. Aunque hubiera terminado la liga siempre hab√≠a goles y Carrusel Deportivo en la radio, incluso el √ļltimo d√≠a de playa.

√Āngel, hoy, toma un trozo de plastilina, de cualquiera de los colores de un cardenal excepto el rojo, porque rojo no queda: hay blanco, amarillo, verde, marr√≥n, azul, negro. Toma uno cualquiera, sin fijarse, lo amasa entre los dedos y recuerda que escuch√≥ el ronquido de pap√°. Tambi√©n recuerda, vagamente, algo como un rugido sofocado, un gemido de esfuerzo. Apenas nada m√°s que ese suspiro, jadeo, grito ahogado, exhalaci√≥n, vida o muerte saliendo violentamente de los pulmones, los pulmones de pap√°, de mam√°, los suyos, no puede recordarlo. S√≥lo ese sonido de viento en una gruta, que no sabe si fue como de morir o como de matar, nada m√°s desde que oy√≥ el ronquido desde su cuarto hasta que vio a pap√° en el sal√≥n, que se hab√≠a deslizado hasta el suelo, con el cuchillo del abuelo clavado en el pecho y los ojos cerrados y la boca abierta como cuando dorm√≠a, y la sangre ya espesa escurriendo de la herida. Sin embargo, recuerda algo m√°s claramente haber visto a mam√° limpiar el mango con un pa√Īo de cocina y apretar luego la palma de su mano aferr√°ndolo, sin importarle que el delantal y sus rodillas se empapasen en la marea que se extend√≠a, muy despacio, sobre las baldosas. A partir de ah√≠ recuerda todo. Recuerda perfectamente que pens√≥ en la sangre viscosa y caliente y el suelo fresco y sus pies descalzos. Recuerda que sobre la camiseta blanca de tirantes se secaba deprisa la sangre, mostrando todos los tonos del rojo, casi anaranjado al lado del cuchillo, casi negro ya el borde del dibujo confuso, indescifrable, hipn√≥tico, y, entre ellos, el rojo rojo, rojo plastilina, como los regueros que bajaban de la nariz de mam√° el d√≠a del √ļltimo cumplea√Īos de √Āngel, cuando en el Carrusel Deportivo cantaban gol y ella se tropez√≥ con la silla de la cocina, qu√© tonta, y cuando se asom√≥ la vio reflejada en el cristal de la puerta del tendedor como en un espejo sobre la noche negra del patio de luces, los regueros de sangre m√°s seca escurriendo por el canal misterioso de sus pechos, la silla con un brote de astillas o de huesos al aire, como un crecimiento espont√°neo y sorprendentemente blanco, pero ahora sabe que el bal√≥n no tiene en su alma de carrusel los labios partidos.

√Āngel est√° haciendo el √ļltimo curso de primaria en la escuela del pueblo de los abuelos y luego, ya veremos, dicen. A veces hablan del abogado, de un recurso, defensa propia, dicen. Una vez al mes le dejan visitar a mam√° y ella le cuenta que cada noche besa el coraz√≥n rojo de plastilina que tiene apoyado en la pared, sobre la mesita.

367 Comentarios a “108- Alma de carrusel. Por Dies Irae”

  1. Edgar Alan Bécquer dice:

    ¬°Todo aclarado!

    Entono el “mea culpa” por no haber mirado ayer mi correo. Los robots hicieron su trabajo fenomenalmente bien y nos han puesto en contacto tal y como lo hab√≠amos solicitado. Muchas gracias.

    “Tout est bien si finit bien”.

    Bisous!

  2. Dies Irae dice:

    Me parece cher Edgar, que vous devez, par cons√©quent, venez profiter des plaisirs √©ph√©m√®res de cette vie. M√°s f√°cil ser√° encontrarnos all√≠, rodeados de pecadores, que en los desiertos virtuales donde quiz√°, una letra arrastrada por el sam√Ľn, ese viento con acentos circunflejos como anzuelos, impide el contacto, la visi√≥n, e incluso que las voces se alcancen.

    Y despu√©s de esta tonter√≠a, te dir√© que los robots cumplieron su funci√≥n ayer y tu requerimiento fue contestado con mi verborragia habitual a la direcci√≥n entregada, justo cuando el sol se hallaba en su c√©nit. Si tu extra√Īeza no es un despiste, algo ha ido mal. Quiz√° los robots puedan comprobar los datos o rehacer el camino en sentido contrario, ya que yo tambi√©n lo autoric√© expresa y p√ļblicamente en su d√≠a (el 27 de febrero, concretamente).

