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108- Alma de carrusel. Por Dies Irae

Hoy hace justo un a帽o, pap谩 le regal贸 por su cumplea帽os la caja de plastilina con piezas de todos los colores. Ahora falta el rojo. 脕ngel toma otra pieza, ya no importa el color, y la aprieta entre los dedos.

Cuando terminaron de comer juntos la tarta, retir贸 el resto de los libros y juguetes, rompi贸 el celof谩n transparente y empez贸 a amasar las piezas de colores. Se levant贸 y cerr贸 la puerta para no distraerse con las voces de pap谩 y mam谩 en la cocina, medio ahogadas por los goles cantados del Carrusel Deportivo. 脕ngel cre铆a que los partidos de f煤tbol en la radio eran la afici贸n favorita de pap谩 y mam谩. La plastilina roja se le amans贸 en las manos hasta ser traspasada y sinti贸 el filo de las u帽as rasgando el dibujo fr谩gil de su vida. Tir贸 la caja al suelo y aplast贸 las piezas a golpes con los peque帽os pu帽os cerrados. El 煤ltimo son贸 como un chasquido de madera o huesos, pero 茅l no sinti贸 dolor. Luego escuch贸 el ruido de la puerta de entrada y se asom贸 a la cocina sin hacer ruido. Pap谩 no estaba, mam谩 estaba sentada, de espaldas, escuchando el partido de la jornada. Sin volverse, lo mand贸 a su cuarto con su voz de palomas temblorosas.

Volvi贸 al comedor y recogi贸 con esmero los pegotes de colores adheridos en las baldosas fr铆as, raspando con la u帽a las junturas. Luego model贸 un coraz贸n de plastilina, grande, rojo, con ojos verdes y sonrisa amarilla y lo dej贸 sobre la mesa. Llev贸 a su cuarto los regalos, se puso el pijama, hizo pis, se lav贸 las manos y los dientes, apag贸 la luz y se acost贸.

Se durmi贸 pensando en que, despu茅s del verano, el tiempo se convert铆a en un reloj de arena al que le engordaba la cintura casi hasta desaparecer. Empezaba el colegio, pasaba su cumplea帽os y, antes de darse cuenta, ca铆an las hojas de los plataneros, volv铆an las bufandas al armario y ten铆a que ir al cementerio. 脕ngel odiaba la espesa altura de los cipreses, la linealidad de las l谩pidas y el miedo atroz a leer los nombres inscritos en ellas, y no quer铆a otra Navidad sin mam谩, de visitas al hospital, de sabor a sangre o v贸mito que le sub铆a por el es贸fago cuando ve铆a al m茅dico que no hab铆a sabido salvar a su hermanito. No quer铆a otra Navidad cenando solos y en silencio, pap谩 corriendo los muebles, montando la pista de carreras en el sal贸n, antes de decirle que no se acostase tarde y encerrarse en el dormitorio. Ella hab铆a vuelto a casa en Reyes: le abraz贸 tan fuerte que le hizo da帽o. Entonces tuvo la pista de carreras y un tren el茅ctrico, pero los muebles del sal贸n volvieron a su sitio y le obligaron a montarlos en su cuarto y a tener la puerta cerrada porque el ruido de los motores les molestaba. Era cierto que los de sus coches de carreras sonaban casi como los de verdad cuando los ve铆a en la tele con pap谩. Le gustaba ver las carreras con pap谩, ese ballet de ruedas y alerones, el trazado perfecto de las curvas, aunque cerraba los ojos si hab铆a un accidente. No le gustaban los accidentes, le daba miedo la sangre. Incluso le asustaba la escayola de mam谩 cuando se rompi贸 el brazo en marzo, justo antes de Semana Santa, en una ca铆da al bajar del autob煤s, qu茅 tonta, le parec铆a una excrecencia fantasmal y obscena.

Por eso hab铆a pasado la Semana Santa en casa de los abuelos, asomado al balc贸n desde donde, un atardecer, vio pasar a un Jes煤s ensangrentado y sufriente, las llagas en carne viva, las espinas clavadas en su frente y la espalda con las heridas sinuosas de los l谩tigos. Y detr谩s de 茅l, a Mar铆a derramando l谩grimas como perlas blancas, acompa帽ados por un retumbar mon贸tono pero creciente de tambores. 脕ngel envidi贸 el resplandor de las corazas y espadas que llevaban los romanos. Cuando termin贸 la procesi贸n, busc贸 el cuchillo grande que el abuelo usaba para cortar cecina y lo escondi贸 bajo su almohada. Pero antes del verano, y de las vacaciones, mam谩 encontr贸 el cuchillo, se lo devolvi贸 al abuelo y lo mand贸 castigado a su cuarto. Luego le llam贸 para la cena y lo abraz贸 y le hizo prometer que no iba a volver a hacerlo nunca m谩s.

