Evoco el mar que cruza por tus ojos. El viento estrella su cíclope navío. Aquí, sentado, miro la tarde acogiendo, remotamente, sus copas de rocío. Igual que los racimos, suenan los frutos sus amorosos besos que comparten refulgentes a los picos de las aves. Prendes, amada, en la flor…
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