    Y si no, siempre puedes revisitar (au fond, como dec√≠a el conductor del bus del Bois de Boulogne) la carta a la figlia del capo que Canal Literatura reprodujo en su blog al desenmascararme. Digo, que va a ser esto m√°s dif√≠cil que seguir la pista de un francesito insolente reconvertido en esp√≠ritu puro canadiense…

    Y hoy no hay m√°s m√ļsicas, o tendr√© que evocar a mi seud√≥nimo si esto definitivamente no funciona.

    Bisous!!

  3. Edgar Alan Bécquer dice:

    He intentado subir los primeros pelda√Īos de esa magn√≠fica “escalera al cielo” pero tropec√© y ca√≠ escalera abajo. Y tengo la impresi√≥n de que he bajado muchas m√°s escaleras de las que sub√≠. Ahora me encuentro en una especie de s√≥tano impregnado de un cierto olor a azufre quemado. No s√©, no s√©…
    Hay algo en el lugar que me resulta familiar. Y escucho voces, risas, c√°nticos y alguna que otra m√ļsica sicod√©lica.
    Me levanto y me dirijo presto hacia el lugar de donde proviene todo. Un fuerte destello rojizo me ciega por un instante, pero cuando vuelvo a abrir los ojos veo un gran letrero destelleante que anuncia en varios idiomas -sólo escribiré uno que es muy apropiado para la ocasión-:

    “Vous √™tes arriv√©s aux portes de l¬īenfer. Soyez les bienvenus. Veuillez entrer et profitez des plaisirs √©ph√©m√®res de cette vie”.

    ¬ŅQu√© te parece ch√®re Comtesse?

    Gracias por la sublime m√ļsica y los bellos textos de los Led Zeppelin. Siempre es una gozada escucharles.

    Yo tambi√©n tengo la impresi√≥n de que “notre ch√®re √Āngela” no se encuentra del todo c√≥moda en sus nuevos aposentos.
    La verdad es que nunca ser√° igual que en la vieja bodega. Aquello s√≠ que era un ambientazo √ļnico, pero en fin, “c¬īest la vie”.

    Por cierto, hace ya alg√ļn tiempo que envi√© un correo a la organizaci√≥n solicitando que me pusieran en contacto con vosotras, pero hasta ahora no he tenido respuesta. En el mismo correo tambi√©n les autorizaba a que facilitasen el m√≠o a los concursantes u otras personas que as√≠ lo solicitaran. No s√© si hay que esperar hasta despu√©s de la entrega de premios. Espero que podamos ponernos en contacto.
    ¬ŅPiensas ir a la ceremonia?

    Por eso a√ļn navego yo por esos mares de Dios sin encontrar el rumbo. Mientras tanto, seguir√© remando al comp√°s de las dulces notas de una m√ļsica que proviene de un inmenso oc√©ano de arena:

    http://www.youtube.com/watch?v=GK6H4mZK9Rw

    Bonne nuit, bonne semaine et…√† bient√īt

    “Vous

  4. Dies Irae dice:

    Leo, cher Edgar, que El bosque encantado muere, debido a una enfermedad que acabará con los cedros (o tuyas) gigantes. Algo que quizá sea natural, como todo el proceso de la vida y la muerte, como la grafiosis que ahora afecta aquí a los olmos (y que ya ocurrió en el Holoceno), o quizá provocado por la intervención humana, desgraciadamente. Aunque también el hombre puede contribuir a la lucha contra la plaga que le afecta y evitar su desaparición.
    Habrá, pues, que cantarlo/contarlo en historias como ésta, igual que los algonquinos que sobreviven en las reservas intentan preservar su historia, su cultura y sus leyendas. Nunca volverá a ser lo mismo, por supuesto; pero que sea ley de vida no significa que no tengamos que luchar contra las injusticias que se han cometido -y se siguen cometiendo- contra los seres más vulnerables.
    Y mientras haya alguien que se deje encantar por la m√ļsica, por la palabra, por la imagen… Mientras haya quien, leyendo, escuchando o mirando, se sienta transportado a un bosque m√°gico a la orilla de un lago muy, muy lejano… Mientras haya una persona, una sola persona, que transmita a un ni√Īo la leyenda del rat√≥n que buceaba en la tierra para darle a un dios el barro con que crear el mundo, esa cultura, esa historia, esa m√ļsica, no morir√°n, Edgar.
    Podemos, pese a todo, intentar transmitir y que no se pierdan algunos valores… Y espero que nuestras palabras, en el fondo, siempre busquen eso. En esa magia creo (en la de contar, cantar no es lo m√≠o), y por eso ha sido un placer seguir tus pasos. Pero te queda el trabajo duro… ya sabes. Quiero ese libro dedicado, insisto… M√°s pronto que tarde.
    La reverberación del sol en el lago hará cerrar los ojos a un lector futuro, y el viento soplará entre los nuevos y jóvenes cedros, obligándoles a retorcerse en formas fantasmales; Ahuntsic y Margueritte revivirán una y otra vez. Pero nosotros lo cerramos aquí, pues se acaba el tiempo de las charlas tranquilas al calor de chimeneas virtuales. Espero que hayas puesto en el buen rumbo la proa de tu canoa de corteza, mon ami.
    Tus canciones siguen sonando aqu√≠, por si te pierdes, y alguna otra en la que volveremos a coincidir, casi seguro; gracias por letras tan preciosas tambi√©n en la m√ļsica.

    Bonne nuit, et… J’esp√®re, √† bient√īt!

  5. Edgar Alan Bécquer dice:

    Chère amie:

    Imag√≠nate un lugar donde se respira paz y sobre todo armon√≠a con la madre naturaleza, la “pacha mama” que tanto ha sido ultrajada por el hombre “civilizado” en nombre de un falso progreso. Pues bien, esa armon√≠a y ese respeto por la naturaleza es lo que siempre llam√≥ la atenci√≥n de nuestro gran poeta y antrop√≥logo, hasta el punto de integrarse por completo en aquella cultura tan sabia. La magia del lugar hizo el resto.
    Yo tambi√©n qued√© hechizado cuando visit√© “el bosque encantado”, m√°s de doscientos a√Īos despu√©s de que lo hiciera el gran aventurero y m√°s de cien desde que lo hicieses t√ļ, Marguerite de Bellefor√™t.
    La diferencia con ellos es que yo tuve un contacto muy diferente al que tuvieron ellos con los autóctonos. Sólo visité una reserva algonquina, aunque eso sí, pude hablar con un autóctono algonquino quien me puso al corriente de la vida actual de esa comunidad. Y te puedo decir que siento mucha tristeza cuando veo lo que han hecho con aquella cultura los países colonizadores. Se les ha confinado en reservas reduciéndoles cada vez más su territorio y privándoles de una libertad que siempre había sido clave en su existencia.
    ¬ŅY a esto se le llama “progreso”?
    Fue a partir de ahí que empecé a interesarme realmente por la ancestral cultura amerindia de la que he aprendido tantas cosas.

    Y hablando de lugares mágicos en plena armonía con la naturaleza, aquí te dejo dos bellísimas canciones que llegan al alma.
    La primera, en franc√©s, es de un gran m√ļsico y poeta del pa√≠s vecino:

    http://www.youtube.com/watch?v=NHvnmum5Yk0

    Y la segunda, en inglés, es de uno de los más grandes guitarristas de blues de la historia (recientemente fallecido) e irlandés nacido en Belfast:

    http://www.youtube.com/watch?v=Xx3yXUunEq8

    En homenaje a los dos países de origen de nuestro gran poeta, antropólogo y aventurero. Espero que te gusten.

    Bonne nuit, bisous et √† bient√īt

  6. Asesino de Morfeo dice:

    Se me había olvidado comentar la canción de Jaume Sisa,; ha sido una sorpresa, no la conocía y tu vuelves a sorprenderme: el video es una delicia y me ha recordado a lo que ha sido, durante estos meses, La vieja bodega.
    Aparecen personajes que no nos han visitado, pero en las sombras chinescas del escenario estaba hasta el gato y, bajo el, como una llamarada, Lilit√ļ. Tambi√©n han desfilado Silver el Largo (la cucaracha de Firmin)la condesa, la se√Īorita Bennet, y personajes que se podr√≠an identificar con los amigos que nos han visitado, Iri. Hay una fiesta que no podr√≠a ser m√°s fiel a lo que yo he imaginado de las nuestras en la bodega.
    Otra cosa que tengo que agradecerte, me pasar√© por este video cuando me entre la morri√Īa del certamen y de nuestro teatrillo.