Al terminar el curso, pasaron a despedirse de los abuelos antes de partir hacia quince d铆as de apartamento alquilado con derecho a aire acondicionado y vistas al mar. Quince d铆as de piel quem谩ndose capa tras capa en los que mam谩 hace la compra y guisa y limpia el apartamento, mientras pap谩 le vigila desde la sombra del chiringuito, la misma canci贸n machacona de cada verano, el mismo suelo de cabezas de gamba y manchas de cerveza. 脕ngel se mete en el agua apenas hasta mojarse el peque帽o ba帽ador rojo porque no sabe nadar y le dan miedo las rid铆culas olas llenas de algas con su espuma blanquecina y pegajosa.

Fue el 煤ltimo d铆a de vacaciones y la ciudad parec铆a asfixiarse. Hab铆a vuelto de la playa intentando que el ruido del motor no ahogase el recuerdo rumoroso de las mareas, sin querer ver en el retrovisor la mirada de pap谩 concentrada en el horizonte bajo el ce帽o fruncido, ni el lev铆simo temblor de los hombros de mam谩. Ahora ella hab铆a tendido la ropa y, mientras la lavadora emprend铆a otro runr煤n mon贸tono, preparaba la plancha. Un sol que silenciaba los cantos de los jilgueros y una brisa de desiertos sin arena secaban tan deprisa las s谩banas y las toallas que quedaban r铆gidas y apelmazadas. Pap谩 sudaba en el sof谩, bebiendo cerveza helada para no pensar en la vuelta al trabajo, ante el televisor encendido y un ventilador que remov铆a el aire espeso. 脡l estaba tumbado bocabajo sobre su cama, en calzoncillos, perdido en un pa铆s desconocido donde cada lago escond铆a un secreto que s贸lo podr铆a descifrar la mujer m谩s hermosa. De vez en cuando mov铆a las piernas, buscando un poco de frescura en la colcha de ganchillo. Escuch贸 un ronquido de pap谩 y vio pasar a mam谩 por delante de la puerta de su cuarto, cargada con la bandeja de mimbre trenzado, llena de ropa para planchar, y el cardenal en su p贸mulo derecho, tintado de violetas, azules y amarillos hacia el arco del ojo. Id茅ntico al de las costillas que vislumbr贸 cuando, despu茅s de ba帽arle, se agach贸 a recoger del suelo una toalla, el del golpe contra la puerta del armario, precisamente el d铆a dela Madre, qu茅 torpe. Parecido, quiz谩 un poco m谩s azulado, que el de las vacaciones, mira que tropezarse con las maletas que ella misma alineaba en el pasillo la noche antes de irse, qu茅 tonta, y que le oblig贸 a ir de manga larga cuando, en la playa, sal铆an del apartamento al anochecer a comerse la brisa fresca de las estrellas y ver la luna rota en el reflejo del mar. Los p煤rpuras, quiz谩, menos vivos que los que sobresal铆an del borde de la escayola de Semana Santa. El cerco amarillo no tan verdoso como el que le qued贸 en la tripa en Reyes, los Reyes anteriores, despu茅s de haber perdido a su hermanito porque se le enganch贸 el tac贸n en la escalera mec谩nica y se peg贸 contra la barandilla, pero qu茅 tonta. Los 煤ltimos Reyes se hab铆a partido el labio contra un grifo del ba帽o, limpiando la ba帽era. Hay que ser torpe y tonta. 脡ste del ojo, piensa mientras vuelve al libro, no sabe c贸mo se lo ha hecho, pero pap谩 le gritaba 鈥渆res tonta鈥 por encima de los goles del partido de la jornada del Carrusel Deportivo de la Cadena Ser. Aunque hubiera terminado la liga siempre hab铆a goles y Carrusel Deportivo en la radio, incluso el 煤ltimo d铆a de playa.

