En la cima. Por Marita

El viento empieza a soplar suavemente y tus manos me acarician haciendo temblar mi piel. La lluvia se hace notar, primero despacio, luego en torrente; tus besos me queman los labios. Los árboles se mueven al ritmo del viento en una danza incontrolable, mágica, como tu abrazo. La Tierra comienza…

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¡Son flores! por Marita

Cada vez que se iba a una casa nueva, llenaba el jardín de flores, de todos los colores, de todos los tipos, grandes chicas, delicadas, «carn’e perro», muy fragantes algunas, otras hedionditas; sanadoras algunas, de simple adorno la mayoría. A sus setenta y cinco años, había hecho nueve mudanzas, a…

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