  7. Asesino de Morfeo dice:

    Pues si, el Borgo√Īa me sienta fatal…Prefiero los versos de los autores del otro certamen. Lastima no poder comentarlos, le he cogido el gusto a esto y tengo mono. Rayuela… Confieso que yo me llevar√≠a, de Cortazar, Las M√©nades; y si hay poco espacio en la maleta, tan solo el p√°rrafo final.

  8. Dies Irae dice:

    Te cuento, ma ch√®re marionnettiste historique, que a√ļn no he llegado al final del relato.

    El museo de Miguasha da para perderse durante horas admirando esas maravillas fosilizadas, acerc√°ndose a los misterios evolutivos, intentando comprender torpemente los movimientos de los continentes y las edades geol√≥gicas… pero finalmente cerr√© esa puerta tras de m√≠ para dirigirme por los r√°pidos de la rivi√®re des outaouais -m√°s bien por sus orillas, que los deportes de riesgo no son mi fuerte- a Timiskaming. Durante ese camino tambi√©n he descubierto la importancia que tendr√≠a la industria de la madera, su transporte utilizando el r√≠o (igual que hacen los nabateros del Sobrarbe aragon√©s) e historias de otros intr√©pidos aventureros y exploradores. Pero al acercarme a la regi√≥n, sobrevol√°ndola, mi atenci√≥n se dirigi√≥ hacia el actual Lady Evelyn-Smoothwater Provincial Park. Y, gracias a las maravillosas herramientas de las que disfrutamos, he visto hermosas vistas de las aguas calmadas rodeadas de pinos, desde el amanecer brumoso hasta el ocaso que confunde el cielo y sus reflejos. Tambi√©n la flora, la fauna, las cataratas, los paseos en canoa… S√≥lo tras hartarme de agua y bosques, me di cuenta de que el lago T√©miscamingue es el que marca el l√≠mite del actual distrito de ese nombre por el Este y no ninguno de los que visitaba en el parque atraida por sus nombres de cuento.

    Vuelvo, pues, al sendero recto y me dispongo a explorar las orillas del lago Témiscamingue y ver si soy capaz de encontrar notre forêt enchantée particulier entre tanto bosque mágico, así como a sus habitantes et narrateurs de légendes.

    Quizá inconscientemente posponga el final, pues como decía el poeta griego,
    “…que tu camino sea largo
    y rico en aventuras y descubrimientos.

    que sean muchas las ma√Īanas de verano,
    cuando con placer y alegría
    llegues a puertos nunca antes vistos”.

    No hay prisa, y es un placer refugiarse moment√°neamente de otras penalidades, descansar y so√Īar. Luego volveremos a retomar la lucha con m√°s fuerza.

    Bisous, √† bient√īt et bonne soir√©e et semaine, cher Edgar.

  9. Dies Irae dice:

    No me seas susceptible, querida √Āngela, que era una broma. El borgo√Īa d√©jamelo a m√≠, que a ti te sienta fatal. O… ¬Ņa ti no, s√≥lo al Asesino?

    Vamos a leer juntas ese capítulo de Rayuela a la bodega, o los poemas de los finalistas del premio de poesía (que he atisbado unas preciosidades), y olvídate de asuntos enojosos. Venga.

  10. Asesino de Morfeo dice:

    ¬°Pero bueno…¬ŅCuando te he re√Īido porque nos dejes cosas tuyas?! El uno que dice que le insulto, la otra que me llama Brutus…Don Juan que se larga. A ver, que me voy a dar al Borgo√Īa y que sea lo que Dios quiera.

  11. Dies Irae dice:

    Ya sabes, √Āngela, que a casa meva √©s casa vostra,
    si √©s que hi ha casa d‚Äôalg√ļ.

    http://www.youtube.com/watch?v=pdlvAvC4Tw4

    Maravillosa canci√≥n y nadie puede decir que no es literaria. Pues eso, mi casa, a tu disposici√≥n. Pero no te preocupes, que tu nueva bodega va tomando ambiente. Ya iremos dejando tambi√©n alguna lecturita (ajena, para que no me ri√Īas con lo del protagonismo -¬Ņtambi√©n t√ļ, Bruto, hijo m√≠o?-).