脕ngel, hoy, toma un trozo de plastilina, de cualquiera de los colores de un cardenal excepto el rojo, porque rojo no queda: hay blanco, amarillo, verde, marr贸n, azul, negro. Toma uno cualquiera, sin fijarse, lo amasa entre los dedos y recuerda que escuch贸 el ronquido de pap谩. Tambi茅n recuerda, vagamente, algo como un rugido sofocado, un gemido de esfuerzo. Apenas nada m谩s que ese suspiro, jadeo, grito ahogado, exhalaci贸n, vida o muerte saliendo violentamente de los pulmones, los pulmones de pap谩, de mam谩, los suyos, no puede recordarlo. S贸lo ese sonido de viento en una gruta, que no sabe si fue como de morir o como de matar, nada m谩s desde que oy贸 el ronquido desde su cuarto hasta que vio a pap谩 en el sal贸n, que se hab铆a deslizado hasta el suelo, con el cuchillo del abuelo clavado en el pecho y los ojos cerrados y la boca abierta como cuando dorm铆a, y la sangre ya espesa escurriendo de la herida. Sin embargo, recuerda algo m谩s claramente haber visto a mam谩 limpiar el mango con un pa帽o de cocina y apretar luego la palma de su mano aferr谩ndolo, sin importarle que el delantal y sus rodillas se empapasen en la marea que se extend铆a, muy despacio, sobre las baldosas. A partir de ah铆 recuerda todo. Recuerda perfectamente que pens贸 en la sangre viscosa y caliente y el suelo fresco y sus pies descalzos. Recuerda que sobre la camiseta blanca de tirantes se secaba deprisa la sangre, mostrando todos los tonos del rojo, casi anaranjado al lado del cuchillo, casi negro ya el borde del dibujo confuso, indescifrable, hipn贸tico, y, entre ellos, el rojo rojo, rojo plastilina, como los regueros que bajaban de la nariz de mam谩 el d铆a del 煤ltimo cumplea帽os de 脕ngel, cuando en el Carrusel Deportivo cantaban gol y ella se tropez贸 con la silla de la cocina, qu茅 tonta, y cuando se asom贸 la vio reflejada en el cristal de la puerta del tendedor como en un espejo sobre la noche negra del patio de luces, los regueros de sangre m谩s seca escurriendo por el canal misterioso de sus pechos, la silla con un brote de astillas o de huesos al aire, como un crecimiento espont谩neo y sorprendentemente blanco, pero ahora sabe que el bal贸n no tiene en su alma de carrusel los labios partidos.

脕ngel est谩 haciendo el 煤ltimo curso de primaria en la escuela del pueblo de los abuelos y luego, ya veremos, dicen. A veces hablan del abogado, de un recurso, defensa propia, dicen. Una vez al mes le dejan visitar a mam谩 y ella le cuenta que cada noche besa el coraz贸n rojo de plastilina que tiene apoyado en la pared, sobre la mesita.

367 Comentarios a “108- Alma de carrusel. Por Dies Irae”

  1. Edgar Alan B茅cquer dice:

    隆Todo aclarado!

    Entono el “mea culpa” por no haber mirado ayer mi correo. Los robots hicieron su trabajo fenomenalmente bien y nos han puesto en contacto tal y como lo hab铆amos solicitado. Muchas gracias.

    “Tout est bien si finit bien”.

    Bisous!

  2. Dies Irae dice:

    Me parece cher Edgar, que vous devez, par cons茅quent, venez profiter des plaisirs 茅ph茅m猫res de cette vie. M谩s f谩cil ser谩 encontrarnos all铆, rodeados de pecadores, que en los desiertos virtuales donde quiz谩, una letra arrastrada por el sam没n, ese viento con acentos circunflejos como anzuelos, impide el contacto, la visi贸n, e incluso que las voces se alcancen.

    Y despu茅s de esta tonter铆a, te dir茅 que los robots cumplieron su funci贸n ayer y tu requerimiento fue contestado con mi verborragia habitual a la direcci贸n entregada, justo cuando el sol se hallaba en su c茅nit. Si tu extra帽eza no es un despiste, algo ha ido mal. Quiz谩 los robots puedan comprobar los datos o rehacer el camino en sentido contrario, ya que yo tambi茅n lo autoric茅 expresa y p煤blicamente en su d铆a (el 27 de febrero, concretamente).

