– ¿Dónde está? -preguntó al recién llegado, mirándole furiosamente. Los demás, al ver la que se avecinaba, aprovecharon para irse. – Yo no he sido. No me mires así -dijo con un solo brazo en alto, demostrando que no escondía nada.
– ¿Dónde está? -preguntó al recién llegado, mirándole furiosamente. Los demás, al ver la que se avecinaba, aprovecharon para irse. – Yo no he sido. No me mires así -dijo con un solo brazo en alto, demostrando que no escondía nada.