    Besicos…

  12. Edgar Alan Bécquer dice:

    ¬°Ostras! Me acabo de enterar por nuestra ch√®re √Āngela que adem√°s del de condesa tambi√©n tienes el t√≠tulo de marquesa. ¬°Mon Dieu de la France! Entonces tu tarjeta de visita quedar√≠a as√≠:

    “Madame la Comtesse Cristina Marguerite Marquise de Bellefor√™t”.

    C¬īest sublime!

    Parece ser que los robots me confiscaron la parte final de mi comentario de ayer (declaro solemnemente delante de notario que no escrib√≠ ning√ļn comentario que pudiera ser considerado como soez, irrespetuoso, sacr√≠lego, irreverente o pornoer√≥ticofestivo. Ni tampoco intentaba pasar droga, alcohol o tabaco de contrabando en el doble fondo de mis palabras).
    Je le jure!

    Bueno, voy a intentarlo de nuevo:

    Te dec√≠a que por suerte a√ļn nos quedan estas p√°ginas un d√≠a en blanco y que hemos ido esculpiendo a golpe de palabra.
    Y tambi√©n te dec√≠a que un d√≠a de √©stos voy a coger mi canoa de corteza y voy a remar rumbo a ese puertecito tan acogedor del que nos has hablado. Res√©rvame un hueco (la canoa ocupa poco espacio) en el muelle destinado a los “chers coll√®gues”.

    Por supuesto que esta epopeya histórica de ficción es tanto tuya como mía, faltaría más. No hubiera sido lo mismo sin tu participación tan activa. ¡Qué hubiera sido de mí sin Marguerite!
    En cuanto a los futuros derechos de autor ya sabes:
    fifty-fifty.

    Miguasha (a no confundir con “mi guasa” ni con el “guasap” que tan de moda est√° en este momento) fue todo un descubrimiento para la √©poca. Lo que pasa es que cuando los ingleses ganaron la guerra de los siete a√Īos (odiosas guerras), hicieron creer a todo el mundo que hab√≠an sido ellos los primeros en decubrir el yacimiento. ¬°Mentira cochina! Es por eso que ni siquiera la Wiki hace la m√°s m√≠nima alusi√≥n a nuestro gran poeta y antrop√≥logo. ¬°Qu√© injusticia tan grande!
    Como siempre, la historia la escriben los vencedores (así nos va).
    ¬ŅHas tenido la ocasi√≥n de hacer una visita virtual al lugar denominado como “la for√™t enchant√©e”, mausoleo natural en donde se esparcieron las cenizas de nuestro aventurero?

    Cuéntame.

    Bonne soir√©e et bonne nuit. √Ä bient√īt.

    Un gros c√Ęlin, con su √Ębracito de regalo

  13. Asesino de Morfeo dice:

    Genial la elecci√≥n de la Jota de Despedida…¬°Que paisaje, que toque en las patatas..que grande eres!

  14. Asesino de Morfeo dice:

    Ya estoy aqu√≠ otra vez. ¬°Como me gusta el olor a humedad de √©ste vetusto palacio, querida marquesa! Muchas gracias por tu ayuda en el deshaucio; estoy adecentando el nuevo apartamento para la fiesta final…a no ser que prefieras montarla en el palacete y que me venga aqu√≠ con el gato (te echa de menos) Lilitu y la cucaracha…No se, es que aquello es demasiado bonito para mi, me da miedo manchar las cosas y luego, ese horrible video presidiendo, como en una reuni√≥n de cualquier consejo de administraci√≥n, nuestras francachelas y cachondeos…me siento rara.
    Piensatelo, que si no quieres, me quedo alli, pero la fiesta va a ser complicada, que en los hoteles siempre hay hu√©spedes que se quejan…Lo √ļnico que nos faltaba.
    Un beso y de nuevo, gracias por tu ayuda.
    ¬ŅSabes algo de Don Juan?

  15. Dies Irae dice:

    ¬ŅY? Qu√© suspense… ¬ŅSe me habr√° acabado tambi√©n a m√≠ el hueco para comentarios, dej√°ndote la frase a medias?