    Y si no, siempre puedes revisitar (au fond, como dec铆a el conductor del bus del Bois de Boulogne) la carta a la figlia del capo que Canal Literatura reprodujo en su blog al desenmascararme. Digo, que va a ser esto m谩s dif铆cil que seguir la pista de un francesito insolente reconvertido en esp铆ritu puro canadiense…

    Y hoy no hay m谩s m煤sicas, o tendr茅 que evocar a mi seud贸nimo si esto definitivamente no funciona.

    Bisous!!

  3. Edgar Alan B茅cquer dice:

    He intentado subir los primeros pelda帽os de esa magn铆fica “escalera al cielo” pero tropec茅 y ca铆 escalera abajo. Y tengo la impresi贸n de que he bajado muchas m谩s escaleras de las que sub铆. Ahora me encuentro en una especie de s贸tano impregnado de un cierto olor a azufre quemado. No s茅, no s茅…
    Hay algo en el lugar que me resulta familiar. Y escucho voces, risas, c谩nticos y alguna que otra m煤sica sicod茅lica.
    Me levanto y me dirijo presto hacia el lugar de donde proviene todo. Un fuerte destello rojizo me ciega por un instante, pero cuando vuelvo a abrir los ojos veo un gran letrero destelleante que anuncia en varios idiomas -s贸lo escribir茅 uno que es muy apropiado para la ocasi贸n-:

    “Vous 锚tes arriv茅s aux portes de l麓enfer. Soyez les bienvenus. Veuillez entrer et profitez des plaisirs 茅ph茅m猫res de cette vie”.

    驴Qu茅 te parece ch猫re Comtesse?

    Gracias por la sublime m煤sica y los bellos textos de los Led Zeppelin. Siempre es una gozada escucharles.

    Yo tambi茅n tengo la impresi贸n de que “notre ch猫re 脕ngela” no se encuentra del todo c贸moda en sus nuevos aposentos.
    La verdad es que nunca ser谩 igual que en la vieja bodega. Aquello s铆 que era un ambientazo 煤nico, pero en fin, “c麓est la vie”.

    Por cierto, hace ya alg煤n tiempo que envi茅 un correo a la organizaci贸n solicitando que me pusieran en contacto con vosotras, pero hasta ahora no he tenido respuesta. En el mismo correo tambi茅n les autorizaba a que facilitasen el m铆o a los concursantes u otras personas que as铆 lo solicitaran. No s茅 si hay que esperar hasta despu茅s de la entrega de premios. Espero que podamos ponernos en contacto.
    驴Piensas ir a la ceremonia?

    Por eso a煤n navego yo por esos mares de Dios sin encontrar el rumbo. Mientras tanto, seguir茅 remando al comp谩s de las dulces notas de una m煤sica que proviene de un inmenso oc茅ano de arena:

    http://www.youtube.com/watch?v=GK6H4mZK9Rw

    Bonne nuit, bonne semaine et…脿 bient么t

    “Vous

  4. Dies Irae dice:

    Leo, cher Edgar, que El bosque encantado muere, debido a una enfermedad que acabar谩 con los cedros (o tuyas) gigantes. Algo que quiz谩 sea natural, como todo el proceso de la vida y la muerte, como la grafiosis que ahora afecta aqu铆 a los olmos (y que ya ocurri贸 en el Holoceno), o quiz谩 provocado por la intervenci贸n humana, desgraciadamente. Aunque tambi茅n el hombre puede contribuir a la lucha contra la plaga que le afecta y evitar su desaparici贸n.
    Habr谩, pues, que cantarlo/contarlo en historias como 茅sta, igual que los algonquinos que sobreviven en las reservas intentan preservar su historia, su cultura y sus leyendas. Nunca volver谩 a ser lo mismo, por supuesto; pero que sea ley de vida no significa que no tengamos que luchar contra las injusticias que se han cometido -y se siguen cometiendo- contra los seres m谩s vulnerables.
    Y mientras haya alguien que se deje encantar por la m煤sica, por la palabra, por la imagen… Mientras haya quien, leyendo, escuchando o mirando, se sienta transportado a un bosque m谩gico a la orilla de un lago muy, muy lejano… Mientras haya una persona, una sola persona, que transmita a un ni帽o la leyenda del rat贸n que buceaba en la tierra para darle a un dios el barro con que crear el mundo, esa cultura, esa historia, esa m煤sica, no morir谩n, Edgar.
    Podemos, pese a todo, intentar transmitir y que no se pierdan algunos valores… Y espero que nuestras palabras, en el fondo, siempre busquen eso. En esa magia creo (en la de contar, cantar no es lo m铆o), y por eso ha sido un placer seguir tus pasos. Pero te queda el trabajo duro… ya sabes. Quiero ese libro dedicado, insisto… M谩s pronto que tarde.
    La reverberaci贸n del sol en el lago har谩 cerrar los ojos a un lector futuro, y el viento soplar谩 entre los nuevos y j贸venes cedros, oblig谩ndoles a retorcerse en formas fantasmales; Ahuntsic y Margueritte revivir谩n una y otra vez. Pero nosotros lo cerramos aqu铆, pues se acaba el tiempo de las charlas tranquilas al calor de chimeneas virtuales. Espero que hayas puesto en el buen rumbo la proa de tu canoa de corteza, mon ami.
    Tus canciones siguen sonando aqu铆, por si te pierdes, y alguna otra en la que volveremos a coincidir, casi seguro; gracias por letras tan preciosas tambi茅n en la m煤sica.

    Bonne nuit, et… J’esp猫re, 脿 bient么t!

  5. Edgar Alan B茅cquer dice:

    Ch猫re amie:

    Imag铆nate un lugar donde se respira paz y sobre todo armon铆a con la madre naturaleza, la “pacha mama” que tanto ha sido ultrajada por el hombre “civilizado” en nombre de un falso progreso. Pues bien, esa armon铆a y ese respeto por la naturaleza es lo que siempre llam贸 la atenci贸n de nuestro gran poeta y antrop贸logo, hasta el punto de integrarse por completo en aquella cultura tan sabia. La magia del lugar hizo el resto.
    Yo tambi茅n qued茅 hechizado cuando visit茅 “el bosque encantado”, m谩s de doscientos a帽os despu茅s de que lo hiciera el gran aventurero y m谩s de cien desde que lo hicieses t煤, Marguerite de Bellefor锚t.
    La diferencia con ellos es que yo tuve un contacto muy diferente al que tuvieron ellos con los aut贸ctonos. S贸lo visit茅 una reserva algonquina, aunque eso s铆, pude hablar con un aut贸ctono algonquino quien me puso al corriente de la vida actual de esa comunidad. Y te puedo decir que siento mucha tristeza cuando veo lo que han hecho con aquella cultura los pa铆ses colonizadores. Se les ha confinado en reservas reduci茅ndoles cada vez m谩s su territorio y priv谩ndoles de una libertad que siempre hab铆a sido clave en su existencia.
    驴Y a esto se le llama “progreso”?
    Fue a partir de ah铆 que empec茅 a interesarme realmente por la ancestral cultura amerindia de la que he aprendido tantas cosas.

    Y hablando de lugares m谩gicos en plena armon铆a con la naturaleza, aqu铆 te dejo dos bell铆simas canciones que llegan al alma.
    La primera, en franc茅s, es de un gran m煤sico y poeta del pa铆s vecino:

    http://www.youtube.com/watch?v=NHvnmum5Yk0

    Y la segunda, en ingl茅s, es de uno de los m谩s grandes guitarristas de blues de la historia (recientemente fallecido) e irland茅s nacido en Belfast:

    http://www.youtube.com/watch?v=Xx3yXUunEq8

    En homenaje a los dos pa铆ses de origen de nuestro gran poeta, antrop贸logo y aventurero. Espero que te gusten.

    Bonne nuit, bisous et 脿 bient么t

  6. Asesino de Morfeo dice:

    Se me hab铆a olvidado comentar la canci贸n de Jaume Sisa,; ha sido una sorpresa, no la conoc铆a y tu vuelves a sorprenderme: el video es una delicia y me ha recordado a lo que ha sido, durante estos meses, La vieja bodega.
    Aparecen personajes que no nos han visitado, pero en las sombras chinescas del escenario estaba hasta el gato y, bajo el, como una llamarada, Lilit煤. Tambi茅n han desfilado Silver el Largo (la cucaracha de Firmin)la condesa, la se帽orita Bennet, y personajes que se podr铆an identificar con los amigos que nos han visitado, Iri. Hay una fiesta que no podr铆a ser m谩s fiel a lo que yo he imaginado de las nuestras en la bodega.
    Otra cosa que tengo que agradecerte, me pasar茅 por este video cuando me entre la morri帽a del certamen y de nuestro teatrillo.