    Bueno, aparecer√° el final de tu post antes que esto, pero aprovecho para decirte que ando atascada en el yacimiento de f√≥siles. Hay otra extra√Īa historia, que me parece que no tiene que ver con la nuestra (tuya, pero la siento un poquito m√≠a tambi√©n), y que, para variar, me ha distra√≠do. Adem√°s, qu√© curioso buscar en la Wiki Miguasha: Leo en ingl√©s (qu√© infiel, pero es que entiendo un poquito m√°s), sigo la pista… me despisto… vuelvo a Miguasha, leo en franc√©s y ¬°oh, sorpresa! ¬ŅQu√© tiene que ver, en cuanto a su descubrimiento, una versi√≥n con otra? Ya, ya s√© que la Wiki no es la fuente m√°s fiable del mundo, pero esto es lo que pasa a veces, incluso con otras mejores. En el proceso de documentarnos para un relato (o siguiendo el camino contrario, en este caso), adem√°s de distracciones, nos acechan toda clase de trampas. La desinformaci√≥n, otra m√°s de las lacras que nos hunden en la ignorancia y que tan arteramente utilizan los poderosos hoy d√≠a.

    Al √ļltimo mohicano, a Pocahontas y a Hiawatha, no te quedes corto.

    Vuelvo luego, para saber el final de tu frase. Besico y un gros c√Ęlin (me gusta el c√Ęlin, con su acento circunflejo, como otro abracito peque√Īo de regalo).

  16. Edgar Alan Bécquer dice:

    Querida amiga Cristina Marguerite:

    Merci beaucoup pour tes belles paroles. Je ne mérite pas un tel honneur.
    Mes plus sincères condoléances pour la triste perte de ta tante Luz.
    Seguro que “all√≠ arriba” su luz resplandece m√°s que nunca para regalarte muchos rayos de esperanza e inspirarte mil y una historias llenas de vida.
    No me extra√Īa que al escuchar “Dust in the wind” bajo la c√°lida “lumi√®re de la M√©diterran√©e”, entre “une mer d¬īorangers et une autre mer bleue et profonde”, el m√°gico instante haya perdurado en t√≠ durante todos estos a√Īos.
    Cada vez que escucho esta canción me sigue llegando al alma el mismo sentimiento mezcla de sosiego y de melancolía que la primera vez que la escuché. Y eso fue en mi etapa de estudiante en la facultad de Sociología de la Complutense.
    De hecho, te tengo que confesar a este respecto que aunque me licenci√© en esta facultad nunca he ejercido de soci√≥logo (la verdad es que no somos un pa√≠s de gran tradici√≥n sociol√≥gica. Si hubiera sido as√≠ otro gallo nos cantar√≠a), pero me hubiese encantado ser antrop√≥logo y seguir yo tambi√©n los pasos de nuestro gran poeta, en esta vida o en otra anterior, da igual. A lo mejor en una pr√≥xima…

    Me alegro que te haya gustado el final de nuestra gran epopeya hist√≥rica de ficci√≥n. Te prometo que si un d√≠a la desarrollo algo m√°s y tengo la suerte de poder publicarla, t√ļ ser√°s la primera persona a quien se la dedicar√©.
    Le haremos la competencia al “√öltimo mohicano”.

    Ayer me pas√© por “la vieille cave” y hab√≠a un gran ambiente como t√ļ bien sabes. Lo curioso es que hoy he visto que mi comentario ha sido el √ļltimo que se ha podido dejar all√≠.
    Afortunadamente todav√≠a nos queda la otra bodega de √Āngela para poder tomarnos alguna que otra copa mientras charlamos un rato. Lo que no he podido recuperar son las botellas de orujo que fu√≠ a buscar al apeadero expresamente para la ocasi√≥n. Espero que alg√ļn esp√≠ritu de los muchos que a√ļn quedan en esa “vieille cave” se sirva y se eche algunos tragos a nuestra salud.
    Y por suerte también nos quedan esas páginas que un día estaban en blanco y

  17. Dies Irae dice:

    Mi querida se√Īorita, yo tambi√©n me he llevado varios rapapolvos de los robots y, a√ļn as√≠, no aprendo. Tambi√©n se perdi√≥ mi respuesta.

    Vamos a ver as√≠: ” Canal Literatura pondr√° en contacto a los concursantes que lo soliciten como cada a√Īo, siempre que nuestros medios humanos lo permitan y previa autorizaci√≥n expresa de los interesados.”

    Autorizo expresamente a Canal literatura a poner en contacto conmigo a los concursantes que lo soliciten, siempre que sus medios humanos lo permitan.

    ¬ŅAs√≠ s√≠?

    Besicos.

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©Joaquin Zamora. Fotógrafo oficial de Canal Literatura

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