  7. Asesino de Morfeo dice:

    Pues si, el Borgo帽a me sienta fatal…Prefiero los versos de los autores del otro certamen. Lastima no poder comentarlos, le he cogido el gusto a esto y tengo mono. Rayuela… Confieso que yo me llevar铆a, de Cortazar, Las M茅nades; y si hay poco espacio en la maleta, tan solo el p谩rrafo final.

  8. Dies Irae dice:

    Te cuento, ma ch猫re marionnettiste historique, que a煤n no he llegado al final del relato.

    El museo de Miguasha da para perderse durante horas admirando esas maravillas fosilizadas, acerc谩ndose a los misterios evolutivos, intentando comprender torpemente los movimientos de los continentes y las edades geol贸gicas… pero finalmente cerr茅 esa puerta tras de m铆 para dirigirme por los r谩pidos de la rivi猫re des outaouais -m谩s bien por sus orillas, que los deportes de riesgo no son mi fuerte- a Timiskaming. Durante ese camino tambi茅n he descubierto la importancia que tendr铆a la industria de la madera, su transporte utilizando el r铆o (igual que hacen los nabateros del Sobrarbe aragon茅s) e historias de otros intr茅pidos aventureros y exploradores. Pero al acercarme a la regi贸n, sobrevol谩ndola, mi atenci贸n se dirigi贸 hacia el actual Lady Evelyn-Smoothwater Provincial Park. Y, gracias a las maravillosas herramientas de las que disfrutamos, he visto hermosas vistas de las aguas calmadas rodeadas de pinos, desde el amanecer brumoso hasta el ocaso que confunde el cielo y sus reflejos. Tambi茅n la flora, la fauna, las cataratas, los paseos en canoa… S贸lo tras hartarme de agua y bosques, me di cuenta de que el lago T茅miscamingue es el que marca el l铆mite del actual distrito de ese nombre por el Este y no ninguno de los que visitaba en el parque atraida por sus nombres de cuento.

    Vuelvo, pues, al sendero recto y me dispongo a explorar las orillas del lago T茅miscamingue y ver si soy capaz de encontrar notre for锚t enchant茅e particulier entre tanto bosque m谩gico, as铆 como a sus habitantes et narrateurs de l茅gendes.

    Quiz谩 inconscientemente posponga el final, pues como dec铆a el poeta griego,
    “…que tu camino sea largo
    y rico en aventuras y descubrimientos.

    que sean muchas las ma帽anas de verano,
    cuando con placer y alegr铆a
    llegues a puertos nunca antes vistos”.

    No hay prisa, y es un placer refugiarse moment谩neamente de otras penalidades, descansar y so帽ar. Luego volveremos a retomar la lucha con m谩s fuerza.

    Bisous, 脿 bient么t et bonne soir茅e et semaine, cher Edgar.

  9. Dies Irae dice:

    No me seas susceptible, querida 脕ngela, que era una broma. El borgo帽a d茅jamelo a m铆, que a ti te sienta fatal. O… 驴a ti no, s贸lo al Asesino?

    Vamos a leer juntas ese cap铆tulo de Rayuela a la bodega, o los poemas de los finalistas del premio de poes铆a (que he atisbado unas preciosidades), y olv铆date de asuntos enojosos. Venga.

  10. Asesino de Morfeo dice:

    隆Pero bueno…驴Cuando te he re帽ido porque nos dejes cosas tuyas?! El uno que dice que le insulto, la otra que me llama Brutus…Don Juan que se larga. A ver, que me voy a dar al Borgo帽a y que sea lo que Dios quiera.

  11. Dies Irae dice:

    Ya sabes, 脕ngela, que a casa meva 茅s casa vostra,
    si 茅s que hi ha casa d鈥檃lg煤.

    http://www.youtube.com/watch?v=pdlvAvC4Tw4

    Maravillosa canci贸n y nadie puede decir que no es literaria. Pues eso, mi casa, a tu disposici贸n. Pero no te preocupes, que tu nueva bodega va tomando ambiente. Ya iremos dejando tambi茅n alguna lecturita (ajena, para que no me ri帽as con lo del protagonismo -驴tambi茅n t煤, Bruto, hijo m铆o?-).

    Besicos…

  12. Edgar Alan B茅cquer dice:

    隆Ostras! Me acabo de enterar por nuestra ch猫re 脕ngela que adem谩s del de condesa tambi茅n tienes el t铆tulo de marquesa. 隆Mon Dieu de la France! Entonces tu tarjeta de visita quedar铆a as铆:

    “Madame la Comtesse Cristina Marguerite Marquise de Bellefor锚t”.

    C麓est sublime!

    Parece ser que los robots me confiscaron la parte final de mi comentario de ayer (declaro solemnemente delante de notario que no escrib铆 ning煤n comentario que pudiera ser considerado como soez, irrespetuoso, sacr铆lego, irreverente o pornoer贸ticofestivo. Ni tampoco intentaba pasar droga, alcohol o tabaco de contrabando en el doble fondo de mis palabras).
    Je le jure!

    Bueno, voy a intentarlo de nuevo:

    Te dec铆a que por suerte a煤n nos quedan estas p谩ginas un d铆a en blanco y que hemos ido esculpiendo a golpe de palabra.
    Y tambi茅n te dec铆a que un d铆a de 茅stos voy a coger mi canoa de corteza y voy a remar rumbo a ese puertecito tan acogedor del que nos has hablado. Res茅rvame un hueco (la canoa ocupa poco espacio) en el muelle destinado a los “chers coll猫gues”.

    Por supuesto que esta epopeya hist贸rica de ficci贸n es tanto tuya como m铆a, faltar铆a m谩s. No hubiera sido lo mismo sin tu participaci贸n tan activa. 隆Qu茅 hubiera sido de m铆 sin Marguerite!
    En cuanto a los futuros derechos de autor ya sabes:
    fifty-fifty.

    Miguasha (a no confundir con “mi guasa” ni con el “guasap” que tan de moda est谩 en este momento) fue todo un descubrimiento para la 茅poca. Lo que pasa es que cuando los ingleses ganaron la guerra de los siete a帽os (odiosas guerras), hicieron creer a todo el mundo que hab铆an sido ellos los primeros en decubrir el yacimiento. 隆Mentira cochina! Es por eso que ni siquiera la Wiki hace la m谩s m铆nima alusi贸n a nuestro gran poeta y antrop贸logo. 隆Qu茅 injusticia tan grande!
    Como siempre, la historia la escriben los vencedores (as铆 nos va).
    驴Has tenido la ocasi贸n de hacer una visita virtual al lugar denominado como “la for锚t enchant茅e”, mausoleo natural en donde se esparcieron las cenizas de nuestro aventurero?

    Cu茅ntame.

    Bonne soir茅e et bonne nuit. 脌 bient么t.

    Un gros c芒lin, con su 芒bracito de regalo

  13. Asesino de Morfeo dice:

    Genial la elecci贸n de la Jota de Despedida…隆Que paisaje, que toque en las patatas..que grande eres!

  14. Asesino de Morfeo dice:

    Ya estoy aqu铆 otra vez. 隆Como me gusta el olor a humedad de 茅ste vetusto palacio, querida marquesa! Muchas gracias por tu ayuda en el deshaucio; estoy adecentando el nuevo apartamento para la fiesta final…a no ser que prefieras montarla en el palacete y que me venga aqu铆 con el gato (te echa de menos) Lilitu y la cucaracha…No se, es que aquello es demasiado bonito para mi, me da miedo manchar las cosas y luego, ese horrible video presidiendo, como en una reuni贸n de cualquier consejo de administraci贸n, nuestras francachelas y cachondeos…me siento rara.
    Piensatelo, que si no quieres, me quedo alli, pero la fiesta va a ser complicada, que en los hoteles siempre hay hu茅spedes que se quejan…Lo 煤nico que nos faltaba.
    Un beso y de nuevo, gracias por tu ayuda.
    驴Sabes algo de Don Juan?

  15. Dies Irae dice:

    驴Y? Qu茅 suspense… 驴Se me habr谩 acabado tambi茅n a m铆 el hueco para comentarios, dej谩ndote la frase a medias?

    Bueno, aparecer谩 el final de tu post antes que esto, pero aprovecho para decirte que ando atascada en el yacimiento de f贸siles. Hay otra extra帽a historia, que me parece que no tiene que ver con la nuestra (tuya, pero la siento un poquito m铆a tambi茅n), y que, para variar, me ha distra铆do. Adem谩s, qu茅 curioso buscar en la Wiki Miguasha: Leo en ingl茅s (qu茅 infiel, pero es que entiendo un poquito m谩s), sigo la pista… me despisto… vuelvo a Miguasha, leo en franc茅s y 隆oh, sorpresa! 驴Qu茅 tiene que ver, en cuanto a su descubrimiento, una versi贸n con otra? Ya, ya s茅 que la Wiki no es la fuente m谩s fiable del mundo, pero esto es lo que pasa a veces, incluso con otras mejores. En el proceso de documentarnos para un relato (o siguiendo el camino contrario, en este caso), adem谩s de distracciones, nos acechan toda clase de trampas. La desinformaci贸n, otra m谩s de las lacras que nos hunden en la ignorancia y que tan arteramente utilizan los poderosos hoy d铆a.

    Al 煤ltimo mohicano, a Pocahontas y a Hiawatha, no te quedes corto.

    Vuelvo luego, para saber el final de tu frase. Besico y un gros c芒lin (me gusta el c芒lin, con su acento circunflejo, como otro abracito peque帽o de regalo).

  16. Edgar Alan B茅cquer dice:

    Querida amiga Cristina Marguerite:

    Merci beaucoup pour tes belles paroles. Je ne m茅rite pas un tel honneur.
    Mes plus sinc猫res condol茅ances pour la triste perte de ta tante Luz.
    Seguro que “all铆 arriba” su luz resplandece m谩s que nunca para regalarte muchos rayos de esperanza e inspirarte mil y una historias llenas de vida.
    No me extra帽a que al escuchar “Dust in the wind” bajo la c谩lida “lumi猫re de la M茅diterran茅e”, entre “une mer d麓orangers et une autre mer bleue et profonde”, el m谩gico instante haya perdurado en t铆 durante todos estos a帽os.
    Cada vez que escucho esta canci贸n me sigue llegando al alma el mismo sentimiento mezcla de sosiego y de melancol铆a que la primera vez que la escuch茅. Y eso fue en mi etapa de estudiante en la facultad de Sociolog铆a de la Complutense.
    De hecho, te tengo que confesar a este respecto que aunque me licenci茅 en esta facultad nunca he ejercido de soci贸logo (la verdad es que no somos un pa铆s de gran tradici贸n sociol贸gica. Si hubiera sido as铆 otro gallo nos cantar铆a), pero me hubiese encantado ser antrop贸logo y seguir yo tambi茅n los pasos de nuestro gran poeta, en esta vida o en otra anterior, da igual. A lo mejor en una pr贸xima…

    Me alegro que te haya gustado el final de nuestra gran epopeya hist贸rica de ficci贸n. Te prometo que si un d铆a la desarrollo algo m谩s y tengo la suerte de poder publicarla, t煤 ser谩s la primera persona a quien se la dedicar茅.
    Le haremos la competencia al “脷ltimo mohicano”.

    Ayer me pas茅 por “la vieille cave” y hab铆a un gran ambiente como t煤 bien sabes. Lo curioso es que hoy he visto que mi comentario ha sido el 煤ltimo que se ha podido dejar all铆.
    Afortunadamente todav铆a nos queda la otra bodega de 脕ngela para poder tomarnos alguna que otra copa mientras charlamos un rato. Lo que no he podido recuperar son las botellas de orujo que fu铆 a buscar al apeadero expresamente para la ocasi贸n. Espero que alg煤n esp铆ritu de los muchos que a煤n quedan en esa “vieille cave” se sirva y se eche algunos tragos a nuestra salud.
    Y por suerte tambi茅n nos quedan esas p谩ginas que un d铆a estaban en blanco y

  17. Dies Irae dice:

    Mi querida se帽orita, yo tambi茅n me he llevado varios rapapolvos de los robots y, a煤n as铆, no aprendo. Tambi茅n se perdi贸 mi respuesta.

    Vamos a ver as铆: ” Canal Literatura pondr谩 en contacto a los concursantes que lo soliciten como cada a帽o, siempre que nuestros medios humanos lo permitan y previa autorizaci贸n expresa de los interesados.”

    Autorizo expresamente a Canal literatura a poner en contacto conmigo a los concursantes que lo soliciten, siempre que sus medios humanos lo permitan.

    驴As铆 s铆?

    Besicos.

orden

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漏Joaquin Zamora. Fot贸grafo oficial de Canal Literatura

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